- La Unidad de Igualdad y Diversidad de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha impulsado una mesa redonda de expertos para abordar la detección precoz y atención de la violencia contra la mujer
- Los tres campus de la CEU UCH en Alfara del Patriarca (Valencia), Elche y Castellón acogen, por segundo año consecutivo, la actividad “Un té por la Igualdad: eliminemos la violencia” que pretende sensibilizar a los jóvenes universitarios

Coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Unidad de Igualdad y Diversidad de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha organizado diferentes actividades con el objetivo de dar visibilidad, concienciar y orientar a la comunidad universitaria para contribuir en su erradicación.
Con este propósito, se ha organizado en el campus de Valencia una mesa redonda con la participación de Lara Esteve, magistrada Titular del Juzgado 1ª Instancia e Instrucción nº 2 de Llíria (Valencia); la teniente Estefanía García, jefa del Área de Delitos contra las personas de la UOPJ de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia; y Mar Lluch, psicóloga forense y coordinadora del Máster en Psicología Jurídica y Práctica Forense de la CEU UCH.
Moderada por el profesor Elías Durán, director de Comunicación Corporativa de la CEU UCH, la mesa redonda permitió analizar la prevención y detección precoz de la violencia contra la mujer, además de conocer las medidas de seguridad que se pueden llevar a cabo en casos de violencia, junto con la defensa personal y jurídica de la víctima y, sobre todo, el apoyo, ayuda y orientación a la mujer en estos casos.
Esta actividad de concienciación por el 25N se enmarca en el convenio de colaboración entre la CEU UCH y la Dirección General de Igualdad de la Generalitat Valenciana.
La sociedad, parte de la solución

La magistrada Lara Esteve expuso el origen del 25N y la evolución legislativa en España, destacando la importancia del compromiso social e institucional para erradicar esta violencia. Durante la intervención, recordó que cuando actúan las fuerzas de seguridad, la violencia ya se ha producido, lo que evidencia la necesidad de prevención y sensibilización.
En su intervención insistió en la importancia de la asistencia jurídica integral y en comprender las razones por las que muchas víctimas no denuncian: normalización, dependencia, desconocimiento del procedimiento, miedo al maltrato institucional o deseo de olvidar. Finalmente, subrayó que la lucha para eliminar la violencia contra la mujer es una cuestión de derechos humanos que requiere el compromiso conjunto de la sociedad, las instituciones y los profesionales.
“Hay conductas que nos atañen a todos”

La teniente Estefanía García, Jefa del Área de Delitos contra las Personas de la UOPJ de la Guardia Civil, destacó la importancia de la denuncia en casos de violencia de género, que puede ser presentada tanto por la víctima como por terceros. Y subrayó que la toma de una denuncia completa y detallada es esencial para el proceso judicial y para evaluar el riesgo de la víctima mediante el sistema VioGén, que determina el nivel de protección necesario.
En su intervención, señaló que muchas mujeres no son conscientes de que son víctimas, lo que explica el elevado porcentaje de casos mortales sin denuncia previa. Por ello, hizo un llamamiento a la sociedad para implicarse y denunciar cualquier conducta violenta, recordando que “hay conductas que nos atañen a todos”.
¿Cómo ver las señales?

La psicóloga forense Mar Lluch explicó que la violencia en la pareja no aparece de forma repentina, sino que se desarrolla de manera progresiva y, en sus inicios, puede pasar desapercibida. Durante la fase de enamoramiento, el agresor suele mostrarse con una actitud excesivamente afectuosa, lo que dificulta identificar señales de alerta. La experta insistió en la importancia de escuchar la intuición y atender aquellas conductas que generan incomodidad, aunque el cerebro tienda a minimizar lo negativo y centrarse en lo positivo. Este proceso muestra cómo la violencia se instala de forma gradual, afectando la autoestima de la víctima.
Las red flags no siempre son actos violentos evidentes; pueden ser comportamientos de control, como exigir la ubicación, que generan inseguridad. Antes de estas señales visibles existe una antesala invisible que debemos aprender a reconocer. La especialista concluyó que es fundamental responsabilizarse y actuar ante cualquier indicio.


La mesa redonda se cerró con un debate con el público asistente que puso de relieve la mayor concienciación e interés social en torno a estos temas.




