El rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha inaugurado el primer seminario con una conferencia en torno a Newman, el Cristianismo y la Universidad

El rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), Higinio Marín, ha inaugurado las actividades en el campus de Castellón de la Cátedra de Teología Joseph Ratzinger, que dirige el capellán de la Universidad Domingo Pacheco. Durante su conferencia, titulada “Newman, el Cristianismo y la Universidad”, el profesor Marín ha analizado algunas de las reflexiones que reunió el académico, filósofo y teólogo inglés, recientemente nombrado doctor de la Iglesia por el Papa León XIV, en sus libros Auge y desarrollo de las universidades La idea de la Universidad, publicados por Encuentro y prologado, el primero, por Higinio Marín.

Antes de entrar de lleno en las aportaciones de Newman, el rector de la CEU UCH puso el foco en la densidad institucional de la Universidad, “la mayor, por detrás de la Iglesia, de las organizaciones que conozco”, señaló.

“En una universidad, todos sus miembros deben comprender qué es la Universidad. Porque cuanta más densidad institucional hay, más necesaria es la actualización constante de la totalidad de sus miembros acerca de lo que es esa institución; y esto, en el caso de la Universidad, incumbe no solo a sus profesores y estudiantes, sino también a su personal de administración y servicios”, continuó el profesor Marín, quien también recordó que la Universidad no es una empresa, “aunque deba tener rentabilidad y viabilidad económica”, y que “pretender gestionarla sin reflexionar sobre la naturaleza de la institución es un error grave”.

Así mismo, el filósofo se refirió a la singularidad de la Universidad CEU Cardenal Herrera, una institución formalmente privada, recordó, pero que podría calificarse como “una universidad católica libre, con el carácter abierto de las instituciones civiles, gobernada en última instancia sin ánimo de lucro y con carácter benéfico, y cuya catolicidad reposa en lo que los católicos que trabajamos aquí ponemos en ella”.

Profesores para el mundo

En relación a la obra de John Henry Newman, el profesor Marín se centró en algunas de las ideas menos difundidas de este filósofo en torno a la Universidad, expresadas, sobre todo, en los artículos que conforman el libro Auge y desarrollo de las universidades. Por ejemplo, en la importancia del lugar.

Para Newman, “la naturaleza de la Universidad es urbana. Un lugar en la ciudad o en el entorno de la ciudad donde se enseñan saberes universales. Un lugar que atrae a jóvenes de todo el mundo por la afición al estudio”, explicó. “La internacionalización, afirmó Marín, forma parte constitutiva de la Universidad y hay tanta más Universidad cuanta más gente del mundo entero; entre otras cosas, porque lo que se enseña tiene carácter universal”.

Otra de las reflexiones de Newman que el rector considera crucial es que «la provisión precede a la demanda» y que, además, «la suscita y la justifica». La provisión, explicó Higinio Marín, son los profesores: los que poseen y comparten el saber y generan Universidad. «Si lo primero es la demanda (los estudiantes, que se convierten en clientes), lo segundo son los profesores, que son la satisfacción de la demanda y, obviamente, se convierten en coste y personal. Y esa idea de la Universidad, a mi juicio, es una pura distorsión”, advirtió el profesor Marín, para quien «aunque el plano de la viabilidad económica es real, el plano esencial es que hay Universidad donde hay profesores, como decían los medievales”.

No obstante, esa idea de Newman interpela sobre todo a los profesores, que deben interiorizar que ellos son la provisión, subrayó. “Uno sabe si es profesor universitario cuándo está en la clase y le consume la pasión por contar lo que sabe», señaló. “No podemos dejar de aspirar a despertar el apetito de nuestros estudiantes por el saber. Y el saber que es objeto primordial en la Universidad es aquel que merece ser apetecido, buscado y poseído por sí mismo, no por su utilidad”, explicó.

En este sentido, el rector reconoció el desafío que supone conciliar esta aspiración con la gremialización de la Universidad provocada por las demandas de la sociedad y el sistema productivo. “Dejar de ser conscientes de lo que somos y ajustarnos solo a estas demandas sería letal”, advirtió Marín, que también reivindicó que los profesores cultiven “la pasión, el gozo experimentado en la comunicación de lo que se sabe, a través del estudio”.

A la conferencia del profesor Marín, que inauguró las actividades de la Cátedra en Castellón, siguió un seminario con profesores del campus para reflexionar conjuntamente sobre la obra de John Henry Newman.

La Cátedra de Teología Joseph Ratzinger nace para integrar la fe, la razón y la vida, ofreciendo formación y profundizando en la investigación teológica, en continuidad con la misión de las universidades católicas según el documento Ex corde Ecclesiae. Su objetivo es ahondar en el saber teológico al servicio de la comunidad universitaria: docentes, investigadores, personal administrativo y estudiantes. La Cátedra busca promover la complementariedad entre la fe y los distintos ámbitos del saber, como hizo en su vida y su pontificado Benedicto XVI.

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