Sánchez Saus: “Una universidad católica, ante todo, debe ser una buena universidad”

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Informa: Diego Estellés / Imágenes: Maxi Martínez

El Catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Cádiz y exrector de la Universidad CEU San Pablo, Rafael Sánchez Saus, ha inaugurado recientemente la IIIª edición del ciclo de conferencias ‘Dies Academicus: Pensar la Universidad de Hoy’. Un acto celebrado en el Paraninfo de la universidad en el que Sánchez Saus ha dado a conocer su visión sobre cómo debería ser una universidad católica y su misión respecto a la docencia, la investigación y la transferencia de conocimiento a la sociedad.

Sánchez ha destacado las respuestas recogidas en 2019 dentro de un grupo de debate en el que se abordaron temas relacionados con esta conferencia. En concreto, ha subrayado que hay que poner cuidado en la selección de profesorado, ya que “no todo el mundo sirve para estar en esta universidad como la nuestra”. Otro aspecto es que el ejemplo y liderazgo de los dirigentes de las comunidades resultan “fundamentales” y hay que promover las actividades relacionadas con el ideario católico, entre otros.

Durante su intervención también ha insistido en que la transferencia de conocimiento –a la que se refiere como tercera misión- es la característica que mejor designa el papel de estas universidades. En relación a esto, ha explicado que el concepto es algo difuso y que puede referirse a aspectos diversos, pero que el enfoque principal tiene que ver con el conjunto de actividades universitarias en relación con los agentes sociales y las necesidades del entorno.

En la misma línea, ha señalado que la proyección evangelizadora de la universidad encuentra su justificación académica en esta tercera misión y, en palabras del Papa Francisco, “deben tomar una postura y demostrarlo con sus acciones de un modo transparente, mancharse las manos” y que ha complementado con las del Papa León XIV, quien defiende que las universidades católicas deben convertirse en “itinerarios de la mente hacia Dios y hacia Cristo, la verdad hecha persona”.

Asimismo, el catedrático ha defendido la propuesta educativa de estas universidades donde la investigación y la excelencia en la docencia son elementos “imprescindibles” y ha añadido que “nada debiera distinguir en estos aspectos a una universidad católica de cualquier otra de las que gozan de prestigio y reconocimiento”. Unido a esto ha subrayado que la propuesta educativa no acaba ahí, sino que también se busca crear una comunidad académica unida en la “común consagración a la verdad”.

Sánchez Saus también ha reconocido la proliferación del individualismo en los centros públicos españoles, el cual ha conlleva una reducción general del sentimiento de comunidad y ha destacado que “los cristianos hemos sido expertos, desde hace 2000 años, en la construcción de comunidades”, por lo que no sería coherente que una institución cristiana no fuese capaz de trasladar este sentimiento y “solo podrá asentarse a través de la afirmación de la libertad, justicia y la dignidad del hombre”.

Por último, ha apostillado que la proyección evangelizadora de las universidades católicas tiene ante sí “un reto de dimensiones colosales” pero que depende de las propias universidades y de su capacidad para ser coherente con sus propios postulados. “¿Los universitarios católicos tendremos la fuerza y la determinación necesaria para afrontar este reto o nos dejaremos llevar por la corriente?”, concluye.