Una crónica de Eva Hidalgo / Imágenes: OT 2025
La noche del lunes se presentaba con altas expectativas en la Academia: la quinta gala de Operación Triunfo 2025arrancó con energía vibrante y emoción creciente hasta su cierre, marcado por una de las expulsiones más ajustadas de la edición. Tras la actuación grupal junto a Leire Martínez, que interpretó Mi nombre, los concursantes desplegaron su talento con propuestas llenas de personalidad y riesgo.
Entre las actuaciones más aplaudidas destacó la de Olivia Bay y María Cruz, que se apoderaron del escenario con una versión de “Yes, And?”, de Ariana Grande. Su complicidad, precisión vocal y dominio escénico convirtieron el número en uno de los momentos más aplaudidos de la noche. Con equilibrio entre energia y técnica, ambas demostraron una gran evolución respecto a galas anteriores, consolidándose como candidatas serias a favoritas del público.

Por otra parte, Guillo Rist y Tinho llevaron el fuego al plató con I Wanna Be Your Slave, de Måneskin, una actuación cargada de actitud y riesgo. Ambos apostaron por una estética y una energía rock que dividió opiniones: algunos elogios por su valentía y entrega, y críticas por ciertos desajustes de afinación. Sin embargo, su interpretación consiguió lo más difícil en un escenario como el de OT: no dejar indiferente a nadie.

La gala también tuvo su dosis de tensión emocional. La expulsión de Judit frente a Lucía Casani se decidió por un 50,3 % de los votos, en la que fue una de las despedidas más comentadas de la edición. El jurado volvió a ser claro al nominar a Lucía Casani y Max, demostrando que el nivel de exigencia sube gala tras gala, mientras que el público coronó por primera vez a Crespo como favorito de la semana.
En conclusión, la Gala 5 de Operación Triunfo 2025 fue un punto de inflexión, los concursantes comienzan a mostrar madurez artística, los estilos se consolidan y la competencia se endurece. Una gala de contrastes, emoción y espectáculo, que deja claro que la Academia está más viva que nunca





