Francesc Galcerán: “La actuación en el teatro es una carrera de fondo”

María Lahoz / 2º Periodismo

El rosto de Francesc Galcerán cada vez es más conocido por el público español, el actor ha participado recientemente en la serie de Antena 3, ‘Velvet’ y en la obra de teatro “Diablillos Rojos”, de Eduardo Galán.  Se define como un devoto del teatro y se muestra crítico con respecto a la situación de la industria en la actualidad.

Pregunta. ¿Cómo se dio cuenta de que su vocación era la de actor?

Respuesta. Me dí cuenta de muy pequeño cuando en el festival de mi colegio me encantaba participar de diferentes formas, desde recitando un poema hasta interpretando pequeñas escenas.

P. ¿La familia y los amigos le apoyaron en esta decisión?

R. Sí, siempre. Vieron que tenía mucha vocación pero aún así me recomendaron estudiar una carrera, por lo que comencé Filología. Pese a estar estudiando, seguía haciendo teatro amateur y pronto empecé con el teatro profesional en una compañía en Barcelona. Finalmente, terminé abandonando mis estudios para dedicarme de lleno al teatro y por ello, me apunté a la Escuela Oficial de Teatro de Barcelona.

P. ¿Cuál cree que es la principal diferencia entre el cine y el teatro respecto a la interpretación de los actores?

R. Son dos cosas distintas y muy parecidas a la vez. La actuación en el teatro es una carrera de fondo, una continuidad en la interpretación que tiene que empezar y terminar, porque el público está pendiente de lo que estás contando en el momento en que actúas. Es por ello, que vives mucho más el personaje. Sin embargo, la interpretación en el cine es más troceada. El espectador lo ve junto pero el trabajo del actor es por trozos.

P. Su última participación televisiva se emitió en la serie de Antena 3, ‘Velvet’. ¿En qué consistió su personaje?

R. Patricia (Miriam Giovanelli) acababa de casarse y su marido había fallecido a los pocos días del enlace. Este hecho le hizo sospechar a la madre del difunto, por lo que contrató a un abogado, papel que yo ocupo, que se encargó de desenmascarar las relaciones extramatrimoniales que mantuvo Patricia durante el matrimonio.

P. ¿En qué proyectos teatrales está trabajando ahora?

R. Beatriz Carvajal, Montse Pla, Javier Lago y yo, estamos de gira con una comedia titulada “Los Diablillos Rojos”, del autor madrileño Eduardo Galán. La obra narra la enfermedad que contrae Toñi (Beatriz Carvajal) tras el abandono de su marido y el posterior asentamiento de unos diablillos rojos en su mente, que consiguen que el espectador disfrute a la vez que se emocione.

P. ¿Cómo considera que está el mundo de la actuación?

R. Hay mucha desigualdad en la profesión, como en la vida: gente muy rica y gente muy pobre. Dentro del teatro pasa lo mismo, y no significa que los actores ricos sean los mejores. Esta desigualdad, tras la crisis española que todavía perdura, se ha hecho mayor porque hay cantidad de actores y compañías de teatro que están esforzándose con trabajos verdaderamente buenos y cuando acaba el mes, han ganado solo cien euros. Y luego hay otros, que no es que sean mejores, y están trabajando en televisión todos los días ganando cien mil. Así es como está el oficio ahora…

P. ¿Se has visto realmente afectado por los recortes en la industria?

R. Sí. Antes tenía una compañía de teatro propia, ‘Creaciones Paspartú’. Iba muy bien pero tenía que estar pagando impuestos mientras no me pagaban en el plazo que correspondía y sumado a una serie de circunstancias, no pude seguir adelante. Ahora se cobra menos y tiene mucho que ver el impuesto del 21% de IVA en la industria cultural.  Se ha intentado que los precios de las entradas no cambien para que la gente siga disfrutando del teatro y eso se traduce en que nuestros sueldos disminuyen. El teatro es cultura por lo que deberían plantearse bajar el IVA.

P. ¿Alguna vez ha tenido que coger un trabajo no vinculado a la profesión?

R. Sí. De repartidor de fruta en verano.

P. ¿Alguna anécdota que contarnos?

R. En el teatro pasan muchísimas cosas… Por ejemplo, cuando se está haciendo una gira siempre hay un último día y la tradición, aunque se ha ido disminuyendo, es que los actores se hagan bromas entre ellos. Siempre se intenta hacerlas sin que el público se dé cuenta. En una última función tenía que coger una maleta, con supuestamente todo mi equipaje, para irme de casa. Mis compañeros me metieron en la maleta de todo: piedras, plomo… Cuando fui a cogerla, pensé que estaba pegada al suelo de lo que pesaba. Con las dos manos cogí la maleta y salí de la escena sudando. La broma resultó graciosa para el público que debió pensar que literalmente llevaba mi casa en la maleta. Recuerdo también a una actriz que comenzó a reirse a carcajada limpia cuando de repente se meó de la risa literalmente. En este caso el público no se percató del incidente.

P. ¿Qué consejo le daría a alguien que quiere comenzar en el mundo de la actuación?

R. Las escuelas de teatro están bien pero que lo que más te enseña es apuntarte a un grupo de teatro aficionado y empezar a hacer teatro con ellos: empezar a ensayar, a pisar el escenario, a tener al público delante… Creo que es la mejor escuela.

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