Los futuros maestros del CEU de Elche acercan la literatura y el juego a los niños hospitalizados a través de una actividad de narración participativa

Preparar una clase para niños de tres, cuatro o cinco años exige conocer sus necesidades y adaptar las actividades a su etapa de desarrollo. Pero ¿qué ocurre cuando esa clase se desarrolla en un hospital y los pequeños están atravesando una enfermedad? A esa realidad se han acercado los estudiantes de quinto curso del Doble Grado en Educación Infantil y Educación Primaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche, que han cambiado temporalmente las aulas universitarias por las del Hospital General Universitario para compartir una experiencia educativa protagonizada por marionetas gigantes y personajes literarios.

La iniciativa, denominada «Érase una vez… en el aula hospitalaria», se desarrolló el pasado 19 de octubre dentro de la asignatura Aprendizaje y Didáctica de la Lengua, bajo la organización y coordinación de la profesora Mónica Belda Torrijos. Los futuros maestros prepararon diferentes propuestas de narración oral para los menores hospitalizados, con una particularidad: los personajes no se limitaron a contar sus historias, sino que interactuaron con los niños, les plantearon preguntas y les pidieron ayuda para resolver situaciones. Cada pequeño pudo participar según sus posibilidades, convirtiendo la actividad en un espacio de comunicación y encuentro.

Del libro al personaje: cómo preparar una historia para compartir

El trabajo comenzó en las aulas del CEU, con la selección de cuentos y álbumes ilustrados dirigidos a Educación Infantil y los primeros cursos de Primaria. Los universitarios eligieron títulos como Una caja, Princesa Kevin, Guapa, Orejas de mariposa, No quiero el cabello rizado, Yo voy conmigo y El cazo de Lorenzo, a partir de los cuales adaptaron las narraciones y construyeron marionetas gigantes inspiradas en sus personajes. El proceso incluyó preparar sus voces, movimientos y formas de relacionarse con los niños, teniendo en cuenta las características del entorno hospitalario.

No se trataba únicamente de representar una historia, sino de conseguir que los menores pudieran intervenir en ella. Una pregunta formulada por un personaje, una decisión compartida o una conversación sobre lo que sucede en el relato pueden abrir oportunidades para trabajar el lenguaje y reconocer emociones. Como explica Belda, «la educación en el hospital requiere propuestas muy cuidadas y flexibles, porque cada niño llega con una vivencia distinta y con necesidades cambiantes». Esta necesidad de adaptación convierte la narración participativa en un recurso especialmente interesante para mantener el contacto con la literatura durante la hospitalización.

Cuando el futuro docente también tiene que aprender a adaptarse

Para los estudiantes, la visita supuso mucho más que poner en práctica una actividad diseñada previamente. El aula hospitalaria les permitió conocer un contexto educativo en el que la planificación debe convivir con circunstancias personales y sanitarias muy diferentes. La disposición del niño, sus posibilidades de participación o la necesidad de modificar una dinámica son factores que requieren sensibilidad y capacidad de respuesta, dos habilidades que los futuros docentes también necesitan desarrollar durante su formación.

Mónica Belda considera que estas experiencias permiten ampliar la mirada del alumnado universitario sobre el trabajo docente. «No se trata solo de aprender técnicas didácticas, sino de entender la educación como acompañamiento y de formar profesionales capaces de adaptarse a realidades complejas», señala. En este sentido, la actividad ha conectado los contenidos de Didáctica de la Lengua con competencias como la expresión oral, la creatividad, el trabajo en equipo y la adaptación de los recursos educativos a las necesidades de cada niño.

Una colaboración con las aulas hospitalarias que continúa creciendo

La experiencia forma parte de una relación que el profesorado y el alumnado del CEU mantienen desde hace años con las aulas hospitalarias. Según recuerda Belda, anteriormente se han desarrollado propuestas con títeres, kamishibai, franelogramas y libros manipulativos, siempre con la intención de acercar la lectura y favorecer la participación infantil. A estas actividades se suma la biblioteca móvil entregada al Hospital General Universitario de Elche, que cuenta con más de treinta títulos para niños, adolescentes y familias, y que puede desplazarse hasta quienes no tienen posibilidad de acudir al aula.

Esta continuidad tiene también una dimensión investigadora. Belda, junto a las profesoras Nuria Andreu y Marta Ruiz, ha trabajado sobre el valor educativo y emocional de la narración en contextos hospitalarios, con publicaciones académicas en 2024. Las experiencias desarrolladas permiten trasladar esa reflexión a situaciones educativas concretas y acercar a los estudiantes a una realidad profesional que difícilmente podrían conocer solo mediante las clases teóricas.

Con iniciativas como «Érase una vez… en el aula hospitalaria», los futuros maestros descubren que enseñar no siempre significa seguir una programación tal como estaba prevista. A veces requiere escuchar, modificar una propuesta o dejar que sea un niño quien decida cómo continúa una historia.

 

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