La aversión al riesgo como clave para entender el comportamiento de los ciclos económicos y las recesiones económicas, hilo conductor de su discurso

El catedrático de Economía y Finanzas de la CEU UCH, Gonzalo Rubio, imparte la lección magistral en el acto de apertura del curso 17-18.
El catedrático de Economía y Finanzas de la CEU UCH, Gonzalo Rubio, imparte la lección magistral en el acto de apertura del curso 17-18.

El catedrático de Economía y Finanzas de la CEU UCH en Elche, Gonzalo Rubio, dictó ayer la lección inaugural en el acto de apertura del curso académico de la UCH CEU 2017-2018, con una conferencia en la que introdujo a los asistentes en el Palau de la Música de Valencia en la aversión al riesgo como clave para entender el comportamiento de los ciclos económicos y, sobre todo, las recesiones económicas, de tal modo que mostró la relación existente entre finanzas, la macroeconomía y la incertidumbre.

El profesor Rubio, quien ha dedicado la mayor parte de su investigación a cuestiones de economía financiera y, más concretamente, la valoración de activos financieros, y que ha derivado hacia un análisis de la interconexión entre las finanzas y la macroeconomía, inició su conferencia advirtiendo de que “desde mi punto de vista, la forma tradicional en que los macroeconomistas han explicado las fluctuaciones económicas ha ignorado, en gran medida, la importancia de la aversión al riesgo para entender los ciclos económicos”.

Para este experto, que recientemente recibió el homenaje de la Asociación Española de Finanzas (AEFIN) por generar conocimiento con impacto internacional, señaló que en los últimos años, la macroeconomía, y en particular la política monetaria, se han centrado en el uso del tipo de interés como herramienta fundamental para controlar los objetivos de inflación y actividad económica. Sin embargo, según el profesor Rubio, esta referencia de los modelos macroecónomicos al tipo de interés en abstracto ha infravalorado el papel de las perturbaciones financieras y del sistema financiero (con sus efectos amplificadores) en las fluctuaciones económicas. “La gran recesión ha cambiado en gran medida el papel que la economía financiera tiene en la modelización macroeconómica y en las propias políticas económicas”.

Para el catedrático de Economía y Finanzas de la CEU UCH en Elche, la nueva macroeconomía reconoce sin ambigüedades que las perturbaciones financieras son muy relevantes para la economía real. “De hecho, son precisamente los momentos de crisis financieras (y no los momentos de recesiones oficiales o guerras) cuando la prima de riesgo esperada del mercado y la volatilidad de la rentabilidad bursátil son mayores”, aseguró.

A partir de estas cuestiones, Gonzalo Rubio destacó que, a diferencia de lo que se plantea, la inversión no parece haber caído como respuesta a una subida del tipo de interés, sino que su origen hay que buscarlo en el aumento de la prima de riesgo esperada del mercado. “La caída de la inversión empresarial está asociada a un aumento de la prima de riesgo esperada del mercado. Dicho incremento, que aumenta el coste de capital de los recursos propios, afecta muy negativamente al comportamiento de la inversión y, en definitiva, al deterioro del crecimiento del PIB”, advirtió el experto.

Gonzalo Rubio Irigoyen es catedrático de Economía y Finanzas de la CEU UCH en Elche desde 2007.
Gonzalo Rubio Irigoyen es catedrático de Economía y Finanzas de la CEU UCH en Elche.

Sin duda, entornos de tipos de interés bajos que facilitan la financiación empresarial ayuda a la inversión pero la variable clave como factor determinante de la inversión es la prima de riesgo esperada del mercado. En este sentido, Rubio lanzó un interrogante: ¿cuál es el factor determinante de las expectativas que condicionan la prima esperada de riesgo del mercado y que, por tanto, afecta al comportamiento de la inversión empresarial y el PIB? La respuesta, según este experto, radica en la aversión al riesgo de los agentes económicos.

“Aversión al riesgo, primas esperadas de riesgo y ahorro preventivo son los aspectos centrales de las fluctuaciones económicas y, especialmente, de las recesiones. Y no lo son los tipos de interés, ni la sustitución intertemporal del consumo de los agentes económicos que han sido las variables claves usadas por los modelos económicos para entender las fluctuaciones económicas (la inversión no se hundió porque subieran los tipos de interés)”, destacó.

Relacionado con estas reflexiones, el profesor Rubio introdujo el índice de incertidumbre de la economía política, que se asocia a la capacidad y dificultades que los responsables políticos tienen para ejecutarla “pero también incluye la propia incertidumbre sobre la situación económica cuyo origen puede ser exógeno a las propias autoridades económicas”.

Según el profesor Rubio, la incertidumbre de economía política altera la respuesta de las variables macroeconómicas a perturbaciones exógenas. “Los principales canales a través de los cuales la incertidumbre puede afectar la economía son las decisiones de consumo y ahorro de las familias y las decisiones de inversión, financiación y contratación de las empresas”, argumentó. Por ello, la incertidumbre sobre la economía política supone un efecto amplificador de enorme importancia en los ya relevantes impactos que la aversión al riesgo de los agentes económicos tiene en las variables macroeconómicas.

Asimismo, advirtió que la incertidumbre asociada a la economía política es especialmente perjudicial en periodos en los que la situación económica es mala o está debilitada “que, como sabemos, son periodos en los que los agentes económicos presentan más aversión al riesgo”. La incertidumbre asociada a la economía política reduce el valor de la protección implícita que ofrecen los gobiernos ante situaciones económicamente adversas (con alta aversión al riesgo)”. Por ese motivo, generar incertidumbre política en momentos económicos malos afecta negativamente al valor del Estado como agente protector de la sociedad y, en especial, de las clases más desfavorecidas, destacó el catedrático.

En este contexto, el profesor Rubio argumentó que las autoridades políticas deben ser conscientes del gran impacto que las perturbaciones financieras tienen sobre la economía real. “Deben vigilar de cerca el grado de aversión al riesgo agregado de la economía y no mantenerse al margen de las relevantes implicaciones que tiene el comportamiento contra-cíclico de la aversión al riesgo. Sus actuaciones sobre el control de la incertidumbre que afecte tanto a la economía como a la política sería un paso en la dirección correcta”, concluyó.

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