Vecinos de Valencia reclaman más sanciones para los que no recogen los excrementos de su mascota en la calle

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Entre 750 y 3.000 euros de multa por no recoger los excrementos de un perro en plena vía  urbana. Esa es la normativa que desde junio de 2009 rige en la ciudad de Valencia pero que según muchos vecinos, “no se cumple casi nunca”.

Entre 750 y 3.000 euros de multa por no recoger los excrementos de un perro en la vía  urbana. / Foto: Tito
Entre 750 y 3.000 euros de multa por no recoger los excrementos de un perro en la vía urbana. / Foto: Tito

Hace cuatro años, el entonces concejal de Medio Ambiente valenciano, Ramón Isidro, aseguraba que se iba a ser “muy duro en la aplicación de la ordenanza, que es la más moderna del país y la más exigente desde el punto de vista de la concienciación ciudadana”.

La idea entonces era cultivar la concienciación de los ciudadanos que no recogieran las heces de sus canes, permitiendo que hasta los inspectores pudieran sancionar y elevando el montante de las multas según la gravedad y la reincidencia del dueño de la mascota. Pero casi un lustro después, el número de sanciones en la capital del Turia no ha cumplido las expectativas. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en el mismo año en el que se puso en marcha la medida, no hubo una sola persona penalizada por este motivo y en los años siguientes, el número de sanciones ha sido residual.

Para el presidente de la asociación de vecinos de Patraix, Antonio Pla, este asunto es una constante diaria en las quejas de su distrito: “Hemos hecho cuatro campañas de concienciación e impacto, hemos puesto banderitas en cada excremento con avisos, hemos repartido bolsas, etc. Todo esto funciona pero muy poco”. En ese sentido, desde Patraix proponen “no poner más barrenderos y limpiar más, sino ensuciar menos. Para tener perro hay que ser responsable, si pese a todo, hay quien no colabora o cumple sus obligaciones y hay que aplicar las sanciones, porque casi nunca se hace”, señala Pla.

«Para tener perro hay que ser responsable», asegura Antonio Pla

Además, según el presidente de los vecinos de Patraix, la no recogida de las heces ya no es sólo “algo desagradable para el que la pisa”, sino que también provocan problemas graves para la salud: “Aquí había una vecina enferma que por pisar un excremento resbaló, se rompió el fémur, complicó su recuperación y terminó muriendo por este agravante”. Otra de las quejas diarias es el peligro para los niños, pues “suelen coger las cacas, jugar con ellas y, si te despistas, luego se llevan las manos a la boca”, afirma Pla.

Respecto a la no aplicación de sanciones, desde Patraix se considera que es un hecho comprobado y que la Policía se muestra pasiva en este ámbito. “Hace falta multas ejemplarizantes. Que se pille a uno y corra la voz para que otros se lo piensen. La concienciación ya no sirve, la gente sabe lo que tiene que hacer, solo hay que poner más de su parte”.

Otros vecinos, a nivel particular, exigen propuestas ejemplarizantes como ocurre en Quart de Poblet: “Ahí se ha sancionado a dueños con 300 euros de multa sustituibles por 40 horas de trabajo repartidos en diez jornadas en las que el propietario de la mascota recoge los excrementos de otros perros, creo que se debería tomar nota de esa medida”, comenta un vecino de la asociación Grao-Port.

Para erradicar el problema, el Ayuntamiento de Valencia y de otras muchas localidades de la Comunidad Valenciana, parece estar más por la labor de hacer campañas de concienciación, que de penalizar las conductas incívicas. Prueba de ello fueron algunas de las iniciativas de los últimos años, como la comentada por Pla, consistente en poner una bandera encima de cada excremento que se encontrase por la calle, con la frase: “Lo dejo en tus manos”.

 

Alicante y Castellón

En otras ciudades de la Comunidad Valenciana como Alicante y Castellón, la normativa fija cantidades económicas menos abultadas. En el primer caso, cada año se estipula que se recogen unos dos millones de heces y desde el Ayuntamiento se asegura que la multa más elevada puede llegar a los 200 euros. Al igual que su homólogo valenciano, el concejal que aprobó la normativa en 2009, Andrés Llorens, hablaba de mano dura: “Se va a ser exigente, es un verdadero problema que tiene fácil solución”.

Sin embargo, según esta solución no se da y algunos ciudadanos alicantinos proponen otras: “Establecer un canon por tenencia de animales o prohibir tener más de uno por vivienda; instalar inhibidores en pistas deportivas o zonas de juegos infantiles; o crear la figura del controlador de zonas verdes y parques para vigilar que los dueños de mascotas cumplen con la ordenanza de limpieza”, aseguran los vecinos de hasta una decena de asociaciones.

En el caso de Castellón, la instalación de pipi can era la propuesta estrella, aunque también hay sanciones estipuladas en la ordenanza municipal como falta leve para aquellos dueños que no adopten “las medidas oportunas para impedir que los animales de compañía ensucien las vías”. El montante económico recogido en la normativa marca multas de entre 30 y 600 euros.

 

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