Yolanda Noguera: “Trabajar como fisioterapeuta de la selección valenciana es una satisfacción muy grande”

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Redacción: Raquel Sánchez / Imagen: CEU

La profesora del Grado de Fisioterapia en el Campus de Elche de la CEU-UCH, Yolanda Noguera, atendió a EL ROTATIVO para contarnos su experiencia tras pasar a formar parte del cuerpo técnico como fisioterapeuta de las selecciones valencianas de fútbol sala femenino en las categorías Sub 16 y Sub 19.

¿Cómo surge la posibilidad de estar en este campeonato nacional de selecciones como fisioterapeuta de los dos equipos?

Principalmente porque las dos seleccionadoras valencianas han sido jugadoras de alguno de los equipos – en algunos casos incluso de dos – en los que yo he estado ejerciendo de fisioterapeuta durante 15 años. Al conocer mi trayectoria y mi metodología de trabajo, en un momento determinado me ofrecieron la posibilidad de unirme a ellas. Tras reflexionarlo, decidí que era mi oportunidad y acepté esta aventura.

¿Qué le ha supuesto esta experiencia desde el punto de vista profesional como fisioterapeuta y desde el punto de vista personal?

Es un logro conseguido. Mi ilusión sería -en el mejor de los casos- poder acudir con la selección nacional de fútbol sala femenino. Creo que fui de las primeras fisioterapeutas femeninas que trabajó con los equipos de fútbol sala femenino porque, al principio del todo, prácticamente ningún equipo tenía en su nómina a un fisioterapeuta, e incluso yo atendía a algunas jugadoras de los otros equipos cuando se lesionaban durante los viajes en los que yo trabajaba con mi equipo. Esto es una trayectoria de muchos años y creo que cualquiera que haya trabajado en este mundo, le hace ilusión. Es un ítem conseguido y, sobre todo, esa ilusión y satisfacción viene por el resultado logrado. Por otro lado, a nivel personal ha supuesto un gran sacrificio en lo referido a título familiar, por aquello de no estar en casa, por ejemplo, como me ocurrió en Navidad -que además eran mis vacaciones en casa-, pero entrando más en el ámbito de lo personal y lo deportivo, ha sido una satisfacción muy grande.

¿Por qué se decantó por la especialización deportiva?

Desde que era muy joven siempre he hecho deporte. Bien es cierto que también estudié osteopatía. Fue más bien un hecho fortuito ya que, a raíz de entablar relación con el equipo de Elche de fútbol sala -un equipo muy laureado a nivel nacional e internacional, y con jugadoras de muy alto nivel deportivo-, hablé con mi compañero de trabajo de clínica, que estaba en contacto con este equipo. Él actuó como nexo, por lo que gracias a él entré a formar parte de este mundo. Ha sido un continuo aprendizaje el estar con ellas.

“Las jugadoras han llegado a este nuevo equipo con mucha ilusión y con muchas ganas de dejarse la piel”

Como fisioterapeuta, ¿qué implica entrar en una disciplina así: difiere con respecto a la fisioterapia en clínica?

La principal diferencia reside en que la fisioterapia en clínica está muy reglada -con horarios fijos y pacientes con cita previa, normalmente con una patología ya conocida-. En cambio, en la fisioterapia deportiva estás a la espera de ver qué lesión puede surgir durante el partido o entrenamiento, y se necesita de una actuación inmediata para conseguir devolver al deportista a los terrenos de juego cuanto antes. Este es el requerimiento fundamental. En mi caso, intento tratar a mis pacientes de clínica como si fuesen deportistas de élite y así, recuperarlos en el menor tiempo posible.

Con respecto a los deportistas de mayor o menor de edad, ¿qué aspectos se han de tener en cuenta?

El deportista de menor edad tendrá unas lesiones que no se tendrán tan en cuenta que, al fin y al cabo, equivalen a las lesiones que se puede hacer un adulto. Son casos cada vez más asiduos en clínica, puesto que me encuentro a jóvenes deportistas que llegan a mi consulta con lesiones de adulto. El tema es que, no se dan cuenta de que, en la disciplina deportiva a la que se están sometiendo, es decir, 3-4 días de entrenamiento más un partido los fines de semana, es prácticamente la rutina deportiva que lleva un profesional. De ahí la importancia de que, a pesar de ser joven, se debe ir al fisioterapeuta para curar las lesiones deportivas, por mucho que el cuerpo tenga una mayor capacidad a la hora de recuperarse. Cuando una persona va cumpliendo años, la propia selección natural –visible en el fútbol sala femenino– te retira por falta de fuerzas y un gradual descenso en el rendimiento deportivo. Por mucho que tengas una gran experiencia táctica y técnica, al final es el propio cuerpo el que te limita. Empiezan a aparecer las lesiones, lo que implica tener que pasar ‘la ITV’ semanalmente. Esta es la gran diferencia.

¿Cómo ha vivido esta experiencia? ¿Era la primera vez que tenía esta experiencia en competición deportiva?

Con la selección valenciana sí. He estado con los equipos de fútbol sala femenino, principalmente el equipo de Elche y el equipo de la Universidad e Alicante (UA), en la categoría de División de Honor. También he estado trabajando con estos equipos en competiciones como la Copa de la Reina, la Supercopa de España, campeonatos universitarios como el de Rotterdam, en el que ganamos la medalla de oro, a nivel europeo. He ido con ellos a un montón de torneos. En el caso de la selección valenciana, no había tenido la posibilidad de vivir la experiencia hasta el momento.

“A pesar de ser joven, se debe ir al fisioterapeuta para curar las lesiones deportivas”

¿Qué le ha aportado?

Me ha aportado conocer la dinámica de trabajo de la Federación Valenciana de Fútbol Sala que, en este caso, engloba todo el deporte futbolístico. Ver también la dinámica de cuidado que tienen con los jugadores, qué valores intentan inculcarles desde la federación y ver el trato con los propios trabajadores. En este sentido, la experiencia ha sido muy grata.

¿Cómo vio a las jugadoras durante el último torneo disputado en la ciudad de Almoradí?

La gran dificultad que reside en esta clase de torneos es que cada jugadora proviene de un equipo distinto, y tienen que formar un equipo nuevo, por lo que es muy complicado el hecho de aunarlas, cohesionarlas como equipo. Las jugadoras han llegado a este nuevo equipo con mucha ilusión y con muchas ganas de dejarse la piel. Lo que ocurrió es que los equipos contra los que compitieron estaban más compactados por lo general. Al ser torneos de categoría Sub 19 puedes encontrarte, por ejemplo, con equipos que poseen entre sus filas jugadoras que están compitiendo en la división nacional, de élite. Por tanto, la diferencia es más que notoria. Parece mentira, pero una jugadora de 18 años no es lo mismo que una de 16 en cuanto a corpulencia, técnica, en general a todo. Por lo que respecta a mis jugadoras, las he visto realmente muy entregadas en este torneo, con mucha ilusión y ganas, porque así me lo transmitieron tras estar varias horas tratándolas. Y es con esto con lo que me quedo: su ilusión por seguir trabajando y mejorando para lograr un proyecto -a largo plazo- que pueda consolidarlas como equipo.

¿Repetiría?

Por supuesto. Encantada, además.