La Universidad  CEU Cardenal Herrera acogió ayer el estreno en Valencia del documental “30.000”, dirigido por el premio Goya Raúl de la Fuente. A la proyección de esta pieza -que narra la acogida que dispensó la misión salesiana de Duékoué (Costa de Marfil) a 30.000 personas que huían de la guerra- le siguió un debate en torno a la construcción de la paz en África Subsahariana que contó con la intervención de Patricia Rodríguez, responsable de proyectos de Misiones Salesianas; Francisco Javier Lucas de Soto, teniente coronel del Ejército de Tierra; y Gonzalo Araluce, periodista free lance especializado en el África Subsahariana.

Durante el desarrollo de la mesa, los ponentes respondieron a las tres cuestiones que les planteó el moderador, el profesor del CEU Enrique Lluch, en torno a las mayores amenazas para la estabilidad en la zona, los elementos necesarios para prevenir un conflicto y la cobertura informativa de África Subsahariana.

Los expertos, que coincidieron en que las amenazas a la paz en esta zona son múltiples, destacaron, entre otros, la inestabilidad política, la existencia de gobiernos fácilmente manipulables, los numerosos intereses económicos que afectan al continente, la expansión de peligrosos grupos yihadistas como Boko Haram y la vulnerabilidad de niños y jóvenes, que facilita su captación por parte de este u otros grupos terroristas.

En este sentido, la responsable de Misiones Salesianas, alertó de que la pérdida de los valores tradicionales de la familia africana está contribuyendo a que los niños se vean desprotegidos. “Antes, recordó, un niño era de la comunidad, no estaba en la calle”.

presentacion documental 30000 en ceu

Respecto a la segunda pregunta, Patricia Rodríguez apostó por la educación, que considera la principal herramienta para prevenir conflictos. “Pero no la mera transmisión de conocimientos. Además de lo intelectual, nosotros intentamos educar en todas las dimensiones”, matizó.

Establecer la seguridad es la premisa indispensable, según Javier Lucas de Soto, para el desarrollo y la educación. Se trata de “generar un entorno seguro que proporcione gobiernos fuertes y estables con vocación de servicio, que den paso al desarrollo. Si falta la seguridad, todo lo demás no se puede llevar a cabo”, aseguró el teniente coronel.

El experto advirtió también de que generar esta seguridad “pasa por la ayuda de la comunidad internacional, lo cual pasa a su vez por la concienciación del que no es africano y percibe lo que ocurre en este continente como algo lejano”.

Gonzalo Araluce coincidió con el diagnóstico de sus compañeros de mesa.

El papel de los medios

En relación a la cobertura que realizan los medios en torno a los conflictos de África Subsahariana, el periodista recordó los consejos de Kapuściński, que lamentablemente cree que desoyen muchos compañeros de profesión. Y es que África no es un solo país. “Tenemos que hacer cercano este continente y contar las historias de la gente”, aseguró Araluce, que puso en valor el papel de los cada vez más numerosos periodistas que trabajan por su cuenta tratando de hacer llegar estas historias a los países desarrollados.

En la misma línea se expresó Patricia Rodríguez, que también destacó que se trata de un continente con muchos contrastes y advirtió de los peligros de la simplificación a la hora de narrar los conflictos. “La etnicidad y la religión no suelen ser la causa. Se usan para dividir, pero no es el objetivo”, advirtió. La representante de Misiones Salesianas también abogó por una mayor contextualización en la cobertura informativa.

Por su parte, el teniente coronel recordó que los medios son producto de la sociedad en la que viven. “Si la sociedad no tiene interés en África, la cobertura informativa muchas veces se hace con una distancia enorme o de un modo simplista”, afirmó. Francisco Javier Lucas de Soto quiso destacar también “la humanidad que aportan los periodistas en conflicto, con una óptica más personalista y humana”. “Cada vez hay más periodistas que se sensibilizan y van dando a conocer cosas que no interesaban”, subrayó.