Escrito por el profesor de Economía y actual director de la Cátedra Caixa Popular de Finanzas, Cooperativismo y Economía Social de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Enrique Lluch Frechina
El profesor de Economía y actual director de la Cátedra Caixa Popular de Finanzas, Cooperativismo y Economía Social de la CEU UCH, Enrique Lluch Frechina ha presentado, en el Palacio de Colomina de Valencia, su libro “Enmimismados”. Han acompañado al autor la directora general de Caixa Popular, Alicia Soler Belenguer; la directora general de la Fundación SM, Mayte Ortiz Vélez; el rector de la CEU UCH, Higinio Marín Pedreño y Luis Illueca Vicente, profesor jubilado de esta Universidad.


El rector de la CEU UCH, Higinio Marín, ha comenzado la presentación destacando:
“los profesores universitarios no tienen como misión únicamente dar clase, sino generar conocimiento, cultura y ciencia, para ofrecerla a sus conciudadanos, a los hombres y mujeres de su tiempo, a toda la sociedad”
El moderador de la mesa, Luis Illueca, tras presentar a los ponentes, ha desvelado algunas claves del libro, incidiendo en la diferenciación que hace el autor entre “ensimismamiento” y “enmimismamiento”. La directora general de la Fundación SM, Mayte Ortiz Vélez, ha destacado la importancia de que el libro sea didáctico, explicando los conceptos, además de provocador, algo que se espera de un intelectual. También se ha detenido a analizar las características de los jóvenes actuales, con sus luces y sus sombras. La directora general de Caixa Popular, Alicia Soler Belenguer se ha referido a la importancia de cultivar los valores colectivos y un liderazgo colaborador en las instituciones.


El autor, Enrique Lluch, presenta este libro como una invitación valiente a “mirar más allá del propio ombligo” y a redescubrir la plenitud en el encuentro con los demás. Con un estilo accesible y ejemplos cotidianos, denuncia la trampa de la sociedad “enmimismada” y ofrece un camino alternativo que conduce a una vida más plena y a una comunidad más humana y fecunda.
En una sociedad centrada en el “yo”, donde el éxito personal, el bienestar y la ausencia de sufrimiento parecen ser la meta principal, Enrique Lluch denomina a esta tendencia “enmimismamiento”, diferenciándola del ensimismamiento, que puede tener un valor positivo. Este “enmimismamiento”, cada vez más extendido según el autor, es reforzado por la cultura de la autoayuda, los gurús motivacionales y un sector económico que promueve constantemente la búsqueda de la mejora individual como objetivo vital. Aunque esta visión puede producir beneficios inmediatos y cierta sensación de control, Lluch advierte de su “lado oscuro”: genera culpa, desasosiego, aislamiento y un desprecio hacia los demás, lo que dificulta la construcción de una sociedad más justa y solidaria. La idea de que “todo depende de uno mismo” crea una ilusión de poder absoluto que acaba por empobrecer tanto a las personas como al conjunto social.


Frente a este panorama, el autor propone un camino de “descentramiento”. Descentrarse significa dejar de situarse a uno mismo como el centro de todo y abrirse a la relación, la interdependencia y la gratitud. A través de reflexiones prácticas y apoyándose en la tradición judeocristiana, plantea actitudes que ayudan a superar la autoreferencialidad: reconocer la riqueza en la diferencia, admirar a los otros, desapegarse del control absoluto y vivir desde la vocación y no solo desde la ambición personal.





