Plañideras Culturales: “Satirizamos lo que todo el mundo hace; no es cierto que no se pueda hacer arte sin subvenciones»

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Silvia Palomino / 4º Periodismo

Las Plañideras Culturales son artistas jóvenes que se dedican a la cultura en general y están preocupados por la situación de recortes actual en el mundo de la cultura. Se reúnen para realizar diferentes acciones que tienen que ver con la situación sociopolítica de cada momento. Ellos tratan de hacer una parodia de las auténticas plañideras que lloran por dinero en los entierros y que a día de hoy aún se pueden ver en países del Este de Europa y en Sudamérica. Joaquín Ruiz Espinosa y Miguel Vicente Clager son las dos plañideras que responden a las preguntas de El Rotativo para contarnos más sobre las Plañideras Culturales.

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Plañideras Culturales en una manifestación. Foto: Joaquín Ruíz

Pregunta. ¿Cómo explicarían lo que son y lo que hacen?

Joaquín Ruiz: Somos artistas que pertenecemos al colectivo «Zona de Maniobras» y nos conocimos a partir del proyecto “Recorridos por zonas precarias” que comenzó Paula Valero, miembro del grupo. Nos dedicamos a la cultura en general y estamos preocupados por la problemática cultural que hay en este momento. En Plañideras Culturales lo que hacemos principalmente es, como su propio nombre indica, es llorar por dinero, como ellas. La auténtica figura de la plañidera es una mujer que lloraba en los entierros por dinero y esa práctica aún se hace en países del Este de Europa y en Sudamérica. Nosotros lloramos por la cultura, pero intentando que sea una sátira, no que nos vean como mal augurio.

Miguel Clager: Realizamos diferentes acciones como performances, happening -es un performance donde el público interactúa más-, pero, sobre todo, intervenciones públicas ligadas al arte de acción.

P. ¿Cómo preparan sus intervenciones?

JR: Siempre lo pensamos antes, no vamos directamente sin saber qué vamos a hacer en cada momento. Hacemos un guion de lo que vamos a realizar y lo ensayamos. Mucha gente participa en nuestras acciones, aunque no pertenezca al grupo. Lo que más cuidamos dentro de la preparación es el vestuario, está todo diseñado al detalle y cualquiera que participe tiene que ir igual. Debe haber una coherencia con el grupo y con las Plañideras.

MC: Además, todos somos amigos, nos reunimos periódicamente, mantenemos el contacto y, dependiendo de cómo esté la situación, vemos si organizamos o no algún acto. Cada uno dentro del grupo se encarga de una cosa, porque siempre hay mucho que hacer, desde el movimiento en las Redes Sociales, que ahora son muy importantes, hasta preparar el vestuario.

P. ¿Cuáles han sido las actuaciones más significativas en las que han participado?

JR: La noche de las Galerías del año 2012, la caída de la estatua de Ripolles en Castellón, una manifestación en contra de los recortes en la Plaza de la Virgen. Participamos en el cierre del Centro Cultural de la Clínica Mundana, en el cierre temporal del Teatro Talía. También cuando en el MuVIM había tres exposiciones simultáneas sobre fútbol y una de las mejores fue la que realizamos en Cabayal Intim, porque fue muy importante para nosotros.

Acción en Cabanyal intim. Foto: Eva Miquel
Acción en Cabanyal intim. Foto: Eva Miquel

P. ¿Qué actitud adopta la gente cuando les ve en esas acciones?

MC: Hay todo tipo de respuestas dependiendo del lugar donde hacemos la intervención. Es imprescindible saber dónde nos movemos. Ahora, al actuar dentro del ámbito del arte, como la mayoría de la gente que nos ve se dedica a esto, les parece un proyecto interesante. Además, nunca nos hemos sentido rechazados ni vistos como personas que alteramos cualquier evento, sino al revés.

JR: Por lo que nos ha llegado, a la mayoría de la gente le ha gustado, apoya la idea e incluso se está implantando en otros lugares. Además, la gente que no tiene nada que ver con el arte reconoce la figura de la plañidera y tiene todos los ingredientes para ser una figura dramática. La plañidera tiene un punto muy teatral y tiene un punto de atracción muy grande.

P. ¿Cuál es la actuación de la que mejor recuerdo tienen?

JR: La Noche de las Galerías del año 2012 fue la más emocionante porque fue cuando realizamos la presentación. Íbamos de galería en galería y la gente nos seguía de una a otra. Otros estaban allí esperándonos porque sabían que íbamos a ir. Teníamos miedo a que la gente nos ligara un poco al llanto y nosotros lloramos en forma de sátira. No queremos que nos relacionen con el mal augurio.

P. En España se suele llorar mucho porque los precios de la cultura son muy altos. ¿Es, en conjunto, un país de «plañideras culturales»?

MC: Actuamos como espejo de las personas, pero de forma irónica. Hacemos una sátira de lo que todo el mundo hace. Ahora se quejan, piden que el arte dependa todo de las instituciones y que sin eso no se puede hacer arte. Y eso no es verdad, de hecho la gente que no tiene muchos medios se está reinventando y hay artistas que crean más allá de si les dan o no beca.

JR: Sí que es cierto lo que dices, lloramos mucho. Pero la idea de la Plañidera no es llorar por la cultura porque esté cara, sino porque todo el mundo no para de llorar, de quejarse por la cultura y lo que nosotros pensamos es que tenemos que reinventarnos. Convertimos el llanto el sátira y de ahí sacamos dinero.

P. Esta es una manera de ayudar a la cultura a que se reinvente. ¿Qué más se puede hacer por ella y por los nuevos talentos?

JR: Hay infinidad de cosas que se pueden hacer por la cultura. Hay propuestas muy interesantes. Por ejemplo, aquí en Valencia, hay algunos centros que sí que apuestan por los concursos y la gente más joven. Al Instituto de Arte Moderno no se le da el empuje que debería, tampoco se apoya en demasía a los artistas y esa es una gran carencia que se tiene aquí en Valencia.

MC: Yo veo que la cultura como tal no existe. Somos nosotros los que hacemos la cultura. Mientras que haya amor y pasión por hacer lo que uno quiere, habrá cultura. Pero tampoco se debe hacer cultura por hacer, sin orden ni concierto. Hay que hacer las cosas cuando se quieran compartir, porque al fin y al cabo la cultura es compartir y saltar todos los obstáculos que se puedan poner delante.

Plañideras ante la estatua de Ripollés. Foto: Plañideras
Plañideras ante la estatua de Ripollés. Foto: Plañideras

P. Aunque la cultura esté cara, se siguen programando actuaciones gratuitas a las que, en muchas ocasiones, tampoco va la gente. ¿De qué manera se podría solucionar esto?

JR: No todos los actos gratuitos tienen una buena programación porque ser gratuito no significa que sea bueno, y al final la gente va realmente a las cosas que le son interesantes. Luego, este tipo de actividades no suele tener una buena promoción. Suelen estar en ubicaciones lejanas del alcance de la gente. Por ejemplo, aquí en Valencia, La Rambleta tiene buena programación, pero está lejos del alcance de los ciudadanos y se tiene que desplazar para verlo. Sin embargo, la Asociación de Artistas de Valencia sí que tiene talleres y actividades muy interesantes a las que se suele apuntar mucha gente.

P. Si les pregunto por Consuelo Císcar, ¿qué dirían?

MC: Volumen. Aunque personalmente no la conozco, en el mundo de la cultura y, sobre todo, a través de las redes sociales, hay mucha gente descontenta con su dirección y su política. Lo que no implica que Plañideras se posicione. Trabajamos en un nivel más interno y no entramos en ese tipo de conflictos, al menos de momento.

JR: Nada.

P. La actuación ante la estatua caída de Ripollés en Castellón es una de las actuaciones más conocidas de las Plañideras Culturales. ¿Han tenido represalias por ese hecho? ¿Se ha puesto el autor en contacto con ustedes?

JR: No, represalias de ningún tipo. Se puso en contacto con nosotros una chica que ha hecho un documental de Ripollés y salimos en el documental. Nosotros no criticamos a Ripollés, sino que de lo que ocurrió realizamos una acción. Fue un poco ironía porque utilizamos el hecho de que en Madrid hubo una señora que congregaba a muchas personas porque decía que le hablaba la Virgen y utilizamos la ironía de que dijo que le había hablado la escultura para realizar la performance.

MC: Nuestro problema no es Ripollés, nuestro problema es que la política haga su colección de artistas, para bien y para mal, porque el adoptar artistas, al fin y al cabo, es bueno; de hecho, siempre ha pasado a lo largo de la Historia del Arte. Siempre se ha relacionado el arte a la política y sin querer, o queriendo, se ha relacionado a Ripollés con el sistema político actual en Valencia.

P. ¿Se inspiran en algo para sus actuaciones?

MC: Muchas veces sí, por ejemplo, en la de Ripolles, como hemos dicho, en Amparo Cuevas, la señora a la que le habló la Virgen. Siempre es Paula la que se encarga de buscar la inspiración. Ella hace ese trabajo de campo, sobre todo en acciones de Plañideras reales de Sudamérica.

JR: En acciones concretas sí que buscamos inspiración, pero por lo general no. Son acciones formales, no conceptuales.

P. Para terminar, ¿cuál será su próxima acción?

JR y MC: ¡Sorpresa!

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