Información: Gonzalo Escrig / Imágenes: Cinema Jove
Inés París vuelve al cine siete años después de su última película con el estreno, por todo lo alto, de ‘Olvido’ en la 38ª edición del festival Cinema Jove. En este nuevo film, la cineasta ha encontrado inspiración en un hecho histórico trascendental en la historia reciente de la ciudad de València como lo fue la riada devastadora que golpeó la capital del Turia y su área metropolitana en el año 1957. Una película que nos sumerge en una historia de crimen y misterio y que se desarrolla en los días posteriores a la Gran Riada que provocó la reordenación del cauce del río Turia tras su desbordamiento en la capital valenciana. EL ROTATIVO ha tenido la oportunidad de charlar con la directora y guionista sobre su nueva película y analizar el actual estado de la ficción española y los retos a los que se enfrenta un cineasta a la hora de producir y rodar una película independiente como lo es ‘Olvido’.
¿Cómo ha sido volver a rodar después de estos años de dedicación a la escritura? ¿Qué te ha llevado a volver al cine?
Cuando me llegó el proyecto estaba trabajando en la productora Good Mood con Daniel Ecija. Lo último que había hecho era la serie ‘La Valla'»‘ para Netflix donde nos adelantamos a la pandemia. Después de eso continué desarrollando otros proyectos con ellos y tenía mis cosas muy preparadas. Además, estaba escribiendo un guion personal, sin embargo, había pasado mucho tiempo desde que había dirigido una película, aproximadamente cinco o seis años desde ‘»‘La noche que mi madre mató a mi padre’, la cual también rodamos en Valencia con Belén Rueda y Eduard Fernández.
La idea de volver a hacer cine me emocionaba mucho. Luego, recibí un guion que me enganchó por dos razones. En primer lugar, trataba sobre una época en Valencia, año 1957, que aunque no había nacido en esos momentos mi padre era profesor en Valencia y yo nací en los años 60. Había elementos en el guion que recordaba y relacionados con mi infancia. Me impactó que se mencionara la riada, ya que recordé cuando mis padres nos recogieron de la guardería debido a la crecida del río, aunque en ese momento no entendía bien qué significaba. Ese miedo a la riada quedó arraigado en la ciudad. Además, la película tenía como protagonista a una mujer periodista, un tema que siempre me ha interesado. Siempre he trabajado en temas de igualdad y en la recuperación de la memoria de las mujeres, así que eso me atrajo mucho. También conocí a un periodista maravilloso, Fermín Palacio Espina, cuyo primer guion estaba muy bien documentado y estaba dispuesto a trabajar en equipo para hacer la película. Pudimos trabajar juntos en el guion, reconstruir elementos y darle importancia al olvido y a la protagonista. Estoy muy contenta con todo ese trabajo, fue una experiencia estupenda.
Has dirigido y escrito películas de diversos géneros, desde comedias hasta dramas. ¿Cómo eliges tus proyectos?
Cambia mucho. En ocasiones, inicio proyectos por mi misma. Por ejemplo, tengo un guion llamado ‘Ya vienen’ que aún no se ha realizado y es una comedia. Busco un productor que pueda estar interesado en ello y firmamos un contrato, ya que considero que en este medio es importante ser muy profesional y comprometer a un productor desde el principio. En mi experiencia, las cosas en las que he tenido un productor desde el inicio suelen salir adelante, de lo contrario, no. Una de las posibilidades es cuando encuentro algo que quiero contar. En este momento, también tengo un proyecto de una serie en la que me encantaría trabajar con la actriz Belén Rueda, a quien adoro y considero una amiga cercana. Ya estamos desarrollando ideas para este proyecto y hemos encontrado a una persona que puede estar interesada. Sin embargo, muchas veces me llega un proyecto. Por ejemplo, en este momento estoy escribiendo una película para México, que dirigiría, pero me llamaron desde México.

Me contactaron para adaptar una obra de teatro exitosa y me pidieron que la actualizara para crear una película. Actualmente, estoy trabajando en eso. Es un encargo, pero me permite hacer algo muy personal. Además, el próximo año, en septiembre, comenzaré a dirigir una serie llamada ‘ROMI’ para Mediaset, en colaboración con la productora Mandarina. Este proyecto está escrito por un joven guionista. Así que muchas veces realizo proyectos que me llegan, ya sea como directora, adaptando un texto o trabajando con un guionista para mejorar su obra. También hay proyectos que nacen completamente de mi propia iniciativa y para los cuales busco productores. En resumen, hago un poco de todo, como muchos en esta profesión.
Teniendo en cuenta la enorme carga de trabajo, ¿cómo consigues organizarte?
Estoy muy bien organizada. Una gran ventaja que tengo es que ya he criado a mis hijos, así que no tengo que preocuparme por llevarlos al trabajo. Estoy muy feliz porque tengo mucho tiempo y amo completamente mi trabajo. Vivo para ello, siempre estoy leyendo, pensando y elaborando proyectos. Todo sigue un orden. Por ejemplo, en este momento estamos estrenando el video, ya está terminado. Luego, tengo inmediatamente la película en proceso. Terminaré el guion para la película de México y luego buscarán la producción. En septiembre, comenzaré el rodaje de ‘Romi’ que estamos preparando actualmente. Termino una cosa y comienzo otra. En nuestra profesión es común estar preparando varias cosas al mismo tiempo para tener mayores posibilidades de éxito. No todas las ideas se concretan, tengo muchos guiones guardados que aún no han salido. Siempre hay que estar trabajando en varias cosas a la vez.
‘Olvido’ se centra en la gran riada de Valencia de 1957. ¿Por qué crees que esta historia o este terrible acontecimiento ha sido olvidado incluso por los propios valencianos?
En general, en nuestro país somos desmemoriados y no valoramos suficientemente ni nuestro presente ni nuestro pasado. No consideramos que lo que nos sucede sea interesante o digno de ser contado. No estamos lo suficientemente comprometidos con nuestra historia, tanto en la ficción como en la realidad, a pesar de que es un territorio rico y fascinante. No solo se trata de recordar los grandes acontecimientos, sino también de recuperar las historias personales que han ocurrido en diferentes momentos de este país. Además, es muy interesante crear personajes que se encuentren en situaciones peculiares y distintas a nuestra época actual, lo cual resulta atractivo para el espectador contemporáneo.

Recientemente he tenido la oportunidad de asistir a la grabación de un podcast en la que estaba la actriz Alba Flores y donde mencionó un término que me resultó muy interesante. Ella habló sobre el imperialismo cultural estadounidense en el cine y cómo parece que los españoles nos sentimos más atraídos por películas que no reflejan nuestras propias historias. Me gustaría saber tu opinión al respecto: ¿Crees que esto es cierto?
El problema de la preferencia hacia el cine estadounidense no es exclusivo de los españoles, sino más bien un tema de la industria cultural en general. No se trata de que los españoles decidan no ver películas nacionales. Lo que sucede es que existe un estudio que muestra los niveles de penetración cultural que un país puede soportar, y a partir de ciertos niveles, la preferencia por las películas estadounidenses se vuelve dominante. A pesar de esto, la televisión demuestra el interés de los españoles por la producción nacional, ya que eligen ver series españolas, incluso por encima de otras opciones. Es importante destacar que cuando las personas ven películas españolas, suelen disfrutarlas y el resultado es muy positivo, incluso en comparación con otras cinematografías. La clave radica en ofrecer una mayor oferta y facilitar el acceso a las producciones locales.
Teniendo en cuenta el éxito internacional de la ficción española en plataformas de streaming como ‘La Casa de Papel’ y ’30 monedas’ en HBO, ¿por qué crees que en España a veces se menosprecia o insulta el audiovisual nacional, a pesar de su influencia y reconocimiento en otros países?
No es cierto que los españoles menosprecien el audiovisual nacional. De hecho, el público español adora nuestro contenido audiovisual. Existe un gran interés por nuestras series tanto en el ámbito nacional como el internacional. Sin embargo, uno de los principales desafíos es el poder de las grandes distribuidoras internacionales en el mercado cinematográfico. Además, es importante tener políticas que promuevan y cuiden la autoría diversa, incluyendo a las mujeres y las nuevas generaciones. Hay muchas obras audiovisuales aún por descubrir que reflejan nuestra identidad y contribuyen a nuestra cultura.
¿A qué retos se ha tenido que enfrentar la producción a la hora de recrear la Valencia de 1957?
Afrontar un proyecto con limitaciones presupuestarias y altas ambiciones artísticas presenta varias dificultades. Lo primero es trabajar en el guión, adaptándolo para hacerlo más viable. En nuestro caso, situamos gran parte de la acción en lugares controlables, como la calle frente al periódico o interiores. Además, contar con un equipo profesional es crucial. Destaco la labor de tres departamentos: fotografía a cargo de Javier Alomar, arte dirigido por Rafa Hanone y la producción a cargo de Falele. Durante el rodaje enfrentamos días de lluvia intensa, pero el equipo tomó una decisión arriesgada y valiosa: filmar bajo la tormenta para capturar una escena única. Tuvimos suerte al encontrar un lugar en los antiguos astilleros, que conservaban su apariencia de los años 50, lo cual nos permitió evitar costosas reconstrucciones. Tomar decisiones acertadas es crucial en el cine y, en este caso, creo que elegimos bien y logramos sacar adelante la película.

Además de tu labor como directora y guionista, también has sido presidenta de la Fundación SGAE (Sociedad General de Autores y Editores). ¿Cómo ha sido tu experiencia al frente de la institución y cuál crees que es el papel de la misma en el desarrollo del cine?
Es cierto que fui la primera mujer en ocupar el cargo de presidenta, tanto en general como en la Asociación de Mujeres del Audiovisual (CYMA). Esta experiencia me llena de gratificación. Además, soy consejera en la Fundación Mujeres por África y realizo un trabajo significativo en el continente africano. Por ejemplo, llevamos 11 años organizando un festival de cine africano aquí en Madrid. Me apasiona el compromiso social, ya que es intelectualmente estimulante y también me brinda la oportunidad de viajar, conocer gente y aprender constantemente.
¿Cuál consideras que es el papel de estas instituciones en el desarrollo del audiovisual?
Creo que es extremadamente importante y te explicaré por qué. Por un lado, CYMA ha tenido un impacto trascendental en el sector audiovisual de nuestro país. Desde que comenzamos hace aproximadamente 15 años, cuando solo el 7% de las directoras eran mujeres, hemos logrado aumentar significativamente la presencia de mujeres en el cine. Aunque aún no alcanzamos la paridad, hemos llegado a cifras cercanas al 20% o 25%, y las películas dirigidas por mujeres ahora reciben una mayor atención mediática. Hemos ingresado en el ámbito del prestigio, el interés y el rendimiento económico, lo que ha despertado un gran interés en el cine que hacemos. Esto es el resultado del esfuerzo conjunto de un grupo de mujeres que analizamos la situación y colaboramos con instituciones para implementar políticas concretas. Hemos logrado cambiar las leyes y obtener los resultados actuales.
En cuanto a SGAE es una entidad esencial para proteger los derechos de autor en nuestro país. Se encarga de recaudar los ingresos que corresponden legalmente a los autores. Además, opera como una sociedad de gestión colectiva, lo que significa que todos los autores, sin importar sus recursos económicos, pueden beneficiarse. Esto evita que los derechos de autor queden en manos de bufetes de abogados que solo pueden representar a aquellos que pueden pagarles. Además, una parte importante de los beneficios generados por SGAE se reinvierte en la sociedad a través de la fundación, de la cual fui presidenta. La fundación se dedica a la gestión cultural y, entre otras actividades, produce y edita los anuarios utilizados por el Ministerio para analizar el estado del sector cultural. Hay muchas iniciativas y acciones que se llevan a cabo a través de asociaciones y la gestión colectiva, y son indiscutiblemente valiosas.
En tus películas, a menudo abordas temas relacionados con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. ¿Consideras importante utilizar el cine como medio para transmitir mensajes sociales y generar conciencia?
En mi caso no hago cine ni televisión con fines didácticos, eso sería terrible. Lo que sucede es que cuento historias del mundo, de lo que veo, de lo que he vivido y de las experiencias de las personas que conozco. Lo sorprendente es que estas historias parecen comprometidas con la igualdad de género, simplemente porque las protagonistas son mujeres. Pero lo que no hemos notado es que hasta ahora el audiovisual siempre ha tenido protagonistas masculinos. Entonces, el hecho de tener protagonistas femeninas no es un compromiso, es algo natural, ya que somos la mitad o más de la población. Lo que hago es contar historias que encuentro interesantes y emocionantes. Hago cine y televisión para narrar grandes historias, no para transmitir ideas, porque creo que las ideas surgen como resultado de la reflexión del espectador, lo importante es que vivan una historia apasionante.

Mi trabajo consiste en contar una historia apasionante que pueda hacer reír al máximo en una comedia o estremecer en una película de terror utilizando imágenes impactantes y actuaciones excepcionales para lograr un efecto conmovedor. Después, la reflexión y lo que se extraiga de la historia es algo personal y a menudo muy diferente de lo que yo pretendía. Afortunadamente, creo que es beneficioso que las interpretaciones varíen. No se trata de ser didáctico. Lo que debemos hacer es contar muchas historias y tener una diversidad de autoría. Es decir, no siempre deben ser hombres blancos de mediana edad y procedencia burguesa quienes cuenten esas historias. Debemos asegurarnos de tener una autoría que refleje la realidad de nuestro país y del mundo, donde cada vez somos más diversos e interesantes.
Considerando el contexto del festival de Cinema Jove y tu experiencia en la industria cinematográfica, ¿cuál sería tu consejo para los jóvenes cineastas que aspiran a dirigir su propia película en el futuro?
Les daría y les doy este consejo constantemente, ya que además soy profesora y formo parte de programas de capacitación para jóvenes en diferentes ámbitos. Siempre les digo lo mismo: perseverancia, perseverancia, perseverancia. Es lo único que te salvará en este camino. Por otro lado, es crucial que valoren su propio universo creativo, lo cuiden y lo perfeccionen. Deben aprender a contar sus experiencias, que a menudo son subestimadas, pero son muy importantes. Lo que sueñan, piensan y lo que les sucede, junto con su grupo, todo eso es valioso. Deben cuidar y perfeccionar su propia visión.



