Durante la charla que ha impartido en el CEU, el que fuera embajador de España ante la OTAN, la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa y los Estados Unidos, ha reivindicado buscar una paz que castigue a los criminales de guerra

“Si recorremos la Historia desde el año 1945 hasta el 2020-2022, nos encontraremos  con que no ha habido ninguna situación que revista la gravedad que en este momento estamos viviendo”, aseguró ayer Javier Rupérez en el Palacio de Colomina CEU. El diplomático, que realizó una reflexión desde el punto de vista ético y político sobre la violación del orden internacional que ha supuesto la invasión de Ucrania por orden de Putin, explicó que “aunque en este periodo ha habido muchas muertes indebidas, como las que se han producido en Vietnam, Corea, Centroamérica, África o Irak, “nunca ha habido la posibilidad de que se rompiera un determinado consenso internacional sobre las bases de la estabilidad que conducen al mantenimiento de la paz”. “Nadie había hablado de la Tercera Guerra Mundial, que es algo en lo que ahora estamos pensando todos porque se ha roto un elemento básico que era esa aceptación a la renuncia del uso de la fuerza en las relaciones internacionales”, subrayó el experto.

Ante un abarrotado salón de actos, el que fuera embajador de España en Estados Unidos realizó un interesante repaso de la historia reciente, desde la invasión de Polonia por parte de Hitler a raíz de la cesión de los Sudetes en la Conferencia de Munich, fundamentalmente de la mano de Chamberlain (“quien queriendo consagrar la paz, consagró la guerra”), pasando por el nuevo orden internacional que surgió tras la Segunda Guerra Mundial con la creación de la ONU, hasta la Guerra Fría y la política de bloques, la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, que “se tradujo en la multiplicación de realidades soberanas de los países que la integraban, y los aliados del Pacto de Varsovia”.

A esta realidad compleja, subrayó Javier Rupérez, respondió Putin cuando alcanzó el poder tratando de reconstruir lo que había sido la URSS en territorios cercanos. Las primeras actuaciones, explicó, se produjeron en lugares que el mundo occidental vio como «remotos», lo que permitió al presidente de la Federación Rusa seguir insistiendo “en esa historia de recreación de la gran realidad rusa latente en la población” y “apelando al victimismo, al odio de Occidente”.

El diplomático recordó también la reacción de los países occidentales a la anexión ilegal de Crimea, “con unas sanciones “a las que Putin sobrevive y, como Hitler en la conferencia de Munich, se da cuenta de que puede hacer lo que quiera, lo que nos conduce a febrero de 2022”, fecha de la invasión rusa de Ucrania.

Este conflicto, señaló Rupérez, ha provocado que la Alianza Atlántica tenga una nueva vida, “porque ha producido una llamada a la reunificación que se traduce en un esfuerzo de la OTAN y la UE de ayuda directa militar, económica y de inteligencia, que es la que ha permitido que las fuerzas ucranianas hayan prácticamente ganado en términos bélicos la guerra”. “¿Por qué no ha habido una participación directa? Chamberlain de nuevo. Porque, si la hubiera habido, habríamos entrado directamente en la Tercera Guerra Mundial, y está siempre planeando sobre nosotros el peligro de la utilización del arma atómica”, añadió el diplomático.

Recuperar el orden internacional

Para Javier Rupérez es clave delimitar responsabilidades. “Lo que ha hecho Rusia con respecto a Ucrania tiene solo una calificación: es un crimen de guerra y Putin es un criminal de guerra, por haber violado las normas de derecho internacional que impide la utilización de la fuerza sin justificación y porque está intentando acabar físicamente con la vida de los ucranianos como hizo Stalin a final de los años 20 y comienzo de los 30 a través de una política agraria brutal acabó con decenas de millones de seres humanos que murieron de hambre”, recordó.

“¿Cómo acabará esto? Lo importante es aplicar a la solución qué es lo que queremos, y es acabar con la criminalidad de guerra, con Putin, con ese régimen criminal”, señaló el ponente, quien volvió a referirse a la postura del primer ministro británico en la Conferencia de Munich: “Volvemos a Chamberlain: ¿le regalamos a Putin parte del territorio ucraniano, dejamos que la Federación Rusa siga siendo miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, que siga teniendo el poder de veto para paralizar cualquier tipo de decisión que le afecta?”, se preguntó.

¿Cómo es posible que podamos llegar a esos términos?”, continuó Javier Rupérez. “Porque si llegamos a una paz al estilo de Chamberlain, primero el orden internacional ha desaparecido por completo; y segundo, posiblemente tendremos la Tercera Guerra Mundial”, advirtió.

‘Tenemos que recuperar el orden internacional que, en general, ha sido el mejor que ha conocido la humanidad en prácticamente toda su existencia, y hay que castigar a los criminales de guerra’

 “Yo creo que tenemos que recuperar el orden internacional que, en general, ha sido el mejor que ha conocido la humanidad en prácticamente toda su existencia, y hay que castigar a los criminales de guerra, como se hizo con los nazis en Nuremberg. ¿No existe en este momento un Nuremberg? Creémoslo: para Putin y para los que, como él, han contribuido a crear esta catástrofe que estamos contemplando”, concluyó Javier Rupérez.

La conferencia, organizada por el Rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Vicente Navarro de Luján, reunió a un numeroso público integrado por estudiantes, profesores y ciudadanos interesados en escuchar las reflexiones del que fuera embajador de España ante la OTAN inmediatamente después de la entrada de España en la Alianza en 1982.

Trayectoria de Javier Rupérez

Diputado y senador en distintas legislaturas desde 1979 hasta 2000, Javier Rupérez presidió la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados. En el ámbito internacional, fue presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE entre 1996 y 1998 y Presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN entre 1998 y 2000.

Como diplomático, además de su papel en la OTAN, ha sido embajador ante la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa y embajador de España ante los Estados Unidos entre 2000 y 2004, año en el que el Consejo de Seguridad le eligió, con el rango de Secretario General Adjunto, para desempeñar el recién creado puesto de Director Ejecutivo del Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York. Actualmente, Rupérez es académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y presidente de la consultora Rupérez International.

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