León XIV, en el Bernabéu: “Hoy la Iglesia ha hecho un golazo para siempre”

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Enviado especial en Madrid: Borja Gregori / Imágenes: Congreso Diputados –  Gabriel Gonzalez-Andrío

Llegó otro de los momentos más esperados en la visita del Papa León, el encuentro con la Comunidad Diocesana. 70.000 fieles esperaban en el Bernabéu la llegada del Papa, que más que pisar  suelo madridista no dudó en bendecir a los niños y saludar a los feligreses y sacerdotes.  Mientras llegaba el santo Padre al escenario artistas de la talla de Bustamante cantaban el himno de este viaje apostólico mientras todo el coliseo madridista se emocionaba.

De hecho, el propio Papa, que se caracteriza por expresarse de forma matemática y calculadora como la carrera que estudió, también estuvo al borde de las lágrimas mientras se entonaba una canción que va a quedar para la historia de la Iglesia Española. Y es que en efecto y como bien afirmó el Papa en su primeras palabras en el Bernabéu, la Iglesia ha hecho un golazo para siempre aquí.

“Cantar es una necesidad que impregna la convivencia e interpela la cultura, la incita a permanecer abierta y en constante evolución. Vosotros sois la Iglesia diocesana en medio de un pueblo que ama la música, la danza y el estar juntos, pero que también conoce los conflictos, la resignación y, a veces, la desesperación, situaciones en las que el Evangelio puede abrir un camino a la esperanza”, destacó el Papa León en sus primeras palabras.

También, destacó la alegría contagiosa de los millones de cristianos que han abarrotado Madrid estos días y aseguró que el Bautismo cambia verdaderamente la vida. “Nuestras sensibilidades, procedencias y prioridades se encuentran en Cristo y de su vida reciben la savia, como los sarmientos de la vida”, afirmó León XIV, que concretó que eso significa que mucho de lo que ya había en nosotros se transforma, porque se orienta al servicio, deja de ser un don privado y sirve al bien común.

Así mismo, subrayó la figura de Nehemías, que involucró a toda la comunidad para reconstruir los muros de Jerusalén. En ese sentido, explicó que reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo.

«que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa»

En cuanto a la relación de la Iglesia y la ciudad, el Papa señaló que cada vez se hace más patente la especificidad de la misión cristiana en el seno de las grandes realidades urbanas, donde una cultura inédita late y se elabora. “Es importante no dispersarnos ni encerrarnos cada uno en el grupo o en el entorno en el que ya nos sentimos seguros, entre personas que siempre cantan la misma melodía”, añadió el Santo padre, que agregó que Dios conoce una gran ciudad donde conviven tradiciones y “almas” diferentes.

A su vez, alentó a todos a participar en la aventura del Reino de Dios y a formar parte de esta historia de salvación. Además, subrayó que la fe puede redescubrirse en la edad adulta o incluso conocerse por primera vez en esa etapa de la vida. De hecho, los conocidos narradores deportivos Paco González y Manolo Lama ya habían destacado esta idea durante una retransmisión futbolística, en la que hablaron de los «goles de la fe», mientras el propio Papa seguía la escena entre risas por los comentarios de los comentaristas.

Por otro lado, quiso destacar que la  inversión en los consejos parroquiales y diocesanos no tiene un objetivo menor que modificar la sensibilidad de cada uno gracias a una escucha más profunda de lo que el Espíritu dice a la Iglesia. “Sería una lástima reducirlos a meros trámites burocráticos, ya que son espacios de escucha recíproca para el ejercicio del discernimiento”, añadió el Papa que invitó a los presbíteros a reconocer la práctica del discernimiento comunitario como una de las mayores oportunidades que la sinodalidad ofrece a su ministerio y alentó que no se reduzca a la vida eclesial a una rutina en la que cada uno permanece encerrado en sus hábitos y en su papel, lo que nos falta es el Espíritu.

Por último, destacó que la música evangélica llega al corazón y hace que cada persona se sienta acogida con los brazos abiertos. “Sed para todos una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa”, concluyó.

Tras sus palabras, los presentes le dedicaron una ovación de dos minutos y medio y, a continuación, rezaron al unísono la oración que Jesucristo enseñó a sus discípulos: el Padre Nuestro. Finalmente, León XIV impartió la bendición a los asistentes y recorrió los distintos sectores del Bernabéu para saludar a los miles de creyentes congregados.