Julia Navarro (escritora): “El problema es que la gente se ha instalado en lo políticamente correcto, hay una autocensura continua”

0
476

Informa Sara Pastor y Sara Sebastián / Imágenes: Juan Manuel Fernández

La escritora Julia Navarro ha presentado su última novela `De ninguna parte´. Una historia en la que la escritora nos sumerge en la división de dos mundos, dos culturas contrarias entre sí, pero que, de una manera u otra, acabarán complementándose. Una nueva novela que consigue que el lector se ponga en la piel de los personajes, caracterizados por su lucha constante con encontrar su identidad. De todo ello habló para EL ROTATIVO a su paso por Valencia en plena gira promocional de su novela la autora.

Tanto Abir como Jacob representan un conflicto que hace décadas persiste entre Oriente y Occidente, y que parece que nadie es capaz de frenar. ¿De qué manera la novela pretende hacernos reflexionar sobre esta realidad de la que todos somos conscientes?

Se trata de una novela de acción, pero para la reflexión. A mi me interesa la condición humana, me interesan los porqués, qué sucede para que esto esté pasando. Las cosas nunca pasan por casualidad, deben tener un porqué, y yo me planteo siempre los porqués. La primera reflexión para escribir esta novela era el porqué de esa brecha entre Oriente y Occidente; una brecha cultural a la que si no miramos de frente, nunca nos permitirá solucionar los problemas que nos separan, y en vez de achicar los espacios que nos separan, lo único que terminaremos haciendo es, en silencio, ensancharlos.

Hablaba de la necesidad de crear un ambiente de tolerancia entre las diferentes culturas que coinciden en un lugar común, ¿qué podemos hacer como sociedad para establecer ese terreno común en el que sembrar una convivencia en armonía?

Ese ámbito de tolerancia hay que construirlo en doble dirección. No solamente los que recibimos debemos tener esa mirada de tolerancia sino también los que vienen tienen que ser conscientes de que llegan a una cultura distinta en la que tienen que vivir, y por tanto ellos también tienen que ser en ese sentido tolerantes. No se puede decir “yo te voy a imponer lo mío y tú me vas a imponer lo tuyo”, debemos construir un espacio público donde ambos, donde todos podamos convivir.

“Lo que deben hacer los jóvenes ahora es consolidar lo bueno de lo que os hemos dejado y engrandecer las cosas que quedan por hacer”

Dicen que los jóvenes somos el futuro, ¿cree que tenemos que ver con el cambio de la sociedad y con esa construcción en la que debemos de convivir?

Los jóvenes son el presente y, por tanto, los que tienen que construir el futuro, el mundo será lo que ellos quieren que sea. Mi generación ya hizo lo que podía hacer, ahora les toca a ellos. Tienen el derecho de tener la libertad de cambiar las cosas, y como la libertad la tienen, hay que empezar a hacer cosas para cambiarlas. Les hemos dejado un mundo bastante en buenas condiciones, no vale ser quejicas. Lo que deben hacer los jóvenes ahora es consolidar lo bueno de lo que os hemos dejado y engrandecer las cosas que quedan por hacer.

Es una generación que estáis acostumbrados a recibir, muy poco a dar y muy poco a jugaros vuestros pequeños confortes porque tenéis miedo al futuro. Los adultos somos responsables de haberles dado una vida razonablemente buena, de haberles dado una educación, que hayan podido ir al colegio, aprendido inglés, etc. Me niego a sentirme responsable de que sean una generación que tenga cosas que, por ejemplo, -la mía no tenía.

El problema es que la gente se ha instalado en lo políticamente correcto, todo el mundo tiene miedo a decir lo que piensa en voz alta, entonces hay una autocensura continua. Yo a mi edad ya he decidido que soy políticamente incorrecta porque digo lo que me da la gana. En estos momentos, la dictadura de lo políticamente correcto a mi me ahoga. A mi si fuera joven me preocuparía la pérdida de libertad que estáis consintiendo respecto a las opiniones. Hay una pérdida de libertad total y eso es un consentimiento vuestro.

En relación con esto último, ¿cree que tratarlo debería ser un objetivo político prioritario o es un asunto que concierne a la sociedad en su conjunto y, por tanto, todos somos parte de la solución?

Es una cuestión de todos. Los políticos tienen una responsabilidad mayor, pero nosotros también en nuestro propio ámbito también la tenemos. Sin embargo, me parece que Europa no está afrontando adecuadamente el asunto de la inmigración. Recuerdo esas escenas de la guerra de Siria en las que miles de familias caminaban por las carreteras europeas, llegaban a las fronteras y no les dejaban pasar, a mi me avergüenza como europea. Está claro que no estamos haciendo las cosas bien. No bastan las grandes palabras, luego vienen los hechos. 

“A mi edad ya he decidido que soy políticamente incorrecta porque digo lo que me da la gana”

Comentaba también en la presentación que los personajes no se constituyen en base a una persona concreta, ¿quiere decir esto que se apoya en la imaginación y la creatividad en todo momento?

El hecho de haber acumulado tantas experiencias distintas y haber conocido tanta gente diferente a lo largo de mi vida, es lo que constituye el verdadero trasfondo de mis personajes. Abir no existe, pero seguro que he conocido a más de un Abir en mi vida.

¿En qué medida está usted misma dentro de sus novelas?

Yo no estoy en mis novelas, me daría mucho pudor contarme a mí misma, no sería capaz. El que me busque en mis novelas no me va a encontrar. Hay cosas que dicen o hacen mis personajes que yo les presto, pero en ningún momento soy yo. También creo que si no tienes una vida es muy difícil tener algo que contar, salvo de que cuentes a ti mismo, y yo soy incapaz de contarme a mi misma. Jamás pensaría que lo que a mi me pase le pueda interesar a los demás.

Por último, ¿qué herramientas le han podido aportar sus treinta y cinco años de experiencia como periodista a la hora de escribir todas sus novelas?

Todas las herramientas. Ejercer el periodismo permite vivir muchas vidas, ir a lugares a los que tal vez nunca habrías imaginado ir, conocer a gente a la que nunca habrías podido conocer, y para mi eso es una suerte. Esas experiencias se han ido acumulando dentro de mi y no me cabe ninguna duda de que son las que me ayudan a construir mis historias. De hecho, periodistas y novelistas recorren caminos paralelos; un periodista cuenta una historia real y un novelista cuenta una historia fruto de su imaginación. El fin de ambos es contar una historia.