• El estudio, realizado en once humedales de la Comunidad Valenciana, concluye que estas tortugas son un factor de riesgo potencial para la transmisión de salmonelosis a los humanos
  • No se ha detectado riesgo en el caso de la campilobacteriosis, otro tipo de infección intestinal aún más frecuente
  • En el estudio, presentado al Congreso por una estudiante de Veterinaria de la CEU-UCH miembro del equipo, se han comparado diferentes tipos de muestreo para detectar la prevalencia de las bacterias Salmonella y Campylobacter en estos animales

La estudiante de tercer curso del Grado de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, María Aurora Colvée, ha presentado en el Simposium Internacional sobre Conservación de Tortugas de agua dulce, celebrado en mayo en Oporto, la comunicación premiada como la mejor entre todas las presentadas a este Congreso internacional. En la investigación, liderada por los profesores de la CEU-UCH Clara Marín y Santiago Vega, se han estudiado más de 200 ejemplares de tortugas de agua dulce procedentes de once humedales de la Comunidad Valenciana, determinando la prevalencia de las bacterias Salmonella y Campylobacter, por su riesgo potencial de transmisión de enfermedades gastrointestinales a los humanos, especialmente en el caso de los niños.

La campilobacteriosis y la salmonelosis son infecciones frecuentes en humanos, de las que se han registrado 212.064 y 99.020 casos respectivamente en la Unión Europea. Además, ambas son los dos tipos de zoonosis más frecuentes a nivel mundial, por lo que representan un importante problema de salud pública en muchos países, interesados en diseñar métodos de prevención de la transmisión de animales a humanos de estas infecciones. La Salmonella puede causar en los humanos gastroenteritis y meningitis, especialmente en niños y mayores. Las complicaciones de la campilobacteriosis son mayores, pudiendo derivar en artritis y otras patologías.

Entre los resultados obtenidos por el citado grupo de investigación de Veterinaria de la CEU-UCH, se determinó que un 11% de los ejemplares de tortugas de agua dulce analizados eran positivos para la Salmonella. Sin embargo, no se detectaron individuos positivos para la Campylobacter, por lo que este estudio permite descartar a las tortugas de agua dulce como agentes de zoonosis o transmisión a humanos de la campilobacteriosis. No así, para la salmonelosis.

Método de estudio

En su estudio, este grupo de investigación de la CEU-UCH ha analizado 200 ejemplares de la especie nativa Emys orbicularis y de la especie exótica Trachemys scripta elegans, procedentes de once humedales de la Comunidad Valenciana, entre ellos las Marjales de Pego-Oliva, Xeraco, Cabanes o Peñíscola, entre otras. Se han tomado tres tipos de muestras diferentes de estos animales para determinar la presencia de las bacterias Campylobacter y Salmonella. La metodología más novedosa ha consistido en la conservación en cautividad durante dos días de estas tortugas, para analizar las muestras fecales de estos animales en el agua esterilizada en la que habían permanecido.

Protocolos de prevención

En la presentación internacional del estudio, realizada por la estudiante de Veterinaria de la CEU-UCH María Aurora Colvée, se concluye que es necesario desarrollar protocolos de prevención para las personas que estén en contacto con estos animales, así como mayores controles en las tiendas de animales de compañía que venden estas tortugas. Por ello, este grupo de investigación se está centrando en el desarrollo y difusión de estos protocolos.

La investigación, premiada como la mejor comunicación en el Simposium Internacional sobre Conservación de Tortugas de agua dulce, ha sido financiada por la Consellería de Infraestructura, Territorio y Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana, con fondos del Programa Europea Life09. La estudiante María Aurora Colvée forma parte del grupo de investigación de la Facultad de Veterinaria “Mejora de la seguridad alimentaria en el sistema productivo y en sus productos derivados” de esta Universidad, cuyos investigadores principales son los doctores Santiago Vega y Clara Marín.