Europa se rinde al Barça en San Mamés donde se alza con la Champions femenina ante el Olympique de Lyon

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Una crónica de Inés F. Miró / Imágenes: FC BARCELONA

La teoría del 3 se cumplió. A la tercera fue la vencida para un Barcelona dispuesto a demostrar por qué son las reinas de Europa. Ya tocaba, todos los indicios decían que en Bilbao, en la catedral del fútbol y con un nuevo récord de asistencia en una final de la Champions femenina con 50.827 personas en las gradas, se produciría la tan esperada gesta… y así fue. Tras dos intentos, tras dos finales perdidas y en un partido difícil, pero con toda su gente al lado (unos 40.000 culers), el FC Barcelona se impuso por 2 goles a 0 al todopoderoso, y 8 veces campeón de la Champions, el Olympique de Lyon y culmina la temporada con un póquer que pasará a la historia, como ellas, que ya son históricas.

Jonatan Giráldez no quiso tocar demasiado las teclas de un piano que tan buena melodía había compuesto a lo largo de la temporada, así que salió al verde con un único cambio en su 11 de gala: Ona Batlle se quedaba en el banquillo y le sustituía la sueca Fridolina Rolfö, autora del gol que le dio el pase a la final al conjunto catalán. Bompastor, por su parte, repetía la alineación con la que ganó al PSG en semifinales. La suerte estaba echada, solo quedaba ver de qué lado caía, pero la sensación era completamente diferente a la de las finales anteriores, parecía que, al fin, los fantasmas de Turín se habían esfumado.

Con todo por ganar, pero también todo por perder, ambos equipos salieron a darlo todo desde el pitido inicial, y las acciones de peligro (de esas que hacen que te lleves las manos a la cabeza), no tardaron demasiado en llegar. Cascarino lo tuvo todo de su parte para adelantar a su equipo nada más empezar, pero Bronze blocaba el disparo y, en la siguiente acción, Salma Paralluelo gozó de una gran oportunidad tras una espectacular jugada individual de Graham, pero su chut no cogía potencia y Endler atajaba sin problema. También pudo poner el 1-0 Patri Guijarro, pero sacó Bacha el esférico de la línea de cal. No iba a paralizarse el conjunto francés con estas llegadas, y tuvo dos remates de cabeza que el palo evitó que fueran dentro, el segundo de Renard paralizó los corazones de todos los allí presentes.

El tiempo restante de la primera parte fue similar. La posesión era del Barça que tocaba y tocaba buscando el espacio perfecto para atacar, pero cuando llegaba al área rival no conseguía materializar. El Olympique, aguardaba paciente sus ocasiones, con una presión alta, pero tampoco generó mucho más peligro, consecuencia, también, de la gran labor defensiva de todas las jugadoras azulgranas conscientes de que al Lyon no se le puede dar ni un segundo para pensar, ni un espacio para disparar. Así, el partido se marchó al descanso, con tiempo suficiente para que ambos combinados ajustaran lo necesario para intentar hacerse con la victoria.

La tónica del inicio de la segunda mitad fue similar, todo podía pasar y lo único que pasaba era el tiempo que corría a toda velocidad. La balanza se movía hacia un lado y hacia otro, pero el oro pesa mucho, y la actual balón de oro, la mejor jugadora del mundo, la decantó para las suyas. En el minuto 63, Aitana Bonmatí recogía un pase perfecto de Mariona Caldentey y perforaba la red con un zurdazo al palo largo, que chocó en Gilles, imposible para la guardameta chilena. San Mamés entero se alzó y coreó el nombre de su jugadora que lo celebró besando el escudo. El camino estaba marcado, pero 30 minutos en el fútbol dan para mucho.

Tuvo el Barça opciones de agrandar la distancia en el marcador, y opciones el Lyon de igualarlo, y si esto último no fue así fue por el gran papel de Cata Coll, providencial y excelsa en reflejos. Pero si había una jugadora que tenía que ser protagonista, si había una jugadora nacida para hacer historia, esa es Alexia Putellas, y nadie mejor que ella para sentenciar el partido y darle la victoria al club de su vida con el que acaba de renovar. Recién ingresada en el terreno de juego, recibió el pase atrás de su compañera de equipo Claudia Pina y, disparando más con el alma que con el pie, envió el balón entre los tres palos desde el centro del área. La doble balón de oro, la capitana del FC Barcelona, hizo saltar las lágrimas de muchos de los aficionados que estaban en las gradas, conscientes de lo que aquel gol significaba. Su celebración pasará a la historia, el abrazo con Aitana que pone en evidencia la calidad del equipo, la reverencia a las gradas… solo quedaba ponerse en pie y esperar a que la colegiada pitara el final. Poco más se podía hacer. El FC Barcelona, tras dos finales lloradas, se quitaba su espinita por todo lo alto y lograba vencer al Lyon. Una hazaña solo al alcance de las mejores.

Con este título que Alexia levantó al cielo de Bilbao, el equipo catalán cierra una temporada perfecta, de ensueño, y logra el primer póquer de su historia. Lo han ganado todo: Supercopa de España, Copa de la Reina, Liga y Champions. Y esto solo puede significar una cosa: que estamos ante una nueva hegemonía, ante una nueva dinastía reinante en el fútbol femenino, la del FC Barcelona, que, ahora sí, ya puede decir que es el mejor equipo del mundo.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO:

FC Barcelona: Cata Coll; Lucy Bronze, Irene Paredes, Ingrid Engen, Rolfö (Ona Batlle, 67’); Aitana Bonmatí, Keira Walsh (Alexia Putellas, 91’), Patri Guijarro; Graham Hansen, Salma Paralluelo (Brugts, 85’), Mariona Caldentey (Claudia Pina, 91’). Entrenador: Jonatan Giráldez.

Olympique de Lyon: Endler; Salma Bacha, Wendie Renard (C), Gilles (Becho, 80’), Carpenter; Van de Donk (Hegerberg, 81’), Damaris Egurrola, Lindsey Horan; Cascarino (Majri, 64’), Dumornay, Kadidiatou Diani. Entrenadora: Sonia Bompastor.

Goles: 1-0, min 63: Aitana Bonmatí; 2-0, min 95: Alexia PutellasÁrbitra: Rebecca Welch (Inglaterra) – Tarjeta amarilla: Renard (70’)