• Laura Fluxá, profesora de Fisioterapia, especializada en fisioterapia deportiva, considera que practicar pilates puede contribuir a recuperar la forma tras el confinamiento
Su práctica durante esta fase de desescalada es esencial para trabajar la compensación de posturas mantenidas

La población ya llevamos unas fases de desescalada, en los que hemos empezado a tener la posibilidad de desentumecernos al aire libre, movernos, empezar a recuperar poco a poco la normalidad de la vida anterior al confinamiento. Pero el cuerpo tiene que adaptarse a nuevos hábitos y situaciones. ¿Cómo puede ayudar, contribuir el pilates a esa adaptación?

El método pilates es un método que consta de más de 500 ejercicios realizados tanto en suelo, como máquinas, centrados en el trabajo del cuerpo de manera equilibrada, compensando variables en el cuerpo como son la fuerza y la potencia, con otras como la elasticidad y el equilibrio; persigue el trabajo del cuerpo como un todo, teniendo presente siempre como base de todo trabajo la musculatura central del cuerpo, para que cuando ésta se encuentre estable, las extremidades puedan moverse de manera libre. ES por ello, que su práctica durante esta fase de desescalada, donde creo francamente somos todos conscientes, que el equilibrio, es una de las cualidades que hemos perdido, de la misma manera que trabajar la compensación de posturas mantenidas, se convierte en prioritario, está completamente justificada, y se convierte incluso en necesaria, como necesario hemos sentido la vuelta de movimiento a nuestras vidas

Hasta ahora, e imagino todavía quedará un tiempo para poder realizar sesiones en grupo, los que practican esta disciplina integral de trabajo físico de todo el cuerpo lo han tenido que realizar en casa, mediante tutoriales o sesiones teledirigidas. ¿Hasta qué punto esta forma de practicarlo, sin un asesoramiento personal, in situ, de un experto, es efectivo para lograr resultados?

Es una pregunta sencilla y a la que debo contestar con la mayor sinceridad. Soy la primera, que he tenido que adaptar el entrenamiento “teledirigido” a mis pacientes, aun sabiendo, que con ello, perdíamos la esencia que hace tan especial este método. Joseph afirmaba “menos es más”, de la misma manera que siempre defendió ( y creo que el paso del tiempo así respalda su afirmación) que unos pocos ejercicios, bien ejecutados, sustituyen entrenamientos exhaustivos, por lo que, es importante, no sólo elegir correctamente los ejercicios, repeticiones y cargas (cuestión que podemos “tele-realizar”), si no supervisar la correcta realización de los mismos, y para eso, es necesario estar, como bien afirmabas, “in situ”, junto a tu paciente o aquella persona a la que diriges tu clase. Es una adaptación, pero no es efectiva, o por lo menos, dista mucho de ser tan efectiva como su realización presencial.

Laura ha tenido que adaptar el entrenamiento “teledirigido” a sus pacientes durante el confinamiento

En relación con eso, ¿esa práctica personal, sin ayuda presencial, puede provocar algún tipo de lesión?

Creo, que la cuestión, reside en saber valorar quién puede realizarlo de manera “adaptada”, y quién no. Hay personas que presentan imitaciones reales, a las que hay que adaptar la sesión de manera personal y puntual, es decir, personas a las que diseñamos una sesión por sus circunstancias personales y por cómo se presenta su cuerpo el día de la propia sesión, eso es lo que aporta la mayor efectividad al método pilates, y hay otras personas que dominan, y controlan su movimiento y su cuerpo, por lo que puedes guiar sin supervisión con la tranquilidad de no generar lesión aún sabiendo que no es la manera más efectiva.

¿Cómo se pueden prevenir?

Conociendo cada uno nuestras limitaciones, debemos ser muy sinceros con nosotros mismos, respetar nuestro cuerpo, escucharlo, y dejarnos asesorar, porque aunque hayamos tenido las limitaciones de la distancia, creo que todos los instructores, hemos marcado una guía, un camino para ofrecer un pequeño beneficio, aunque sea limitado, sin generar un perjuicio.

¿Qué recomendaciones puedes darle a esas personas que lo practican en casa?

En primer lugar, sino lo han practicado nunca con supervisión, quizá estas circunstancias, no sean las más apropiadas para comenzar a realizarlo. En segundo lugar, hay que retar a nuestro cuerpo, mimándolo y escuchándolo, hay que respetar el proceso, no volvernos locos, ni tratar de compensar todos os hábitos que han cambiado con la práctica de una sesión de pilates. Joseph también decía: “Roma no fue construida en una hora. Por lo que la paciencia y persistencia son cualidades imprescindibles en el logro de cualquier esfuerzo que merezca la pena”. Hay que respetar los principios de la práctica del método, de la misma manera que hay que respetar el cuerpo que cada uno tiene. Y todos conocemos nuestro límite, debemos ser conscientes de él y respetar el movimiento sin sobrepasarlo.

¿A qué tipo de personas les puede venir bien practicar esta disciplina y porqué?

Aquellas que tengan una rutina de ejercicio, aunque sea ligera, y que hayan realizado alguna sesión previa de entrenamiento con algún experto que les haya hecho entender e interiorizar los principios del método. Control, concentración, fluidez, precisión, respiración y centro. Cuando los interiorizamos, los perseguimos en cada rutina, en cada movimiento, y así conseguimos entrenar de manera eficiente.

¿Cómo contribuye el pilates a la recuperación de las lesiones?

Vuelvo otra vez a Joseph Pilates y retomo dos frases: ”El cambio se produce a través del movimiento y el movimiento cura”, de la misma manera que afirmaba que “los hábitos incorrectos no son responsables de la mayor parte de nuestras dolencias, sino de todas ellas”. Con esas dos frases, podemos entender, que practicando una disciplina que le aporta al cuerpo un movimiento correcto, podemos por un lado prevenir posibles lesiones, y por otro aportar una herramienta de curación para las que ya se han producido.