La vicedecana del CEU de Elche recibe la medalla de académica de número en reconocimiento a una trayectoria que combina atención clínica, docencia e investigación

Fue la mirada de un niño, mientras trabajaba con deportistas en una piscina, la que cambió su vida profesional. Cristina Salar Andreu no imaginaba entonces que aquel encuentro marcaría su trayectoria y la llevaría a dedicar buena parte de su carrera a la Fisioterapia pediátrica. Años después, la vicedecana de Fisioterapia de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche compartía ese recuerdo durante uno de los momentos más especiales de su vida académica: su ingreso como académica de número en la Academia de Fisioterapia de la Comunitat Valenciana.

Ante familiares, amigos, compañeros y representantes académicos reunidos el 22 de octubre en el edificio Capitolio del CEU de Elche, Salar pronunció un discurso que fue mucho más allá de la evolución científica de su especialidad. Bajo el título Fisioterapia y desarrollo infantil: acompañar el movimiento, transformar la vida, repasó las experiencias personales y profesionales que han construido su manera de entender la profesión. «Tratar no siempre significa curar y acompañar también puede transformar una vida», afirmó al recordar lo que aquellos niños y sus familias le habían enseñado.

Una Fisioterapia que mira más allá del movimiento

Esa experiencia explica también su defensa de una Fisioterapia pediátrica que ha evolucionado desde la corrección de patrones motores hacia intervenciones centradas en la autonomía y la participación infantil. Salar ilustró este cambio con una pregunta que considera fundamental: ¿qué necesita conseguir cada niño con su movimiento? Porque aprender a caminar puede significar jugar con otros niños, desplazarse por el colegio o disfrutar de actividades cotidianas que van mucho más allá de los resultados obtenidos durante una sesión terapéutica.

Para trasladar esta reflexión a su propia trayectoria, recordó los casi veinte años que dedicó al proyecto Vitae, donde desarrolló programas de hidroterapia e hipoterapia. Aquellas experiencias le permitieron comprender que la piscina y los caballos ofrecían entornos donde los niños podían seguir jugando y explorando. También reivindicó la importancia de la investigación y de formar profesionales capaces de cuestionar sus propias intervenciones. «Investigar no debería únicamente servir para publicar, debería servir para hacernos mejores preguntas», señaló.

Una trayectoria reconocida desde la cercanía y el rigor

La dimensión científica y humana de su trabajo protagonizó igualmente la intervención de Josep Carles Benítez Martínez, vocal de la Academia, encargado de contestar su discurso. Con referencias a la física, la literatura y la tradición espiritual, describió a Salar como «una Quijote con bata blanca», capaz de creer en las posibilidades de transformación de sus pacientes y, al mismo tiempo, exigir evidencias de la eficacia de sus tratamientos. Benítez destacó además su capacidad para compaginar la práctica clínica con la docencia, la investigación y la gestión profesional.

Tras este reconocimiento, Salar formalizó su ingreso mediante el juramento y la entrega del título y la medalla número 13. Una ceremonia que también tuvo como protagonista a José Vicente Toledo Marhuenda, profesor de la Universidad Miguel Hernández, quien ingresó como académico de número con una reflexión sobre la evolución y el futuro de la electroterapia. Su discurso fue contestado por José Ángel González Domínguez, en una sesión que reunió dos trayectorias profesionales vinculadas a la enseñanza universitaria y al desarrollo científico de la Fisioterapia.

El presidente de la Academia, Pedro Pablo Rosado Calatayud, felicitó a ambos académicos y puso en valor la celebración del acto en Elche, además de agradecer al CEU su acogida y apoyo a la institución. Junto a él integraron la mesa presidencial Francisco Javier Montañez, vicerrector de Estudiantes y Vida Universitaria del CEU; Sergio Hernández, vicerrector adjunto de la UMH; Cristina Orts, adjunta al vicerrector del campus de Elche, y María Dolores Arguisuelas, secretaria general de la Academia. Un reconocimiento compartido que Benítez había resumido en una idea dirigida a Salar: la institución también se transforma cuando incorpora nuevas miradas a su trabajo colectivo.

Galería gráfica del Acto: https://www.flickr.com/photos/uchceu/albums/72177720336283995/

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