El trabajo multidisciplinar de médicos, psiquiatras, enfermeras, terapeutas y psicólogos, junto a la terapia de familia son claves para superar este trastorno de la conducta alimentaria

La profesora de la CEU-UCH Amparo Sánchez Fideli, durante su intervención en el VIII Congreso Internacional de Nutrición, Alimentación y Dietética.

La visión de los trastornos de la conducta alimentaria y el tratamiento de la anorexia nerviosa en clínica hospitalaria fue el objeto de estudio que la profesora de Enfermería del centro de Elche de la UCH-CEU, Amparo Sánchez Fideli, presentó bajo el formato de comunicación oral en el «XVII Congreso Nacional de Nutrición Práctica y VIII Congreso Internacional de Nutrición, Alimentación y Dietética» organizado por SPRIM y por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, celebrado a finales de abril en la Universidad Complutense de Madrid.

La anorexia nerviosa (AN) se encuadra dentro de los llamados trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Estos trastornos tienen una etiopatogenia multideterminada que por su complejidad y variedad han supuesto, en las últimas décadas,  un importante reto para la asistencia pública. Los factores socioculturales que pueden generarlos, así como sus graves secuelas físicas, sociales y psicológicas constituyen una importante alarma social. La AN es una enfermedad que no sólo implica a la persona afectada sino también a su familia y entorno más próximo, e incluso de una manera diferente, pero muy importante, a los profesionales de la salud y de la educación, que se ven directa o indirectamente involucrados, sin disponer en ocasiones de medios para abordar estos trastornos con éxito.

Mejores tratamientos y prevención

Este estudio, de tipo cualitativo, se sitúa en la enfermería clínica y desde el ámbito hospitalario busca soluciones. Su objetivo principal es conocer cuáles son los tratamientos más adecuados para abordar la AN. Los objetivos secundarios son estudiar los signos y síntomas de la AN para su prevención y conocer los modos de informar sobre la AN a familiares y cuidadores para promocionar su participación activa.

La información se ha obtenido realizando búsqueda bibliográfica en las bases de datos electrónicos tales como: Pubmed, Medline, Cochrane Plus y Google Académico. Además, se han consultado protocolos, libros y revistas especializadas sobre el tema de estudio. Para completar la investigación se ha dispuesto de material del servicio DAPTA (Dispositivo Asistencial Psicoterapéutico de Trastornos Alimentarios) de la Clínica Mediterránea de Neurociencias de Alicante. Los datos aportados han sido tratados de modo confidencial. (Por ejemplo, se han facilitado cartas de pacientes anoréxicas y el tratamiento que se sigue en hospital).

Principales resultados

Las principales conclusiones que se derivan de este trabajo advierten que la curación del paciente con AN es labor lenta que requiere de un trabajo en equipo multidisciplinar, constituido por médicos, psiquiatras, enfermeras, terapeutas y psicólogos. El tratamiento puede durar meses y años, con diferentes sesiones totalmente programadas.

A su vez, se requiere de una disciplina y seguimiento conjunto del equipo sanitario y del paciente. Desde el control del peso en cada una de las sesiones y diversas terapias personales con su psicólogo para tratar temas tales como la variación del peso, la nutrición, así como la motivación para el cambio. Por ello, es importante que una vez diagnosticada la AN se proporcione información a la familia y se les aconseje practicar las llamadas “Terapias de familia” para aprender a tratar el problema de forma correcta. Su colaboración es insustituible junto con el equipo multidisciplinar.

En la actualidad es conveniente proseguir y profundizar en la investigación sobre los tratamientos específicos para personas jóvenes afectadas, ya que probablemente son más sensibles al tratamiento. Para realizar dicha investigación se requieren amplios estudios multidisciplinares con una potencia adecuada. La principal dificultad es tener que reclutar y retener personas con AN en estudios controlados sobre tratamiento sabiendo que la tasa de abandonos es muy elevada.

Por último, a pesar de que la AN es una enfermedad difícil de superar y que en ocasiones se precisan de meses o años para ello, son muy pocos los casos en los que se cronifica.