Alice Kellen (escritora): “Si no lo vives tú, no lo van a vivir los lectores”

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Alice Kellen copy Unami Brands

Informa Patricia Montañana / Imágenes: Espasa

La escritora Alice Kellen vuelve a sorprender a sus lectores con su nueva novela ‘Tu y yo, invencibles’. En su nueva obra relata la historia de dos personajes cuyas vidas y caracteres son muy diferentes, pero que a su vez eso es lo que más les une. Una historia de amor plagada de luces y sombras en la que el lector quedará, totalmente, enganchado.

‘Tu y yo, invencibles’ es su última novela publicada, ¿Qué diría que tiene de diferente o especial respecto a sus obras anteriores? ¿Qué la hace única en su obra?

Es una novela más adulta, más madura, que se aleja de las anteriores novelas. Lo que trata, la perspectiva y los enfoques cambian mucho esa profundidad que puede llegar a darles.

En cuanto a inspiración, ambientación y demás cuestiones, ¿vamos a encontrar experiencias propias o la idea surge de la imaginación?

Todas las ideas surgen de la imaginación, pero es inevitable que el propio autor plasme sus inquietudes sobre el papel, de manera inconsciente. Muchas veces no es algo que hagas a propósito, pero las reflexiones nacen de ti. Siempre hay pequeños pedacitos, pero yo intento que las historias sean ficticias, es una manera de no repetirte.

¿Ha cambiado, con el tiempo, su forma de inspirarse o documentase a la hora de crear sus obras?

La verdad es que hace años me dejaba llevar mucho más, ahora no. Me preparo una escaleta, intento hacer un parón en la escritura y volver a estructurar, es una manera de no perderte. También me gusta dejar hueco para la improvisación. La forma de documentarme también ha cambiado mucho. Antes daba menos valor a las cosas, me centraba solamente en la relación de los protagonistas, pero conforme van pasando los años le das importancia a cosas que antes no lo hacías como, por ejemplo, la voz de los personajes, la estructura de las novelas, los pequeños detalles de documentación…es como que vas aprendiendo.

¿A qué tipo de personaje se siente más cómoda creando? ¿Influye el género, la edad, algún tipo de personalidad o va más allá?

A mi me gustan mucho los personajes imperfectos que tengan sus luces y sombras que, al final, es lo que les hace humanos. Cuando los veo de carne y hueso es cuando puedo contar su historia. Necesito que sean realistas, no idílicos ni heroicos, que se pueda creer en ellos porque nadie es tan bueno y nadie es tan malo.

Los protagonistas tienen vidas totalmente antagónicas y deja claro que dos personas que se han criado y educado y tienen caracteres totalmente distintos pueden llegar a ser inseparables e incluso enamorarse. ¿La idea fue con alguna intención de demostrar que esto puede ocurrir?

Yo quería mostrar que dos personas distintas pueden estar unidas y, al mismo tiempo, esas diferencias no solo las une si no que en diferentes etapas de la vida les separen. Sí que pienso que muchas veces las personas se complementan en ciertos aspectos no suplir, pero si que encajar, tirar hacia delante. En el caso de ellos, se complementan bien sus vacíos, pero hay que tener en cuenta que hay fisuras y diferencias y no es fácil llegar a ese punto intermedio. Su vida y su relación es muy intensa, hay picos altos y bajos. Tiene pros y contras como en todo.

¿Cómo construyó el personaje de Juliette? Ella tuvo una vida complicada donde su familia ha estado ausente y descuidada, pero tiene una actitud fuerte, extrovertida y liberal.

El personaje es un poco como al símil de la cebolla… Parece muy decidida e independiente, pero es muy vulnerable, pero no lo muestra. Esa debilidad que intenta esconder le está haciendo mucho daño. Hay un punto en la novela en la que ella misma se está haciendo mucho daño al no permitir que ni siquiera Lucas la vea cómo es de verdad, con sus debilidades. Ha aprendido tanto que tiene que ser fuerte para sobrevivir, hacerse respetar y avanzar. Le cuesta mucho quitarse la coraza por eso es interesante ver la evolución de Juliette conforme van pasando los años.

Lucas, por su parte, es un personaje con una mentalidad básica. Tiene pocas expectativas de futuro, viene de un barrio humilde sin embargo no teniendo nada, lo tenía todo con su familia, a diferencia de Juliett. ¿Cuál es el trasfondo de este personaje?

Lucas es una persona muy conformista, muy clásico, aunque parezca lo contrario en una época como esa. De alguna manera, se ha criado en un entorno muy tradicional y le da mucha importancia a las raíces, a la familia, él no tiene esa inquietud por ver más allá. Lucas es una persona muy transparente, incapaz de mentir. Se equivoca a lo largo de la novela porque es muy impulsivo, pero nunca cae en la mentira o en huir de lo que ha hecho.

El mundo de la moda hoy en día es muy complicado, muy exigente y, en algunos casos, incluso peligroso por cuestiones relacionados con los abusos. ¿Conocía el mundo de la moda o ha tenido que conocerlo para escribir? ¿Conocía los años 70? ¿Qué diferencias ha encontrado? ¿Cómo cree que ha evolucionado?

Es una de las cosas de la que más me costó encontrar documentación. Para mí era desconocido, no era algo muy habitual pero me ha resultado interesante comprobar cómo el mundo de la moda -en aquella época- estaba muy ligado a lo artístico, entonces se hacían pasarelas en las propias galerías de arte. Si que es verdad que hay algo que me llama la atención y creo que hoy en día seguimos igual, y es que en esos momentos sigue siendo un mundo muy duro, cuando las mujeres empiezan a envejecer con veinte pocos años, sigue pasando lo que pasaba antes, queda mucho por avanzar. La realidad es que el concepto de madurar se valora de forma mucho más positiva en ellos que en ellas.

Alice Kellen nuevo libro

Juliette se convirtió́ en un rostro muy conocido gracias a una campaña que hizo que la gente la conociese como “la chica de los pantalones amarillos”. La prensa se hizo fijó en ella y pronto dejó de poder a ir a tomar un café́ como una persona anónima. ¿Le ha ocurrido eso a usted?

Para nada, además, yo creo que lo dejaría. La trama de Juliette reflexiona sobre qué es lo que ocurre cuando llega a la fama. Yo hago vida completamente normal, creo que nunca me ha reconocido nadie por la calle, excepto una vez en una librería en Barcelona, pero no es algo habitual. Y es algo que agradezco. Creo que hay muy poca gente que le guste eso porque es una experiencia muy importante en la que tu trabajo se come esa parcela de privacidad.

¿Qué parte de una novela es la que más le cuesta escribir? ¿Se le ha hecho especialmente difícil algo en concreto mientras escribía? 

El final me costó, y los capítulos donde hay mucho diálogo. Una vez que se conocen los protagonistas y otro capítulo donde está Lucas teniendo una conversación con su hermano. Los capítulos donde hay mucho diálogo son mucho más complicados que escribir capítulos más reflexivos, donde hay más sentimientos o se es más descriptiva. Son capítulos que tienen que quedar fluidos y a la vez creíbles, pero me quedo con los diálogos.

Es un libro que llena de emociones, sentimientos, ternura, y mucho amor ¿Quería provocar estas sensaciones en el lector?

Eso lo tendrá que decir el público, pero es verdad que es una novela de extremos. A quien le guste mucho, le va a encantar, y quien no consiga entender, empatizar y ponerse en la piel de los personajes no va a terminar de encajarle la historia. Juliette y Lucas son dos protagonistas bastante complejos y, quizá no sea tan fácil quererlos como a personajes. Pero si consiguen olvidarse de prejuicios y de juzgar a los personajes creo que es una novela muy intensa que puede gustar a un publico muy diverso.

Lleva años escribiendo y publicando historias. ¿Fue difícil decidir empezar a hacerlo y exponerse al veredicto del público?

Creo que lo complicado era dejar que te lean, exponerte. Las criticas al principio podían dolerte más porque no eras tan objetiva. Pero ha sido progresivo. Llegó un momento en el que me di cuenta de que dedicaba el 80% de mi tiempo a escribir y simplemente llegó el día de exponerme.

Todas tus novelas son románticas, ¿teme que el mundo de la cultura, el mundo literario, le pueda encasillar como una escritora romántica? ¿Alguna vez ha pensado en escribir otro tipo de género?

No. Me considero que escribo historias de amor y voy a seguir habiéndolo. A mí me encanta hablar sobre las relaciones, los vínculos y otros temas que aparecen en la novela. El tema de las etiquetas creo que es algo para que los lectores se ubiquen pero, en realidad, son novelas que puede leer cualquiera.

¿Suele escribir para usted?

Sí que tengo algunos relatos y reflexiones. Me los guardo y es verdad que son cosas que nunca llegan a ver la luz.

¿Por qué?

No sé que hacer con ellas. Soy muy exigente, y me digo: “voy a colgarlo en redes sociales, pero pienso después, tampoco es tan bueno”, y luego me arrepiento. Sí que me cuesta a veces soltarme en ese sentido.

¿Qué consejo daría a la Alice Kellen que acaba de publicar su primera novela? En otras palabras, ¿qué cree que debería saber una escritora emergente?

Le diría que no fuese tan exigente consigo misma, y que sea consciente de que siempre queda mucho por aprender y por mejorar. Hay que leer todo lo posible, no solo de los géneros que estás escribiendo y hay que ser una persona abierta. Sobre todo, hay que trabajar la empatía y tener una capacidad de mirar que no sea limitada, lo que te ayuda mucho a valorar las historias que lees y valorar tus propias historias sin ponerse limites. Llega un momento que no sabrás que hacer, porque casi parece que escribes por encargo y hay que liberarse un poco, hacer algo que sientas y te dejes las ganas y el alma en ello. Si no lo vives tú, no lo van a vivir los lectores.

¿Le gustaría ver una de sus historias en la gran pantalla?  

Sería interesante, pero da un poco de vértigo. El libro es del autor, cada palabra, cada pequeña cosa. De algo tan tuyo pasa a ser un proyecto en el que a lo mejor entran cientos de personas, y es como dejarlo ir. Además, una adaptación nunca puede ser igual que un libro. Lo que funciona en un libro puede que no funcione en el medio audiovisual. Muchas veces de los libros se cogen ideas y luego las transforman según lo que quieran en ese momento. Hay que entender que son formatos diferentes y no sirve lo mismo siempre, pero ¡sí que me haría ilusión! La novela más interesante para ello podría ser, precisamente, ‘Tu y yo, invencibles’. Es una novela donde hay mucha trama y muchos temas y sí que seria interesante verla en la gran pantalla… por soñar que no quede.

¿Ha vuelto a releer alguna de sus novelas? ¿Nota muchas diferencias con respecto a su proceso de escritura?

No. Normalmente yo sé qué es lo que tengo que mejorar. Con las novelas más antiguas sé ver cuáles eran mis errores, eran muchos y diversos, pero es verdad que ya no es cuestión de trama sino de estilo. Me gustaría releerme. Sería algo bonito volver a esas historias, por un instante, pero me da pánico.

¿Qué nos puede contar sobre sus futuros proyectos? ¿Tiene nuevas ideas?

Este año es el año de Juliette y Lucas, pero para los próximos años tengo un proyecto que espero que pueda ver la luz. Está ambientado en la Segunda Guerra Mundial, y espero que -a lo largo de este 2021- pueda terminarlo. Es una historia que llevo tres años dándole vueltas y necesito soltarla ya, pues creo que ha llegado su momento.