Informa Gonzalo Escrig / Imágenes: Zhanzhi Chen
Manuel Laínez defiende que el sector debe “responder a lo que la sociedad quiere” y trasladar el conocimiento a las políticas públicas, mientras el catedrático de la CEU UCH pide “no hacer proselitismo” y reivindica “el derecho a nuestra dieta” con sostenibilidad y bienestar animal
La conversación entre Manuel Laínez Andrés, director de la Fundación Cajamar, y Federico Guillén Salazar, catedrático de Zoología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), ha situado la ciencia y la transferencia del conocimiento al centro del debate sobre la proteína animal, durante la jornada ‘Ciencia, Salud y Sabor: Misión proteína animal’, celebrada este viernes en el Paraninfo de la CEU UCH.
Laínez ha enmarcado la participación de la Fundación Cajamar en el impulso al tejido productivo: “Desde la Fundación Cajamar tenemos el objetivo de ayudar al desarrollo de las empresas del sector ganadero”. Y ha añadido que el camino pasa por “fomentar el conocimiento y el desarrollo científico” para “responder a lo que la sociedad quiere del sector” y “satisfacer las necesidades básicas” de la población.

Conocimiento aplicado a políticas
El director de la Fundación Cajamar ha subrayado la importancia de la evidencia nutricional y sanitaria en la toma de decisiones: “Hoy sabemos perfectamente lo que aporta cada alimento que llega a nuestra mesa y sabemos las necesidades de las personas para mantener su vida y responder a las enfermedades”. En ese sentido, ha defendido que “debemos utilizar los conocimientos que se van generando de manera continuada para que se apliquen a las políticas que se implementan”.
Diversidad, respeto y “no proselitismo”
Por su parte, Guillén ha insistido en la capacidad adaptativa del ser humano desde una perspectiva evolutiva y ha apuntado que sería posible mantener una dieta vegana “con una vida de calidad”, pero “a cambio de cubrir aquellas carencias… como vitaminas”. “Yo creo que esto no tiene sentido. No debemos renunciar a una serie de alimentos que tienen una serie de componentes que facilitan nuestra vida”, ha afirmado.
El catedrático ha defendido una alimentación variada como pauta personal y mensaje general: “Yo intento comer de todo. Lo más diverso posible… Hay que meter muchos colores”. A la vez, ha llamado al respeto en un debate polarizado: “Lo que comemos y no comemos depende de muchos factores. Debemos aprender a respetarnos los unos a los otros. No hay que hacer proselitismo”.

Consenso científico y sostenibilidad
Guillén también ha alertado de dinámicas que, a su juicio, desplazan el debate desde la evidencia: “Hay ciertos intereses de transformar aquellas cosas donde había consenso a zonas donde no hay un apoyo científico”. Y ha reivindicado la libertad alimentaria vinculándola a la historia evolutiva: “Yo creo que sí que tenemos derecho a nuestra dieta”.
No obstante, ha introducido el matiz ambiental y ético: “Debemos hacer un uso sostenible de los recursos del planeta, porque nuestras acciones pueden hacer sufrir a otras especies”. En este marco, ha valorado la evolución normativa y técnica en Europa: “En Europa tenemos la voluntad de hacerlo bien y estamos protegiendo cada vez más el bienestar de los animales… debemos seguir empujando para mejorar poco a poco”.





