• La Dra. Dolores Silvestre, profesora de Nutrición de la CEU UCH, junto con Anna Rubini, nutricionista y antigua alumna, han colaborado con la ONG valenciana One Day Yes, para desarrollar un proyecto de mejora de la Alimentación de los niños y niñas de la escuela Twashukuru en Lamu (Kenia)

Lamu es una isla en la costa norte de Kenia, próxima a Somalia. Lugar de destino de gran número de desplazados que huyen de las fuertes sequías y hambrunas que asolan el Cuerno de África. Más del 30% de la población (especialmente l@s niñ@s) sufren de riesgo de desnutrición, más del 65% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y un tercio de la población infantil no asiste a la escuela.

En 2015, comienza el proyecto de la ONG valenciana One Day Yes con el objetivo de garantizar la educación y alimentación de los niños y niñas de Lamu. Su primer reto era evitar el cierre de la escuela Twashukuru, por falta de recursos. Una escuela 100% ecológica, construida con botellas, que mantiene a cincuenta niños y niñas con comida y educación. Una escuela que, como explican desde One Day Yes, es más que una escuela “es un proyecto de vida para los niños y para la comunidad de Lamu”.

Una iniciativa que ha ido creciendo, y que, desde hace un año, se propone procurar una alimentación adecuada a los niños y niñas de la escuela; a través del proyecto de mejora nutricional desarrollado en colaboración con la Universidad CEU Cardenal Herrera, a través de la Dra. Dolores Silvestre, profesora del Grado en Nutrición; Anna Rubini, nutricionista y antigua alumna, y con la participación de estudiantes del Grado de Nutrición.

Anna Rubini, junto a los cocineros de la escuela en Lamu.

El reto es garantizar una alimentación adecuada que cubra las necesidades nutricionales de todos estos niños y niñas, para quienes en ocasiones la comida de la escuela es la única que toman en todo el día. Las propuestas deben estar adaptadas a la realidad de la población, utilizando los alimentos y los recursos disponibles y respetando la propia cultura alimentaria.

“Empezamos a recoger la información sobre cuáles eran los diferentes menús de los niños y niñas de la escuela y los alimentos integrantes. El responsable de cocina, contratado por la escuela, a quién facilitamos un móvil para el proyecto así como los datos para poder estar en contacto con nosotras, nos informaba a diario de todo el proceso de cocina: los alimentos que compraban, los platos que preparaban. Esa información, junto con la que recogió Anna Rubini en la primera estancia en Lamu, nos permitió conocer la realidad alimentaria de la escuela. Con la colaboración de estudiantes de Nutrición, establecimos el valor nutricional de los diferentes menús que se preparaban e identificamos las carencias nutricionales que presentaban. A partir de ahí, estudiamos y propusimos los cambios que corregían las diferencias, siempre respetando las recetas originales y empleando los alimentos que sabíamos estaban disponibles y eran asequibles”, ha señalado la Dra. Dolores Silvestre.

“La finalidad era conseguir, entre el desayuno y la comida que hacen en la escuela, que los niños cubran el 75% de sus principales necesidades nutricionales

El resultado ha sido el desarrollo de un recetario, con ocho comidas de medio día y tres desayunos, con ingredientes y detallado proceso de elaboración; estos platos se integran en propuestas de menú semanal que los propios responsables de la cocina elaboran, en base a la situación de cada momento.

“Las recetas también incluyen una serie de tips, consejos nutricionales y de higiene alimentaria, como añadir limón a las lentejas para asegurar el consumo de hierro o conservar adecuadamente productos como el huevo” ha subrayado la Dra. Silvestre.

Pequeñas acciones, grandes cambios

El pasado mes de agosto, la profesora del CEU viajó a Lamu y pudo conocer los primeros resultados del proyecto. “Nos contaban cómo, a pesar del poco tiempo desde que se han iniciado los cambios, escasos 3 meses, ya se observan importantes resultados, como una mayor actividad en los niños que han dejado de dormirse en la clase. Es muy importante planificar la alimentación, sobre todo en estas situaciones de carencia en las que los recursos son limitados y hay que sacar el máximo de la rentabilidad a los alimentos disponibles; no es bastante con disponer de comida, sino de optimizar al máximo la comida con la garantía de que ésta cubre las necesidades de la población a la que se destina, en especial cuando se trata de niños”, ha señalado.

“Me gustaría dar las gracias a las responsables de ONE DAy YES, en especial a Lourdes con quien hemos trabajado más directamente, por su sensibilidad hacia este nuevo reto de mejorar la dieta de estos niños; aunque su proyecto tiene un principal objetivo educativo, han confiado en nuestro consejo y experiencia, nos han facilitado al máximo nuestro trabajo, a pesar de la distancia y de toda la complicación que ha supuesto”

“Este viaje me ha hecho reflexionar sobre cómo podemos contribuir desde la distancia, pequeñas acciones conllevan cambios importantes. Cuando pones ilusión, interés …. puedes hacer muchas cosas. Y, sobre todo, si hay un trabajo en cadena, se puede conseguir mucho. Nosotras hemos desarrollado una propuesta, pero ahora se necesita el apoyo económico para consolidarla. El proyecto va adelante cuando son muchos los que se suman”, ha señalado Dolores Silvestre.

La Sociedad valenciana, con ONE DAY YES

La sociedad valenciana se volvió a volcar con la subasta organizada por One Day Yes para asegurar este Proyecto de Nutrición durante el próximo año. La organización valenciana ha conseguido consolidar la subasta benéfica que organiza, un encuentro de gran parte de la sociedad valenciana que se ha convertido en su evento principal anual para mostrar todos los sueños cumplidos y los objetivos que se van consiguiendo. Y es que cada año, con cada subasta, se ha conseguido un objetivo gracias a la solidaridad de los valencianos.  Con la primera subasta se consiguió que la escuela no cerrara sus puertas. En 2016, con la subasta se consiguió construir un comedor con condiciones higiénico sanitarias básicas para los niños y niñas. En 2017, el dinero recaudado se destinó a la compra de una barca que hace las funciones de  “bus escolar” en una isla donde no hay coches.

One Day Yes ha contado con el apoyo de los sectores artístico, gastronómico, turístico, deportivo, social y político de Valencia, que han donado sus productos para que se recaude financiación por una buena causa.