Informa: Juan Romero / Imágenes: Editorial ESPASA
Juan Lerma Gómez es Profesor de Investigación del CSIC y director del Centro de Investigación de Neurociencias Cajal. A lo largo de su carrera ha sido galardonado por su trabajo, recibiendo, entre otros, la Medalla de Oro del Instituto de Neurociencias (2016) y el XI premio Alberto Sols a la Mejor Actividad de Investigación (2004), centrando su trabajo en el análisis de las bases moleculares de la comunicación neuronal. Hace unas semanas ha publicado ‘El cerebro y las enfermedades del alma’ en colaboración con el biólogo José Luis Rozas, un nuevo trabajo en el que los autores explican, de forma sencilla sin renunciar al rigor el mundo de la salud cerebral, todo lo que se sabe de las enfermedades mentales y como tratarlas, de todo ello habla con EL ROTATIVO.
Juan, ¿por qué deciden hacer este libro usted y José Luis Rozas?
Principalmente queremos mostrar a la sociedad en qué punto nos encontramos en la investigación delcerebro, del conocimiento de las enfermedades mentales o de las neurodegenerativas. En definitiva, hemos querido mostrar que estas enfermedades son comparables a una cirrosis o úlcera, en tanto que son también físicas. Con esto no solo se pretende mostrar que pueden ser también tratadas como cualquier enfermedad, sino quitar el estigma que tienen.
¿Cuál diría que es la tesis en su libro?
El objetivo del libro es informativo y de divulgación. Pero grosso modo son varios los puntos propuestos que hemos hecho objeto principal de la lectura. En primer lugar, sobre en qué punto se esta sobre investigación en tanto a conocimiento del cerebro. También ejemplificar con esas enfermedades que afectan a la mente y de las que sabemos tampoco, la investigación que aún es necesaria por hacer ya que las curas de esas enfermedades no pueden venir de otra fuente que de un estudio intenso y en profundidad. Y, como he comentado, las enfermedades mentales no deberían estigmatizarse por eso hemos querido desestigmatizarlas porque son, a fin de cuentas, comparables a las de cualquier otro órgano.
“Una de las características más importantes del cerebro y que lo hace complicado de estudiar es su plasticidad”
¿Por qué cree que se estigmatizan las enfermedades mentales?
Probablemente a que este afecta al ser último. Con esto quiero decir que afecta a la inteligencia, memoria, capacidad de comunicarse con los otros, forma de ser. A todas esas funciones del cerebro son las que hemos agrupado en este caso como el alma del individuo. No tiene nada con ver con el Alma trascendente, no queremos mezclar las cosas. Lo hemos definido de esta forma porque son el conjunto de capacidades que a uno le hacen ser como es y estar vivo. Realmente estaríamos hablando de la mente y sus propiedades, que hemos querido reducir a la palabra alma para facilitar la comprensión. Sobre todo, teniendo en cuenta que cuando uno ve una de estas enfermedades que te ‘arranca’ tu valor individual. En ese sentido es cuando pensamos que apagan el alma.
En el libro se cita a Hipócrates, hablando del cerebro como el centro neurálgico de las ideas y los sentidos: ¿Por qué decidieron empezar con estas palabras?
Nos parecieron muy llamativas, ya que esa cita data de 400 años a.C y el alma no se ha identificado con el cerebro hasta una época mucho más reciente. Esto ocurre en la Edad Media y, de hecho, hacemos referencia a un cuadro de El Bosco en el que se está extirpando la “piedra de la locura” de la cabeza de un paciente, lo que quiere decir que ya se identifica este tipo de enfermedades con lo que hay dentro del cráneo. Hipócrates lo tenia ya en aquel entonces meridianamente claro.
Al hablar de la estructura del cerebro, en el libro se define como plástica, ¿en qué consiste esa plasticidad?
Una de las características más importantes del cerebro y que lo hace complicado de estudiar es esa propiedad, su plasticidad. Al hablar de propiedades plásticas lo estamos haciendo en referencia a que el órgano es capaz de cambiar con las experiencias externas, adaptándose en cierta medida a ellas. Por ejemplo, tu cerebro dejará de ser el que era al principio de esta entrevista cuando la terminemos. Está en constante cambio, sufre modificaciones estructurales a medida que va adquiriendo información y esto cuenta con sus ventajas y desventajas. De la misma forma que la información y el estudio van conformando tu cerebro de determinada manera, estímulos no adecuados pueden influir en la estructura funcional para hacerlo “mal formado”. Drogas, estrés, maltratos, abusos… todo esto altera los circuitos neuronales pudiendo afectar al individuo durante el resto de su vida.
“El Alzheimer es de esas enfermedades que puede derivar en una demencia que ‘apaga el alma’ y dejas de ser lo que eres”
Como ha mencionado, durante la lectura de su trabajo abordan la existencia de enfermedades del alma, ¿podría comentarnos cuáles son esas enfermedades del alma?
Son todas aquellas que afecten al comportamiento del ser humano. Cualquier enfermedad de ese tipo, que llegan a ser prácticamente todas las enfermedades cerebrales, son las consideradas como enfermedades del alma. En el libro no pudimos referirnos a todas, y tampoco era cuestión de hacer un tratado de psiquiatría, por lo que hemos puesto solo unos cuantos ejemplos. Por ejemplo, el caso de la epilepsia, de la cual en la antigüedad se pensaba que aquellos que la sufrían estaban poseídos por el demonio, nada más lejos de la verdad. Por otra parte, se trata de un ejemplo muy bueno para señalar cómo lo que antes se consideraba como enfermedad del alma, resulta no ser más que una enfermedad neurológica que se puede explicar, tratar y curar como cualquier otra. Las enfermedades mentales, como la esquizofrenia o el autismo son más difíciles de explicar.
Pero sí se sabe algo acerca de ellas.
Digamos que sabemos un poco lo que sucede, pero tampoco sabemos suficiente. Hay tratamientos paliativos que funcionan no en todas las ocasiones. El Alzheimer es de esas enfermedades que puede derivar en una demencia y que, por tanto, ‘apaga el alma’ y dejas de ser lo que eres. No reconoces a tus semejantes, te quedas sin memoria y, en ese momento, te quedas vacío. La analogía del alma, al final, es fácil de asumir y nos referimos a esas enfermedades como ejemplos, solamente.
Junto al Alzheimer, la depresión es otra de las enfermedades de la sociedad actual cuyas causas no se conocen en profundidad y cuyo tratamiento o solución aún siguen estudiándose.
Hay muchos tipos de depresiones, así que depende. Las depresiones que tienen causas exógenas, como la muerte de un familiar, pueden ser curadas fácilmente con terapias psicológicas o fármacos. Pero las más serias, las depresiones llamadas mayores tienen causas endógenas y no aparentes y, por lo tanto, son más difíciles de curar. Se conocen algunos de los sistemas y estructuras involucrados en la enfermedad, pero no se conoce muy bien por qué se produce ni cuál es la causa. Esta incógnita es importante resolverla, ya que hay una cantidad enorme de gente afectada por depresiones.
“Se conocen algunos de los sistemas y estructuras involucrados en la depresión, pero no se conoce muy bien por qué se produce ni cuál es la causa”
Antes ha mencionado también las adicciones como las drogas u otras situaciones de riesgo que puede padecer el ser humano como desencadenantes que pueden alterar los circuitos neuronales del individuo. ¿Las adicciones se pueden llegar a curar con medicamentos como se hace con otras enfermedades mentales?
Sí, si se conoce cuáles son los desajustes químicos que están provocando el problema. En el libro se explica que lo cerebral es química y electricidad. Lo uno altera lo otro. En el caso de las drogas, alterando la química también se alteran los impulsos neuronales y la comunicación entre las neuronas, alterándolas e incluso llegando a destruir estas células. Al final, lo que alteran esas substancias es el sistema de recompensa que todos tenemos de forma innata en nuestra cabeza. Este hace que nos declinemos por ciertas cosas “buenas” desde el punto de vista evolutivo como comer, el sexo y muchas otras cosas más. Las drogas secuestran ese sistema de recompensa, llegando a hacer cambios plásticos en el órgano cerebral. De esta forma, si lográsemos saber exactamente cómo se producen estos cambios, se podrían poner medios para revertirlos y hacer que las adicciones desaparezcan. No me atrevo a decir cuando, pero se espera que esto sea posible llevarlo a cabo en el futuro.
Estamos saliendo de una pandemia que, por un tiempo, nos ha tenido confinados en casa. Ya existen estudios que destacan que el confinamiento ha incrementado la aparición de enfermedades mentales, ¿cree que la pandemia ha influido mucho en la mente del individuo?
La pandemia ha provocado dos cosas en la gente: estrés y miedo. Y el miedo, al final del día, se traduce en más estrés. Todo, ya sea miedo al contagio o miedo a la muerte, ha terminado por generar estrés, además el hecho de no poder relacionarte con tus seres queridos también ha influido, ya que el hombre es un animal social al cien por cien.
Finalmente, ante estas situaciones donde el estrés incrementa el riesgo de alterar nuestros circuitos neuronales, ¿se pueden desarrollar hábitos que mitiguen esa acción negativa para nuestro cerebro?
Lo más probable es que sí, esto lo saben bien los psicólogos que tratan este tipo de enfermedades con psicoterapia. Grosso modo introducir hábitos y normas en tu vida hace que el cerebro reponga aquello defectuoso como consecuencia de ese estrés o esos malos hábitos.



