El salto del corto al largometraje, una tendencia que Cinema Jove sigue de cerca

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Informa Stefania Di Nicola / Imágenes: Cinema Jove

En su 41ª edición, Cinema Jove ha otorgado el Premio Luna de Valencia al largometraje ‘Filipiñana’, que nace de un corto de 24 minutos y llega ahora a la gran pantalla convertido en una película. Su caso no es aislado: cada vez son más los largometrajes que nacen de un cortometraje, un fenómeno que esta edición del festival ha puesto de manifiesto, ya sea por coincidencia o como reflejo de una tendencia cada vez más consolidada no solo en Cinema Jove, sino también en la industria cinematográfica. Además de Rafael Manuel, director de ‘Filipiñana’, jóvenes cineastas como Kevin Koch y Joecar Hanna preparan ya su salto al largometraje.

Joecar Hanna, cineasta valenciano de ascendencia chino-libanesa y alumni de la Universidad CEU Cardenal Herrera, donde estudió Comunicación Audiovisual, es uno de los nombres que mejor ilustran este fenómeno en la actualidad. Su cortometraje ‘Talk Me’, una carta de amor a Valencia, producido por Spike Lee y estrenado en Cannes, le valió el Premio al Mejor Cortometraje Internacional en Toronto y la Biznaga de Plata en Málaga. Ahora, Hanna prepara su salto al largometraje con ‘Deliver Me’, la historia de un multimillonario que se clona y acaba casándose consigo mismo. El proyecto nace de un cortometraje que rodó mientras cursaba el máster de Cine en la NYU Tisch School of the Arts. El rodaje del largometraje comenzará en septiembre en Nueva York.

El carácter multilingüe de Cinema Jove es, precisamente, uno de los factores que han hecho brillar la obra de Joecar Hanna y por lo que la proyección de ambos cortos obtuvo tanto reconocimiento. El director ha señalado que existe la idea extendida de que un idioma «vende más» que otro, algo que considera falso. La mezcla de lenguas que fluye en su cine es poco habitual en pantalla, pero es también lo que mejor lo define como cineasta de raíces múltiples y conecta directamente con el espíritu del festival. No en vano, “España cuenta con distintos idiomas y lenguas cooficiales”, dijo el director, una realidad que a su vez Cinema Jove refleja en su propia programación.

Algo similar ocurre con Kevin Koch y su corto ‘Mother of a Son’, protagonizado por Karoline Eichhorn, la actriz conocida por interpretar a Charlotte Doppler en la serie de Netflix ‘Dark’. El cortometraje cuenta la historia de un atentado terrorista desde la perspectiva de una madre que pierde a su hijo tras convertirse este en líder del ataque. En el coloquio posterior a la proyección del corto en Cinema Jove, el director alemán confirmó que convertirá la pieza en largometraje, manteniendo la misma premisa y contando de nuevo con Eichhorn en el papel principal.

El corto, un arte en sí mismo

El festival Cinema Jove lleva décadas reivindicando el cortometraje como un espacio de creación propio como forma narrativa y artística, con su propio lenguaje y sus propias exigencias de síntesis. Pero también es cierto que, muchas veces, nace como una solución de urgencia: cuando un proyecto más ambicioso no encuentra financiación, el corto se convierte en la vía para no dejar la historia en un cajón. Es lo que ocurrió con ‘Filipiñana’. El filme nació, precisamente, como una necesidad.

Antes de rodar el corto, Rafael Manuel ya había escrito un largometraje, pero no consiguió la financiación necesaria para sacarlo adelante. Fue entonces cuando decidió reformular la historia en formato corto, una pieza que terminó ganando en la Berlinale en 2020 y que, años después, se convertiría en el germen del largometraje que gana este año el World Cinema Dramatic Special Jury Award for Creative Vision en el Sundance Film Festival y la Luna de Valencia en Cinema Jove.

La elección del campo de golf como escenario no es casual. Para Manuel, estos espacios representan un proceso de gentrificación del territorio, una forma de embellecer una historia de fondo mucho más violenta. El propio formato de imagen refuerza esa idea: el director optó por un 4:3 simétrico, una decisión estética que va casada con el discurso temático de la película. «Perdimos anchura, pero ganamos verticalidad», explicó Manuel en el coloquio después de la proyección, subrayando que esa distancia y lo fuera de campo hacen la imagen más poderosa.

Para el cineasta, el tipo de violencia que resulta más peligrosa es la invisible, la que no se ve en pantalla. De esto va el golf: un deporte que premia la inacción, donde gana el que menos toques le da a una bola. Un símbolo, según Manuel, del verdadero problema de la sociedad que retrata: la falta de acción.

El director también detalló el trabajo detrás de la producción: aunque en pantalla parece que la película recorre un único campo de golf, en realidad se rodó en ocho, tratados en edición para que pareciera uno solo, en busca de una atemporalidad que atraviesa toda la cinta. Este mismo territorio disfrazado de calma es el escenario donde se mueve el engranaje familiar y de poder de la película: en él, el personaje de la sobrina es arrastrada por la rueda de la herencia.

Los casos de Hanna, Koch y Manuel confirman que el cortometraje tiene cada vez más y más valor: es el lugar donde nacen historias que llenan las salas grandes. Una tendencia que Cinema Jove celebra y visibiliza edición tras edición, aunque no exenta de tensiones: la cancelación este año del Proyecto Corto de Movistar+, uno de los pocos apoyos del sector privado español al formato, deja claro que ese impulso necesita también respaldo económico para seguir dando frutos como los que ha dejado esta 41ª edición.