Posteguillo reivindica a la mujer en ‘Yo, Julia’

El escritor valenciano gana el Premio Planeta con una novela histórica ambientada en Roma sobre una emperatriz que lucha por el poder político

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Jaime Roch / 4ºPeriodismo

El ganador del Premio Planeta 2018, Santiago Posteguillo, profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón especializado en novela histórica, presentó su obra en Valencia. Según apuntó el autor, con éste galardón, dotado con 601.000 euros, pretende llegar a gente que “le cuesta entrar en el género de la novela histórica”. El novelista participó en el Planeta con el seudónimo de James Sussex y su obra, bajo el título El ascenso. Precisamente, Yo, Julia narra el ascenso brillante de Julia Domna, “la emperatriz más poderosa que pudo tener Roma -según Posteguillo-, madre de los Césares, de los Ejércitos y madre de la patria en un mundo de hombres inmersos en la lucha por el poder político y que piensan que el liderazgo sólo les pertenece a ellos”.

El valenciano, nacido en Rafaelbunyol, se impuso a las 642 obras originales para alzarse con el premio creado por José Manuel Lara en 1952 con el deseo de promocionar a los autores españoles. “El premio significa que la novela histórica tiene calidad literaria y prestigio. Creo que el hecho de que el libro lleve la franja roja del Premio Planeta 2018 hará que se acerquen nuevos lectores a la novela histórica”, aseguró el autor en un conocido hotel de Valencia donde atendió a la prensa.

Posteguillo, que ya ha llegado lejos con su trilogía sobre Escipión y sobre Trajano, ahora se centra en la historia de la esposa de Septimio Severo, Julia Domna: “He escrito esta obra porque cada vez más me interesan las mujeres silenciadas y he pretendido hacer una reflexión donde reivindico que las mujeres han sido ocultadas y acalladas en el relato histórico”. “Nuestra sociedad está intentando construir una igualdad entre hombres y mujeres pero hay que echar la vista hacia atrás porque esta igualdad no se construye sobre un vacío histórico”, apuntó.

Sobre como conoció a la protagonista de su novela, el profesor explica que la encontró estudiando las dinastías del Alto Imperio Romano y se adentró en ella a través de la biografía Julia Domna: la emperatriz siria, de la historiadora británica Barbara Levick, y, finalmente, buscó la única obra de teatro en 1800 años que reflexionaba sobre ella, publicada en 1903: “Cuando acabé Trajano, repasé personajes injustamente olvidados y ahí sí que hice una relectura de la historia de Roma con especial atención a las mujeres y me detuve con Julia por justicia poética e histórica. El libro intenta ser un homenaje a la mujer en general y, como estoy especializado en Roma, es también un homenaje a la matrona romana”, aclara el filólogo, lingüista y doctorado por la Universidad de Valencia que, en ese sentido, agradece a sus estudios en Estados Unidos por haberle potenciado ese estilo narrativo, que él define como de agilidad americana y precisión europea.

A la pregunta sobre por qué cree que las mujeres han sido silenciadas a lo largo de la historia, Posteguillo asegura que “Cleopatra es más conocida que Julia porque pierde, acaba muerta y se suicida. La mayoría de mujeres que se han revelado a lo largo de la historia acaban derrotadas. El caso de Julia es distinto porque gana a cinco emperadores e instaura una dinastía. En definitiva, las mujeres han estado silenciadas porque los hombres dominantes han querido, ellos no deseaban que saliera a la luz que ellas también pueden ganar”.
El autor empezó a escribir su novela a mediados de 2015 y respondió con contundencia sobre si habrá una segunda obra sobre Julia Domna: “El personaje da para más porque la mujer romana era libre y patricia y, además, podía divorciarse y mantener el control de la fortuna de su familia. Todos estos derechos en la Edad Media se pierden y no los recuperan prácticamente hasta la actualidad porque la sociedad romana era profundamente machista”. Posteguillo, para explicar el creciente machismo en la sociedad de antaño se refiere durante su intervención a un pasaje de la Odisea, de Homero, donde Telémaco, con 16 años, le dice a Penélope, su madre, que hablar en público es un acto de hombres en un tiempo donde Penélope era regente de Ítaca.

El valenciano entra en la dorada lista de laureados junto a Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, Fernando Savater o Ana María Matute: “El premio motiva a seguir trabajando para estar a la altura de ellos”, señala el autor. Posteguillo no duda en seguir la rutina de siempre después de ganar el Planeta: explicar por la mañana a clásicos como Charles Dickens o Ernest Hemingway a los universitarios y, por las tardes, hacer “mi propia literatura”.
Tanto Yo, Julia como la novela finalista, Un mar violeta oscuro, de Ayanta Barilli, tienen en común el papel protagonista de la mujer, un hecho que conecta con un momento de profunda actualidad y de lucha de las voces femeninas en la literatura y a lo largo de la historia.