El Smash Padel retoma su actividad abriendo sus pistas tras la DANA

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Padel Galaxy en pleno funcionamiento tras la DANA / Foto: Padel Galaxy

Con la ayuda de Alcem-se y del club Smash Padel un club de pádel de Benetússer da sus primeros pasos

Información de Juan Rubio

Gianluca Xiang tenía todo preparado para abrir su nuevo negocio, Padel Galaxy, el nuevo club de pádel de Benetússer. El 18 de noviembre era la fecha marcada para su nuevo paso en el mundo laboral, sin embargo, las inundaciones del 28 de octubre le obligaron a retrasarlo todo. El 17 de febrero por fin abrió sus puertas tras varios meses intensos en los que la limpieza y reconstrucción de las instalaciones tomaron la mayor parte de su vida. Todo acompañado del clima de crispación propio de momentos con tanta incertidumbre.

Cuando sucedió la DANA, las pistas no estaban instaladas. La zona bar sí, con las puertas, ventanas y cristalera ya fijada. Esta fue la parte más afectada y se tuvo que rehacer por completo. “Por suerte no nos habían llegado las pistas todavía”, relata Gianluca pues los daños se hubieran elevado considerablemente.

Limpiar más de 2.700 m2 de barro

Durante los primeros días tras el temporal, el acceso a la nave en Benetússer era complicado y llegaban andando desde Valencia. No se esperaban tanto destrozo pero conforme iban viendo las calles llenas de barro y los coches amontonados se temían lo peor.

Grupos de trabajo de limpieza de la nave del club de pádel / Foto: Padel Galaxy

El primer día fue para evaluar daños. Al tercero ya mandaron un grupo de trabajo con varias carretillas, palas, escobas, guantes, botas, bolsas de basura y muchos de productos de limpieza para empezar a reacondicionar la nave. Empezaron solo cuatro personas, pero tuvieron que alquilar una retroexcavadora para sacar los 20centímetros de barro de los más de 2700 m2 de nave. Solo limpiar les llevó 10 días.

Ayudas públicas y de voluntarios

El proyecto recibió ayudas del plan autonómico Alcem-se y del club Smash Padel, de Cantabria. También se acercaron algunos voluntarios a ayudar durante los primeros días, aunque muchos no aguantaban mucho tiempo. “Entraban, sacaban un par de cosas y se iban. Es normal, no es lo mismo limpiar el portal de una casa que una nave”, asegura Gianluca siempre con palabras de agradecimiento hacia ellos.

Tensión vecinal

La crispación y la incertidumbre de aquellos días en las localidades afectadas por la DANA también trajeron momentos de tensión. Al esfuerzo físico que suponía limpiar la nave se sumaron amenazas e insultos de algunos vecinos. Les acusaban de inundar la calle de barro todavía más tras sus labores de limpieza: “Realmente lo estábamos haciendo pero sabiendo que las fuerzas y cuerpos de seguridad pasaban a limpiarlo cada día”.

Hubo amenazas con poner comentarios negativos en las reseñas de internet e incluso hubo constantes llamadas a la policía. “Éramos un grupo de latinos y otro de chinos trabajando. La policía nos decía que si no parábamos de sacar lodo a la calle nos iban a llevar al juzgado a todos y que nos iban a revisar bien las licencias para cuando fuéramos a solicitarlas ya que pasan por sus manos”, cuenta Gianluca.

Una apertura tranquila

A pesar de todo, tras la limpieza y la finalización de las obras, el club pudo abrir el 17 de febrero. Gianluca agradece el esfuerzo de su familia y de quienes le ayudaron en todos los aspectos, así como el apoyo de la gente del barrio, que está encantada con el club. Asegura que muchos vecinos les dicen: “Menos mal que habéis abierto esto por aquí para alegrar el barrio”.

Actualmente, el club funciona con normalidad. A quienes van a jugar les gustan las instalaciones y la gran mayoría repite. Lo que iba a ser en noviembre se retrasó a febrero, pero al final todo salió bien.