• Los estudiantes de Magisterio del CEU participan en un nuevo proyecto de innovación docente que reforzará sus habilidades en el ámbito de la diversidad funcional y la educación especial.

Un taller de “Matemáticas divertidas”, otro de “magia científica” y uno más de “cuentos encantados” en el CEU de Castellón. Podría ser una jornada diferente y enriquecedora para un grupo de escolares que decide conocer la universidad, sí. Pero es mucho más que eso.

Se trata la primera sesión de un ambicioso proyecto de innovación docente que ha puesto en marcha un grupo de profesores de Magisterio del CEU junto al Colegio de Educación Especial Penyeta Roja.

Para este primer encuentro, los profesores del CEU, de diferentes asignaturas y cursos, han organizado talleres formativos adaptados a escolares con necesidades educativas especiales, en este caso los de Penyeta Roja. Y los estudiantes de Magisterio del CEU, además de colaborar en el buen desarrollo de las actividades diseñadas por sus docentes, han observado la respuesta, necesidades e intereses de los niños en el transcurso de las mismas.

el Objetivo: reforzar los conocimientos y habilidades de los futuros maestros para que afronten el reto de la educación inclusiva

¿Con qué objetivo?: reforzar los conocimientos y habilidades de los futuros maestros a la hora de interactuar con este tipo de alumnos.

Así, los estudiantes de Magisterio del CEU, una vez han interiorizado esta experiencia práctica, han empezado a trabajar en el diseño de actividades y materiales adaptados a través de diferentes asignaturas. En paralelo, los estudiantes van a recibir formación extra sobre las medidas de atención a la diversidad y las características del alumnado con discapacidad intelectual.

Y, finalmente, el próximo mes de mayo, se celebrará la “prueba” definitiva. Los alumnos de Penyeta Roja acudirán nuevamente al CEU a disfrutar de otros talleres didácticos. Pero, esta vez, diseñados y ejecutados en su totalidad por los estudiantes de Magisterio de esta universidad. 

Todos ganan

Se trata de una novedosa iniciativa en la que todos, futuros maestros y escolares, han aprendido colaborando.

“Nuestros alumnos han cambiado de entorno, y eso para ellos es muy importante. Además, el hecho de venir a la universidad y conocer a unas personas que se van a dedicar el día de mañana a enseñar hace que se sientan importantes”, asegura María José Arquimbau, profesora de Educación Especial de Penyeta Roja, respecto a sus alumnos. 

“Al mismo tiempo, para los estudiantes de Magisterio del CEU, continúa la experta, poder ver, estar y conversar con este tipo de alumnos con los que algún día van a trabajar, creo que les abre la mente”.

Así lo considera también Carlos Rallo, estudiante de Magisterio del CEU. “Ser un maestro inclusivo es fundamental para la sociedad actual”, asegura. Y añade: “Para nosotros este proyecto es una oportunidad muy interesante de aprendizaje porque nos permite enriquecer nuestra formación como futuros maestros”.

Esa era, desde luego, la idea, tal y como indica Mabel Marí, profesora de Magisterio del CEU que ha impulsado este proyecto de innovación docente: “En nuestra universidad creemos que tenemos la responsabilidad, esencial, de formar maestros inclusivos para que en el futuro, en el centro educativo en el que se encuentren, sepan dar respuesta a las necesidades de los alumnos, tengan la capacidad que tengan”, asegura la docente.

Talleres inclusivos

Pero los estudiantes de Magisterio no lo van a tener nada fácil en mayo, cuando pongan a prueba sus propios talleres, pues los que han diseñado sus profesores han puesto el listón muy alto.

Por ejemplo, el de «cuentos encantados», de la profesora Elena Amiguet. El relato elegido por la docente para este taller,»La Micología» de Quim Monzó, versa sobre los deseos. «Sobre todo, cuando son materiales, los deseos suelen ser la fuente de todos los problemas. Y en la ausencia de ellos reside la felicidad», explica. Es la moraleja de una narración que ha concluido con un breve truco de magia relacionada con los deseos de los asistentes que ha entusiasmado a todos.

Tal y como explica la profesora del CEU, «el tratamiento de la diversidad se ve reflejada en los cuentos y, por ello, la narración consigue el efecto identificador y ejemplarizante tan necesario en la enseñanza». «El poder de la narración sigue siendo pilar fundamental para la educación en valores, así como para la cultura, la convivencia y el civismo«, continúa la experta. Una transmisión de valores que se produce a través de los diferentes personajes y que se refuerza en la medida en que subyace una moraleja implícita», asegura Elena Amiguet, que se muestra muy satisfecha por la excelente acogida que han dispensado los alumnos de Penyeta a esta actividad.

Un éxito similar ha obtenido el taller de «Matemáticas divertidas» organizado por su compañera de claustro Margarita Fernández. Consciente también de la importancia de concienciar a los futuros maestros sobre la necesidad de aprender a atender a la diversidad en el contexto educativo, esta profesora también ha sorprendido gratamente a los alumnos de Penyeta Roja. «Han llegado al taller expectantes. Todos diferentes, todos especiales, todos únicos… y pensando: ‘¿Matemáticas y diversión?, difícil mezcla…'», cuenta la docente del CEU.

Fernández, que aboga por «una docencia para el alumno y con el alumno«, asegura que se trataba «no solo de poner el foco en cómo enseñar Matemáticas, sino en cómo aprender Matemáticas, y en las diversas formas en que uno puede hacerlo». «Presentar un taller de Matemáticas divertidas y enseñar Matemáticas de forma divertida, haciéndoles partícipes y consiguiendo arrancar sonrisas y carcajadas, como ha ocurrido en este taller, hace que nos planteemos la necesidad de atender a las características que cada uno pone al servicio del aprendizaje», concluye la profesora del CEU.

La jornada de talleres ha concluido con el de «magia científica», organizado por el profesor Francisco Pardo, que ha permitido que los estudiantes de Penyeta Roja afrontaran «la experiencia del conocimiento y quehacer científico a través de la experimentación activa», explica el profesor del CEU, que añade: «Habitualmente este tipo de áreas de conocimiento imponen respeto, pero, sin embargo, de manera lúdica, hemos conseguido entre todos alcanzar un aprendizaje significativo».

«Durante el taller hemos observado que los alumnos interactuaban con gran interés y motivación, así como con el asombro propio del descubrimiento», asegura Pardo, que también destaca la «magnífica integración de todos, gracias al carácter de esta actividad, basada en el procesamiento activo (aprender a hacer) que nos ha puesto a todos en situación de aprendizaje».

El hecho de que se haya dirigido a alumnos de educación especial tampoco ha sido un problema, gracias al principio de individualización didáctica. «Conociendo al alumno puedes adaptar la experiencia metodológica y así acercarte a su medio de aprendizaje. La curiosidad como actitud científica consigue, a través del descubrimiento, la promoción y desarrollo de una capacidad humana que es la del deseo de aprender».

Prueba superada… con un sobresaliente. En mayo será el turno de los futuros maestros.