Happiness o la violencia invisible

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Opinión de Laura Fargueta / Imágenes Cinema Jove

Happiness es el impactante largometraje dirigido por Askar Uzabayev convertido en un grito de auxilio lanzado por las mujeres afectadas por la violencia de género en Kazajistán, país en el que casi cuatrocientas mujeres son asesinadas cada año. Ellas, tal y como se indica en los datos ofrecidos al final de la película, están desamparadas ante la ley y ante una sociedad machista y arraigada en las tradiciones que se prefiere mantener ciega ente el problema social y humanitario que supone.

La felicidad que da nombre a la película de Uzabayev se muestra como una mentira tejida por la hipocresía de una sociedad que se niega a reconocer la situación de las mujeres. Una sociedad que pretende maquillar la infelicidad y la tragedia con el color naranja que luce la protagonista en el vestido que lleva para la empresa.

Este filme, estrenado este año en el Festival Internacional de Cine de Berlín, obtuvo el 24th Panorama Audience Award y cuenta la historia real de la productora, Bayan Maxatkyzy, quien hace cinco años estuvo al borde de la muerte como consecuencia de la paliza y el apuñalamiento que sufrió a manos de su marido. La historia de Maxatkyzy ha servido para caracterizar y denunciar la historia de miles y miles de mujeres que viven ese mismo infierno en distintas partes del mundo.

Centrada en el ámbito de la violencia doméstica, Happiness narra el día a día de una mujer que se ve obligada a soportar maltrato a manos de su marido: desde insultos, humillaciones o falta de intimidad hasta violaciones y otro tipo de agresiones físicas. Como se explica en la sinopsis oficial, “para su trabajo como influencer se viste de naranja y luce una amplia sonrisa. La marca «Felicidad» es su doctrina, pero su casa es un lugar oscuro donde la fuerza bruta ha gobernado durante años”.

La película muestra al espectador con una crudeza extrema la misoginia como ese círculo del que es casi imposible escapar, perpetuándose de generación en generación. De hecho, la historia comienza con la boda de la hija de la protagonista, quien se ve obligada a casarse como consecuencia de haber quedado embarazada. Una situación que marca el desarrollo de la historia, la cual muestra a lo largo de su metraje que, pese a que la hija no mueve un dedo para ayudar a su madre, ella misma también es víctima de su propio marido.

Los planos de Happiness, donde predomina el color naranja, destacan por las miradas de auxilio que la protagonista lanza a la cámara, mostrándose completamente indefensa ante la pesadilla que ha vivido durante más de veinte años. Mientras tanto, la creciente locura de ella, causada por el terror, es acompañada por el primer movimiento del Invierno de Vivaldi que está presente tanto extradiegética como intradiegéticamente, como acompañamiento a los discursos que ofrece en la empresa de cosméticos para la que trabaja. En definitiva, Happiness es una historia que golpea al espectador hasta el punto que sus imágenes quedarán grabadas en su retina durante mucho tiempo.