La propuesta de Amelia Perea Almenar, junto a los arquitectos Álex Etxebarría y Eduardo Landia, ha sido la más votada por los 2.700 miembros del Colegio entre las 60 propuestas presentadas

Amelia Perea Almenar, arquitecta formada en la CEU-UCH de Valencia.
Amelia Perea Almenar, arquitecta formada en la CEU-UCH de Valencia.

Sesenta propuestas, tres finalistas, 2.700 arquitectos colegiados votan… y la mejor propuesta para reformar la sede del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, en su 50º aniversario es ‘En el patio del Colegio’. La arquitecta valenciana Amelia Perea Almenar, que finalizó sus estudios de Arquitectura en la CEU-UCH en 2014, junto a los arquitectos Álex Etxebarría y Eduardo Landia, son los autores de la propuesta ganadora. Amelia Perea realizó como estudiante prácticas internacionales en el estudio Cruz y Ortiz en Ámsterdam, a través de la Bolsa de Prácticas Europeas BEPAD del Grado en Arquitectura de la CEU-UCH. Actualmente sigue trabajando en la capital holandesa, en uno de los estudios más prestigiosos del momento: Wiel Arets Architects.

¿Cómo surgió participar en el concurso para reformar la sede del CTAV?

En paralelo a mi trabajo en Ámsterdam, me presenté al concurso de Rehabilitación del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, junto con Alex Etxeberria y Eduardo Landia. Lo que más nos interesaba, y era el objetivo del concurso, era abrir el Colegio a la ciudad. A nivel teórico, nos motivaba el reto de acercar y promover la arquitectura en la sociedad, estableciendo un nuevo diálogo, más cercano, tanto para darnos a conocer, como para responder a lo que la sociedad actual pide a la figura del arquitecto.

¿Cómo definirías vuestra propuesta ganadora, “En el patio del Colegio”?

La estrategia principal que seguimos fue abrir el patio interior del Colegio a la calle mediante un pasaje público y accesible, creando también una entrada más amplia y ofreciendo nuevos espacios de relación y puntos de actividad cultural. En este patio del Colegio podrían tener lugar cursos, talleres, exposiciones y conferencias, o un espacio en el que estar alejados del bullicio del centro de la ciudad. Se trata de una nueva intervención que no quiere competir con el edificio existente, unificando toda la intervención con una piel que contiene el programa y delimita el espacio público.

Propuesta seleccionada por el CTAV, de Amelia Perea, Alex Etxeberria y Eduardo Landia.
Propuesta seleccionada por el CTAV, de Amelia Perea, Alex Etxeberria y Eduardo Landia.

¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional hasta llegar a tu actual trabajo en Ámsterdam?

Cuando acabé Arquitectura en la CEU-UCH, en febrero de 2014, pude disfrutar de unas prácticas de la Bolsa de Prácticas Europeas BEPAD en la sede en Ámsterdam del estudio español Cruz y Ortiz. Allí pude colaborar en proyectos como la rehabilitación del Rijksmuseum. Gracias a eso, pude iniciarme en el mercado laboral. Una vez acabé las prácticas, conseguí trabajo en el estudio holandés Wiel Arets Architects, en la sede de Zürich. Allí pude participar en varios concursos como el del Am Hirschgarten, en Múnich, y el del Musée de l’Elysée y MUDAC, en Lausanne, así como en proyectos en ejecución en Suiza. Recientemente, tras un año allí, me ofrecieron una posición en el estudio de Ámsterdam de la misma firma para desarrollar el concurso que ganamos en Alemania: Am Hirschgarten, compuesto por varios edificios de oficinas, espacios comerciales y un hotel.

¿Cómo está siendo tu experiencia de desarrollar proyectos arquitectónicos en un estudio internacional tan prestigioso como Wiel Arets?

Lo más interesante es vivir el proceso arquitectónico desde la fase cero de concurso hasta su ejecución final. Dentro del estudio, formo parte del equipo de cuatro personas que nos dedicamos principalmente a este proyecto del Am Hirschgarten, pero, de forma puntual, colaboro en otros proyectos cuando los otros equipos necesitan a más gente. A pesar de ser un estudio holandés, en mi equipo se habla alemán, idioma que estoy aprendiendo.

¿Qué es lo que más valoras de tu experiencia laboral internacional?

Una de las ventajas de trabajar fuera es aprender nuevos idiomas y reforzar otros. Es divertido trabajar en un ambiente internacional donde es normal escuchar cuatro idiomas distintos todos los días. Pero la experiencia está siendo muy buena a todos los niveles. Laboralmente estoy muy contenta y personalmente, me gusta mucho vivir en el extranjero, creo que es la mejor decisión que he tomado. Ámsterdam y Zürich son muy distintas, pero ambas me gustan mucho por distintos motivos. La cantidad de gente nueva que conoces, otros estilos de vida, son muchas cosas nuevas. Es como llevar una vida distinta en paralelo a la que tienes en España.

En el blog de Arquitectura puedes ver el proyecto final de carrera que Amelia Perea presentó al finalizar sus estudios en la CEU-UCH.

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