Tony Rham: “El ser humano, de una de una forma semi inconsciente, se está dejando robar la atención”

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Una entrevista de Alfonso Sanfeliu / Imagen: Tony Rham

El valenciano Tony Rham rebuta en el mundo editorial de la mano Kairós con un libro disruptivo y provocador, Las meditaciones cotidianas, el cultivo de la atención a través de las pequeñas cosas, donde aborda uno de los principales problemas de la sociedad actual: la falta de atención. La exposición del ser humano a las nuevas tecnologías, la multitarea, la pugna por nuestra atención por parte de las grandes tecnológicas son cuestiones que preocupan a este profesor de Humanidades y maestro de meditación que reflexiona en su obra sobre estos aspectos, al tiempo que aporta un novedoso enfoque sobre la meditación, el concepto de meditación humanista que no dejará a nadie indiferente, incluidos sus compañeros de profesión. Responsables del podcast La pregunta infinita una ventana al mundo a través de la cual enseña la importancia del humanismo, la escucha atenta y el autoconocimiento en cualquier ámbito de la vida, de todos estas cuestiones habló con El Rotativo.

Tony, con la lectura de este trabajo, lo cierto es que abre muchos interrogantes. Uno de los ejes de tu libro es la atención y lo difícil que es, hoy en día, mantenerla, mantener el foco, mantener la concentración. ¿El propio ritmo de nuestras vidas y la sociedad nos están robando la atención o es que el ser humano la está perdiendo por sí mismo?

Va todo muy relacionado porque una cosa sin la otra sería imposible. No podemos cargarle al ser humano toda la responsabilidad de lo que está pasando, porque sería muy injusto, pero tiene una parte de responsabilidad y a la sociedad tampoco podemos cargarle toda la responsabilidad, pero tiene mucho que ver en esto. Son dos factores que, al final, hacen que esto esté pasando. De alguna forma es un hecho incontestable que el ser humano está perdiendo facultades cognitivas y la que más me interesa, sobre todo, es la cualidad de la atención, que para mí es la piedra angular de lo que nos hace seres humanos y así lo defiendo en el ensayo. Por esa razón pongo la voz de alarma en lo que está pasando. De alguna forma nos están robando la atención con técnicas que son, desde mi punto de vista, oscuras y perversas para el ser humano y por el otro lado, el ser humano, de una de una forma semi inconsciente, se está dejando robar la atención y este este cóctel a mí me parece muy peligroso.

Es evidente que es un cóctel peligroso. Por ejemplo, estos últimos meses me cuesta muchísimo concentrarme y es una pugna diaria y extenuante lograr estar atento con foco, concentrado.

Pero fíjate, tú eres consciente, eres de las pocas personas que todavía son conscientes de que está pasando algo, que están perdiendo atención y que, de alguna forma esto les afecta en la vida diaria. Pero todavía hace falta más divulgación sobre el problema que estamos viviendo y espero que este libro haga su trabajo en este sentido, sobre todo en su primera parte que lo dedico a ello. Hay que avisar de lo que está pasando, porque si no lo hacemos las personas que nos dedicamos al cultivo de la atención o a entrenarla tenemos un problema.

¿Cómo podemos poner pie en pared?

Desde el punto de vista de alguien que se dedica a las Humanidades es darse cuenta o identificar lo que está pasando, porque, sin eso no iríamos por el camino acertado. Y tenemos dos caminos: uno que no me compete a mí y es el camino de que tiene que emprender de alguna forma la sociedad y es ir contra aquellos entes que nos roban la atención, aquellos drenadores que nos están robando la atención, y el segundo camino es hacer consciente a las personas del problema y darles herramientas para que puedan cultivar su atención y sepan cómo protegerse de la situación.

Es la primera vez que escucho hablar de meditación humanista. Me parece una adjetivación muy interesante. ¿Por qué incides en tu libro sobre este concepto de meditación humanista?

Me alegra que me preguntes algo así porque es algo que no me han preguntado. Después de veinte años ejerciendo como maestro de meditación, puedo decir que hablar de meditación humanista para mí es algo muy natural. Creo que mi responsabilidad es divulgar y explicar esto que estamos hablando. ¿Por qué la meditación es humanista? Porque la meditación tiene su origen en los grandes filósofos o maestros de la antigüedad. La meditación es el acercamiento a lo que es el ser mismo, uno mismo. Es conocerse a uno mismo, es el acercamiento a lo que es realmente uno mismo. Simone Weil habla de la atención de forma muy actualizada y aquel que ha leído sus cuadernos puede leer en ellos referencias a Vedanta Advaita Sesha, a la Bhagavad-gītā, al budismo de Milarepa, al zen japonés y lo aborda desde la cultura europea. Para ella la atención, la meditación, es la aproximación a lo que es real en este mundo y ¿qué es el humanismo, sino la aproximación al ser? Eso es el humanismo, para mí. No concibo meditar si no es acercándonos al ser humano.

«se trata de buscar la Verdad en la realidad con sencillez, pero parece que nos cuesta ser sencillos, entender que el camino está en nuestro interior y que el autoconocimiento y el cultivo de la atención es algo que depende de cada ser humano»

Claro, pero entonces no estamos hablando de un rato de silencio, una postura concreta, un tiempo de tranquilidad, estás planteando una meditación en la que aunamos la sabiduría de la filosofía griega y latina con el hecho de intentar buscarse a sí mismo como, por ejemplo, lo planteaba San Agustín. Es una meditación mucho más compleja que un rato de pausa mirando al mar…

Sí, también podemos fijarnos en San Juan de la Cruz y conectarlo con Ramana Maharshi, el Vedanta Advaita Sesha o Nisargadatta Maharaj. Desde tiempos inmemoriales la meditación se ha adaptado a las diferentes religiones y filosofías del mundo. En el cristianismo está la oración, pero también tienes la meditación en el sufismo, en el budismo, en el hinduismo, en todas las filosofías antiguas de referencia. Meditar no es voy los martes y los jueves a mi centro de yoga y hago meditación con las piernas cruzadas y con el incienso. Eso no es meditar, eso es una técnica de meditación, pero la meditación es mucho más profunda y humanista. Es el arte de conocerse a sí mismo y cuando te conoces a ti mismo puedes conocer la realidad que te rodea. Aquí conectamos con Sócrates y con su mayéutica. Cuando profundizas en las metodologías del ser, de cualquier parte del mundo, lo bonito es que te encuentras con la misma esencia y el libro intenta llegar a esa esencia.

La segunda parte del libro desmitifica mucho la idea occidental de lo que es la meditación. Creo que muchos colegas cuando lo leas no te lo van a perdonar.

Bueno, en esa segunda parte lo que intento es desmontar muchos mitos e ideas erróneas de lo que es la meditación. Vivimos en una sociedad con tanto ruido que al final es necesario contar lo que no es, para quedarnos con lo que sí que es. Y claro, eso es una parte que supongo que en el sector o en una parte del sector no gustará, pero la veo necesaria.

Tengo la impresión de que para ti la meditación también entronca con el “Ora et labora” o con ser contemplativos en acción, como los jesuitas, por ejemplo.

Absolutamente. Mira, el karma yoga, si lo defines, es justamente lo que acabas de decir porque el karma yoga es el yoga de la acción, que es: en la acción, meditar. Es un poco lo que acabas de decir tú en cuanto a los jesuitas. Y no hay nada mejor o peor porque lo bonito es que cualquiera de estos métodos funciona. Lo que tenemos que ver es lo que hay detrás de lo que es la cultura de la región y lo que, al final hay detrás es recuperar la atención en el momento presente, ejerciendo en cualquier tipo de acción. El estado meditativo es acción y lo que tenemos que hacer es más acciones en estado meditativo.

Meditar dentro de este caos en el que estamos todos implicados, ¿es lo mismo que estar sereno, tranquilo, calmado?

Diría que no es lo mismo, porque tiene sus matices. Estar sereno o calmado es un estado del ser. Tú estás en calma, estás sereno, y puedes permanecer en ese estado de serenidad o de paz. Estar meditando, es lo que acabamos de comentar, pero cabe añadir que hay una aproximación a la realidad del presente. Meditar es estar en paz con una mente en calma, pero siempre estando en el presente. Los estoicos, por ejemplo, en sus en sus ejercicios espirituales de aproximación a la realidad, lo que decían era que lo que para ellos era lo bueno, era lo real, lo que es, es y tiene que ser. Siempre estaban de acuerdo con la realidad y no tenían ningún conflicto porque aceptaban las cosas tal y como eran, y esto te libera de mucho sufrimiento.

Creo que la meditación humanista que tú planteas es exigente porque no se queda solo como antes hemos en las posturas, sino que va más allá buscando el fondo de la Verdad, del conocimiento.

Es verdad que la meditación que propongo es tan exigente que la mayoría de las cosas que uno puede ver por ahí no son meditación. Y lo digo en el libro, cuando abordo la tercera parte donde hablo de las meditaciones cotidianas donde propongo el cultivo de la atención. Con este planteamiento muchos profesionales de mi sector me pueden decir que con este planteamiento me lo he cargado todo, pero es que eso es la Verdad. Es en la realidad donde uno tiene que uno conectar y, después, que cada uno haga su camino, pero esta es mi propuesta. Es difícil porque se trata de buscar la Verdad en la realidad con sencillez, pero parece que nos cuesta ser sencillos, entender que el camino está en nuestro interior y que el autoconocimiento y el cultivo de la atención es algo que depende de cada ser humano. A veces esto es lo más difícil de entender. Una vez empiezas en el camino, todo se vuelve más sencillo, más fácil, pero hasta que uno empieza el camino por donde toca, puede creer que todo es muy complejo.

«¿Por qué la meditación es humanista? Porque la meditación tiene su origen en los grandes filósofos o maestros de la antigüedad. La meditación es el acercamiento a lo que es el ser mismo, uno mismo»

Tony hablas de realidad y la destacas muchas veces, incluso tipográficamente en el libro, cuestión que me ha resultado curiosa. Para ti, ¿la realidad -en mayúscula- qué es?

Es el misterio de todas las cosas. Has dado con una idea que menciono mucho en el libro y que me aproximo a ella desde diferentes ángulos. Pero, no puedo definir lo que es la realidad. Lo que es real es lo que es y no puede ser de otra manera, pero, debemos tener un contacto directo con eso que es real. Nadie te puede contarte lo que es real, tienes que vivirlo tú, tienes que experimentarlo tú. Lo que tengo que hacer es observar lo que es, sin más detalle o más adorno, sin añadidos, porque todo lo que le añadamos desde nuestra experiencia es sucedáneo, no es, por lo tanto, lo que es, es y simplemente tenemos que observarlo. En ese arte de observarlo nos damos cuenta de que tan solo somos ese observador que observa. En esa observación nosotros nos vamos conociendo y vamos conectando con esa realidad.

¿Dónde entra en juego en la meditación contemplativa la trascendencia?

Desde el primer momento en el que el ser humano se da cuenta de que ha empezado un camino de acercamiento a la realidad, ahí ya hay trascendencia. Uno comienza a trascender desde el primer momento en el que uno empieza a darse cuenta y a tomar consciencia en la realidad. En ese momento está dejando atrás aquellos trozos del personaje que no son reales y a medida que va recuperando atención va trascendiéndose a sí mismo porque va dejando detrás de sí aquello que no es.

En esa trascendencia, ¿se mira también hacia arriba, hacia algo que escapa incluso a nuestra posición de ser humano? Hablo de la Providencia.

No caigamos en el error de asimilar la trascendencia a iluminación. Tenemos que ser muy conscientes de que trascender es precisamente disolvernos que es lo contrario a lo que se puede pensar de ese ego que tiende a conquistar, a llegar más lejos, a iluminarse. Un ego así está perdido, no sabe dónde está, porque el camino es justo el contrario. El camino de la trascendencia es el camino de menguar, que uno mismo mengüe. De hecho, en la Biblia hay una frase de Juan Bautista que dice que mengüe yo y crezca Él. Es esto es trascender. Esta frase es clave para entender la trascendencia. Lo que pasa es que la sociedad, el mito, la iluminación, el ser mejores, todo este camino moderno de hiper optimización y productividad que nos han metido en la cabeza lo mezclan con la espiritualidad y todo se confunde, pero trascender es disolverse.

Disolverse, que no diluirse en la realidad.

Claro, no te diluyes, te disuelves en la realidad y cuando te disuelves, te expandes. Eso es la atención. La atención plena de la que se habla es esa atención expandida en la que tú eres, sin más, eres.

En el libro también hablas de sencillez.

Para mí es un concepto clave. Cuando alguien decide hacer meditación es muy importante la sencillez. Por definición, la verdad es clara, es sencilla y si no es sencilla, es que no es todavía la verdad, todavía queda por descubrir, encontrar. Y, después, hay otra cuestión importante que es el humor. La verdad tiene que ser sencilla y no puede ser algo grave, algo que nos conecte con la seriedad, tiene que ser algo alegre, tiene que ser algo ligero.

«Uno comienza a trascender desde el primer momento en el que uno empieza a darse cuenta y a tomar consciencia en la realidad»

El cristianismo defiende la alegría como parte fundamental del estado del hombre, del creyente.

Es importante entender que el gozo, la alegría, son importantes y no deben faltar, porque la realidad es alegría, es gozo, es sencillez.

¿Necesitabas escribir este libro, Tony?

Creo que sí, aunque puede que, en un primer momento, no lo supiese. Hace dos años me senté con el editor, Agustín Paniker, todo un maestro divulgador de la sabiduría en España, y con la editorial Kairós y me lo proponen pensé en un libro que no era, realmente, este. Cuando comienzo a escribirlo y conecto con la realidad, con la intuición, me doy cuenta de que tengo que escribir este libro y en esa situación tenía dos caminos: uno era hacer caso a esa intuición y otro escribir el libro que le había contado a mi editor. Al final, seguí a mi intuición, escribí el libro que creía que debía escribir y lo envié al editor y hasta aquí.

Atendiste a tu intuición.

Sí, sí, opté por lo que me dictó mi intuición, porque en principio era otro libro el que iba a escribir y le propuse al editor.

¿Eres consciente de que este trabajo es disruptivo y rezuma, sobre todo, autenticidad y que no suena “a lo de siempre”? ¿Eres consciente que puedes remover sensibilidades, incluso dentro de tu profesión?

Si tú consideras que es disruptivo, que enseña de una forma diferente a cómo se está enseñando en el sector del autoconocimiento, me alegro porque era mi intención, pero que sea disruptivo o no entre dentro del diálogo que siempre surge entre el libro y el lector y lo que tenga que ser, que sea. Cuando lo acabé no tuve esa consciencia porque para mí esto es lo que llevo haciendo y pensando toda mi vida, pero viendo el interés que ha generado en toda España y en los medios, veo que sí se considera un poco disruptivo. Que un libro de autoconocimiento que habla de la atención haya despertado este interés, no lo imaginaba. El libro lo he escrito desde la honestidad y autenticidad, en coherencia con lo que estoy haciendo durante muchos años y ha surgido atendiendo a esa intuición que tuve a la hora de escribirlo, si ahora resuena en los lectores, me alegro, aunque ahora es el libro el que debe seguir su camino.  

Gracias Tony por el libro y tu autenticidad.

Un placer.