Carme Chaparro: “El periodista tiene que ser la voz calmada y sosegada que filtre la actualidad”

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Informa: Laura Fargueta / Imágenes: Vladytsky

Durante muchos años, fue el rostro de los informativos de mediodía de Telecinco. Casi treinta años después del inicio de su carrera como periodista, Carme Chaparro se ha convertido en una de las voces más potentes del panorama nacional de la novela negra y, tras cerrar la trilogía de Ana Arén, con la que obtuvo el Premio Primavera de Novela 2017, vuelve a librerías con la publicación de ‘Delito’. Protagonizada por el carismático forense Santi Munárriz, ‘Delito’ comienza con un interesante enigma que atrapa al lector en una trama adictiva en la que nada es lo que parece.

En sus novelas, usted no se limita a relatar un “enigma”, como suele ser el caso de la mayoría de novelas de thriller, sino que opta por profundizar en temas de actualidad que puedan ser importantes para el lector. Hasta donde pueda contar, ¿qué encontrarán los lectores en ‘Delito’?

La incógnita que se plantea en ‘Delito’ es por qué diez personas que no se conocen de nada y cuyas ideas no se han cruzado nunca se arrojan a la vez al vacío una noche de verano desde la séptima planta de un hotel, cada una desde habitaciones distintas y sin que hayan hecho una reserva previa. ¿Cómo han llegado a esas habitaciones, por qué se arrojan a la vez y qué tienen en común? Desde ese punto, surgen historias de un montón de personajes que confluyen en la trama, que atraviesan situaciones con las que convivimos todos los días y que están a la orden del día. Sigo siendo una periodista y me gusta la actualidad, analizar los temas de los que hablamos. Hay un violador múltiple, pero lo vemos desde el punto de vista de los familiares del violador. ¿Qué siente una madre o una hermana cuando le dicen que su hijo es un violador? También hay una mujer que quiere ser madre a toda costa. Otro tema que trato es cómo se afronta la pérdida de un hijo y cómo es posible —o si es posible— curar ese dolor o iniciar un duelo que lleve a curarlo alguna vez. Un montón de historias que se entrecruzan para que el lector no tenga respiro y necesite girar la página de manera constante. Yo siempre digo que lo que más feliz me hace son las ojeras de mis lectores.

Su novela cuenta con un ritmo trepidante y está llena de giros de trama inesperados. ¿Es fácil escribir una trama que atrape al lector?

Yo escribo con las tripas, no tengo un guion previo. Los personajes van cobrando vida y hacen muchas veces lo que les apetece. Quiero sorprenderme a mí misma. Quiero saber lo que pasa, y la única manera de saberlo es escribiendo. Así que me imagino que, si yo tengo ansiedad por seguir escribiendo, el lector cuando lo lea también tendrá ansiedad por seguir leyendo y darle la vuelta a la página para saber lo que pasa.

Su protagonista, Santiago Munárriz, tiene una personalidad única que rompe con los clichés de la novela negra, en la que es habitual que el protagonista sea un investigador con una masculinidad a la vieja usanza y un pasado oscuro que lo atormente. ¿Qué la inspiró para escribir este personaje?

Santi es un tipo muy especial, porque es superdotado, tiene altas capacidades y no quiere sentir emociones. Lo único que quiere es que su cabeza no se aburra. Lo que pasa es que se ha dado cuenta de que no puede evitar que su cuerpo sienta y que, esas emociones, tiene que calibrarlas de alguna manera. Por eso, crea una identidad que adopta algunas noches: “Delito”, nombre artístico de su alter ego, un personaje que se viste con ropas femeninas y que va a un garito a cantar.

«hay que hablar del suicidio, exigir más medios, más sanidad pública, más políticas de protección a los adolescentes, a los jóvenes, más educación emocional»

El libro gira en torno al tema del suicidio. ¿Le preocupa que, según los últimos datos publicados por el INE, el número de personas que se suicidan crezca cada año?

Me preocupa muchísimo. Once personas al día se quitan la vida en España. El suicidio es la principal causa de muerte en adolescentes y en jóvenes de nuestro país. ¿Qué estamos haciendo mal para que esto sea así? Cuando terminé de escribir ‘Delito’ hablé con una amiga mía, llevábamos unos meses sin contactar, y me llamó para contarme que su sobrina se había suicidado, se había tirado al vacío, de la misma manera que los personajes de la novela. Estuve a punto de no publicar la novela, porque me sentía culpable. Ella me dijo que, al contrario, que tenía que publicarlo, tenía que visibilizarlo, porque hay que hablar del suicidio, tenemos que exigir más medios, más sanidad pública, más políticas de protección a los adolescentes, a los jóvenes, más educación emocional, que visibilizarlo en una novela haría que se hablase del tema.

Recientemente desveló que estuvo sufriendo durante años por culpa de un acosador. También ha sido víctima del acoso por redes. ¿Cree que Internet permite que estas personas gocen de cierta impunidad?

Por supuesto. Yo sigo luchando contra un acosador al que he llevado dos veces a juicio más de diez años. Intentó agredirme, traspasó ya no las amenazas constantes de muerte, con la dirección de mi casa o del colegio de mis hijas, traspasó la barrera e intentó agredirme físicamente. Cada vez estamos más concienciados de que cada una de esas personas pueden saltar de las amenazas en las redes a una agresión física. Aunque solo se quede en amenazas en las redes, tampoco nos lo podemos tomar a broma, porque es algo que hace mucho daño. Todos utilizamos las redes sociales. Esas personas utilizan nombres falsos para sentirse mejor con ellos mismos. Detrás de un móvil se sienten poderosos. No lo podemos consentir. Las personas que tenemos cierta imagen pública también tenemos que trabajar que no nos importen esas cosas, pero es difícil de ignorar.

Aunque lleva décadas ejerciendo como periodista, no fue hasta 2017 cuando usted publicó una novela por primera vez. ¿Qué fue lo que la llevó a adentrarse en el mundo de la literatura?

Una noticia que contamos en el informativo. Volví a casa esa noche dándole vueltas a cómo había acabado esa historia de la desaparición de un niño, pensando en lo que hubiera pasado si hubiera sido de otra manera. Escribí un pequeño cuento basado en eso. Se me ocurrió convertirlo en una novela con ese final alternativo que había planteado. De ahí nació ‘No soy un monstruo’, con la que gané el Premio Primavera de Novela y vendí cientos de miles de ejemplares. Ya no era una periodista, sino que era periodista y escritora.

¿Planea seguir compaginando su carrera como periodista con la de escritora?

Ojalá. Llevo ejerciendo el periodismo desde hace casi treinta años, acabo de cumplir cincuenta. De escritora llevo menos. Escribí ‘No soy un monstruo’ en 2016, o sea que son muchos menos años, pero ojalá pueda compaginarlo. Al final, el oficio es contar historias. En el periodismo cuento historias reales; en la ficción, historias inventadas. Pero, al fin y al cabo, una cuentista.

«Nosotros escribimos los libros, pero cuando los publicamos ya no son nuestros, ese libro es un libro diferente para cada uno de los lectores que lo tienen en sus manos y Eso es magia»

Salvo por un libro de no ficción que publicó en 2019, las novelas que ha escrito son thrillers. ¿Descarta usted adentrarse en otros géneros en un futuro?

También he escrito un libro infantil, a beneficio de Aldeas Infantiles, una entidad que hace un trabajo fantástico por niños que no pueden vivir con sus padres y que mantiene a los hermanos unidos para que no se separen cuando no tienen padre o los padres no pueden ejercer una tutela efectiva. Era un libro sobre las emociones, sobre una niña que buscaba entender sus emociones y quería hacer feliz a su lágrima para intentar ser feliz ella, que se llama: “¿Conoces a mi lágrima?”. Se vende en Amazon y todos los beneficios van directos a Aldeas Infantiles. No sé de qué género será la próxima novela que escriba, quizás sea de ciencia-ficción, que es un género que disfruto mucho.

¿Qué es lo que más disfruta de su faceta como escritora?

Sin duda, los lectores. Me gusta mucho inventar, dejarme llevar por los personajes, pero cuando estás en una firma de libros y vienen los lectores con el libro y te cuentan lo que han sentido leyendo, o te lo cuentan por las redes sociales, eso son momentos mágicos y momentos únicos. Yo le digo a todos mis lectores que no saben el bien que nos hacen a los escritores, la alegría y el cariño que nos llevamos, cómo nos hinchan la autoestima y cómo nos hacen sentir que de alguna manera tenemos conexión con cada uno de ellos. Nosotros escribimos los libros, pero cuando los publicamos ya no son nuestros, ese libro es un libro diferente para cada uno de los lectores que lo tienen en sus manos. Eso es magia.

¿Qué consejo le daría usted a los jóvenes que quieren adentrarse en el mundo del periodismo?

Que aprendan a mirar como periodistas, que sean curiosos, que lean todo y de todo, que pregunten cosas que a nadie se le hubiera ocurrido preguntar. El periodista tiene que tener una mirada original sobre el mundo y tiene que contextualizar. En el momento en el que hay un montón de señales, un montón de llamadas, un montón de titulares, un montón de letreros luminosos de neón que quieren atraer la atención, el periodista tiene que ser la voz calmada y sosegada que filtre la actualidad y que le dé contexto para que el público pueda entenderla mejor. Hay que estar muy preparado, leer mucha prensa, ver muchos informativos, leer mucho ensayo, tener fuentes y, sobre todo, tener una mirada muy curiosa y muy crítica, y aprender a hacer preguntas.