Estudiantes de los grados en Comunicación han expuesto sus mejores obras en el Palacio de Colomina acompañados por sus profesores
El Palacio de Colomina acoge, un año más, la exposición de los proyectos más destacados elaborados por estudiantes de los grados de comunicación: Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas. 18 trabajos de fotografía y 12 de vídeo componen esta XI edición de la exposición en la que han participado más de 50 estudiantes y que se inauguró el pasado viernes 27 de junio.
La actividad, organizada dentro del Vicerrectorado de Internacionalización y Vida Universitaria, ha contado con un comisariado compuesto por Rubén Vicente Aznar Alfonso, Juan Raúl Cruz Soriano, Jaime Vicente Gascó Bosch, Carolina Hermida-Bellot, Manuel Millán Jiménez y Begoña Siles Ojeda.


Además, en esta ocasión, el evento contó con Andrea Savall, alumni CEU y fotógrafa, como madrina de la edición e invitada especial. La artista ha expuesto su obra «El ramo de boda que nunca tuve es del jardín de casa de mis padres». Esta no es la primera vez que la artista expone sus obras en el Palacio de Colomina, ya que expuso su Trabajo de Fin de Grado en ediciones anteriores, en 2016. En la actualidad, Andrea sigue ligada al mundo de la fotografía, trabaja como freelance en Madrid, Barcelona y Valencia, en esta última ciudad tiene su estudio creativo y ejerce como profesora colaboradora en el Diploma Universitario de Especialización en Comunicación de Moda.

Finalmente, el Vicerrectorado de Internacionalización y Vida Universitaria ha editado un catálogo que está impreso tanto en la Universidad como en el propio Palacio de Colomina y que cuenta con una pequeña reflexión sobre “qué es el arte” escrita por Jose M. Amiguet, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación.
Esta exposición, que estará disponible hasta el próximo 1 de octubre y podrá visitarse de lunes a viernes en horario de 9:00 a 20:00 horas (excepto en el mes de agosto que permanecerá cerrado), supone una oportunidad única para dar visibilidad más allá de las aulas a las obras de los estudiantes. Sin duda, poner un escaparate para que los trabajos puedan ver la luz es una motivación para que los jóvenes cuiden cada detalle de las obras que van a presentar y se acerquen al sector en el que desarrollarán su vida profesional.




