Valencia, capital de la Pastoral Juvenil

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El I Congreso Nacional de Pastoral Juvenil organizado por la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha tenido como escenario la ciudad de Valencia. Bajo el lema “También vosotros daréis testimonio”, cerca de 2.300 formadores de pastoral juvenil de entre 18 y 35 años y cerca de 34 obispos españoles se dieron cita del 1 al 4 de noviembre para abordar temas relacionados con la Nueva Evangelización.

Voluntarios con la cruz
Voluntarios con la cruz / Paloma Tell

Carlos Osoro, arzobispo de Valencia, fue el encargado de inaugurar el Congreso con una ponencia en la que recalcaba la necesidad y urgencia del “primer anuncio” o “kerygma”. En ella, el prelado remarcaba los destinatarios de esta evangelización: «los que no conocen a Jesucristo», los que lo conocieron «pero se alejaron de Él» y por último a aquellos que, creyendo que lo conocen, “viven la vida cristiana de una manera rutinaria y sin fuerza de interpelación para los hombres que les rodean”. Asimismo, Osoro subrayó que la finalidad de este anuncio era la de suscitar un interés tan especial y singular por Jesucristo que les moviera a una adhesión viva en Él y que les permitiera “descubrir el verdadero sentido de su vida”.

En este mismo sentido se expresó Xavier Marlans, consultor del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, quien destacó que el verdadero artífice de la evangelización es el Espíritu Santo. Posteriormente Andrea Brugnolli, ‘centinella del mattino’, explicó en qué consistía ser centinela en la mañana y afirmó que hoy en día los que están durmiendo “no son los paganos, sino los cristianos»: «Evangelizamos poco”, apostilló. José Alberto Barrera, director nacional del curso Alpha, orientó su charla en la misma dirección y quiso destacar la idea de que hay “mucha teología, muchos doctores en la Iglesia, pero a veces hacen falta laicos”, hace falta gente que ponga en práctica “todo aquello a lo que la Iglesia está llamando”.

 

Los jóvenes y Cristo

Otro de los platos fuertes del Congreso fueron las ponencias de José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián y responsable en la CEE de la Pastoral de Juventud, y la del cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos. El primero incidió en las tres grandes heridas que padecen los jóvenes -el narcisismo, el pansexualismo y la desconfianza- y ofreció la solución que da la Iglesia da a todo ello. “El corazón no es de quien lo rompe, sino de quien lo repara, por eso el corazón de los jóvenes es de Cristo”, afirmó Munilla, quien sintetizó con esas palabras que el único Amor que podía sanar era el de Jesucristo, que murió en la cruz por cada una de las personas.

Por su parte, el cardenal Rylko se apoyó en el magisterio de Benedicto XVI y llamó la atención sobre “un alarmante desarraigo cultural, religioso y moral y por un individualismo exasperado” que viven los jóvenes, pero que, a la vez, existe un deseo, una búsqueda de Dios; En este sentido, Rylko destacó las Jornadas Mundiales de la Juventud como un importante “laboratorio de la fe de los jóvenes”.

Entre los actos programados cabe destacar los talleres de experiencias de evangelización. En ellos, diversas realidades de la Iglesia dieron testimonio de cómo llevaban a cabo la evangelización en su entorno y después se abría un tiempo de debate para intercambiar opiniones y experiencias entre los asistentes. Uno de esos talleres fue el de May feelings, la red social que reza para cambiar el mundo. Los tres jóvenes emprendedores que iniciaron este proyecto hace cinco años -Joaquin, Santiago y Bosco- subrayaron la importancia de la oración: “Hay mucha gente que necesita que recen por ellos”. Su proyecto, que responde a la necesidad expresada por el papa Benedicto XVI de fomentar la oración en el siglo XXI, se trata de una red social semejante a Twitter donde los usuarios piden al resto de la comunidad que recen por alguna cosa concreta.

Otro de los actos capitales de este Congreso tuvo lugar el sábado por la noche, con  una Vigilia en la catedral para los mayores de 30 años y de forma simultánea el anuncio del Evangelio por las calles del centro de Valencia, concurridas por el gran número de locales de ocio. Durante toda la noche cuatro iglesias permanecieron abiertas con adoración permanente del Santísimo Sacramento mientras que los jóvenes menores de 30 años salían por parejas a anunciar el kerygma a todas aquellas personas que encontraran por las calles. Daniel Tessier, un joven estudiante de la Diócesis de Santander, reconoció que no había hecho nunca esta experiencia y que al principio “costó”. “Después de estar rezando en la capilla me animé y salí a evangelizar. La mayoría de la gente era muy amable y estaba dispuesta a escuchar; si no le interesaba, con mucha educación le decías que rezarías por él y te marchabas”, comentó Tessier.

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