La IX Semana de la Costura llena de talento y creatividad el Palau de l’Exposició

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Una crónica de Karen Daunis / Imágenes: Karen Daunis

El Gresmio de Sastres y Modistas de la Comunidad Valenciana celebra este jueves y viernes la IX Semana de la Costura en Valencia, una edición que consolida este evento como uno de los grandes encuentros artesanales de la Comunidad Valenciana. Se celebra en el Palau de l’Exposició, un lugar que funciona como escenario perfecto para acoger moda, tradición y creatividad en un mismo espacio. Desde el primer momento, el ambiente del edificio acompañaba la sensación de estar ante algo especial. La jornada arrancó con la ponencia de Fran Tochena, director del evento, que dio la bienvenida oficial al público. Aunque la sala no estaba todavía a su aforo completo, se notaba perfectamente la presencia y el peso que tiene esta cita en el calendario de la moda valenciana.

El primer joven diseñador en abrir la pasarela fue Nnando Boneyti, que entró con música clásica, un piano suave que preparó el ambiente. Abrió la pasarela con una pieza que hacía un guiño clarísimo a Audrey Hepburn: encaje negro, líneas finas y el sombrero característico. Esta marca también estuvo hace tan solo unas semanas en el CLEC Fashion Festival, mostrando piezas antiguas y nuevas, donde destacó especialmente la técnica del password. Después llegó CLO Studio, cuyo desfile llamó la atención desde el primer segundo. Todas las modelos iban descalzas y cada una llevaba un tipo de flor blanca: clavel, lilium, panicunata… una decisión que reforzaba esa sensación de pureza y fragilidad que transmitían sus piezas.

Diseño de Nnando Boneyti. Foto: Karen Daunis.

A continuación se presentó Adriana Couture, con una propuesta mucho más oscura. Aquí nos metimos de lleno en el negro: botas negras, transparencias, volantes y una estética contundente. Una de las prendas más destacadas fue un top de soutache, que llamó la atención tanto por la técnica como por su presencia en pasarela. La siguiente en desfilar fue Alicia González, que trabajó principalmente con tul transparente negro. Predominaron los colores azul y dorado, aunque de vez en cuando sorprendía con algún tono inesperado. El momento más emotivo llegó cuando, al salir a saludar, su compañera le regaló un ramo de rosas.

Después llegó Elena Otero, cuya propuesta llamó la atención desde que empezó la música, una instrumental con ritmo que marcó todo el desfile. Sus prendas eran muy variadas, con colores llamativos y derivados como el azul turquesa, el rosa pastel o el verde pistacho, creando un conjunto vibrante y lleno de energía. Te Atelier nos sorprendió transportándonos directamente a nuestras raíces. Con “Yamaguchi” de Amaia sonando de fondo, el ambiente se volvió nostálgico y tierno. Esa música acompañó piezas que evocaban algo íntimo, emocional, casi como una vuelta a la memoria.

Diseño de Adriana Couture. Foto: Karen Daunis.

Para cerrar este bloque de jóvenes diseñadores llegó Paramcoit, cuya propuesta destacó especialmente por sus estampados de Toile de Jouy. Los modelos calzaban alpargatas valencianas (“espardenyes”) con cintas de distintos colores, aportando un toque tradicional muy reconocible. Todo ello acompañado de música ochentera que le dio un toque divertido y muy particular al cierre. Tras las pasarelas, cada diseñador volvió a salir al escenario con “joya” de la colección. Se vio una conexión muy cercana entre ellos y las modelos: complicidad, sonrisas y aplausos sinceros. Ese momento permitió ver el cariño y el respeto que cada creador tiene por su obra, cerrando de esta forma la primera parte de la jornada.

La primera de las grandes apuestas del día fue AO-Concept, y ahora sí, la sala ya se veía completamente llena. Su desfile comenzó con una pieza roja llena de brillo y encaje, elaborada en mikado y dupión de seda. Desde ese primer momento quedó claro que la colección apostaba por colores chillones, destellos y una atmósfera marcada por una música regia y tensa. Abundaban los detalles dorados y plateados, y las joyas cobraban un protagonismo evidente en cada look. Las modelos, con pelo recogido, lucían volúmenes muy cuidados y todas se detenían en el centro de la pasarela para rematar la presencia de cada pieza. En algunas salidas, las prendas eran más simples, lo que permitía que los accesorios destacaran aún más. Bajo las luces del Palau, los reflejos brillaban de manera impresionante, un detalle muy acertado que elevó la puesta en escena.

De repente, el desfile dio un giro inesperado. La música cambió a un tono andaluz para presentar la última propuesta. Poco a poco, la modelo fue retirándose un velo tradicional blanco, revelando un traje de novia que sorprendió a toda la sala. No se trataba del vestido convencional, sino de un traje chaqueta de dos piezas cuya parte superior incorporaba una pajarita cerrada a mitad del cuello con un broche de flor plateada. La escena tenía un aire flamenco, elegante y lleno de presencia. Tras esta última salida, y después del carrusel final de las modelos, AO Concepto cerró su desfile.

La jornada cerró con Higinio Mateo presentando su colección “Historia de un sueño”, inspirada en el cuadro Ofelia de Shakespeare, reflejada en cada una de sus piezas. La música acompañaba la atmósfera romántica de la propuesta, con canciones de melodía suave al inicio. La colección se caracterizó por abundantes estampados, encajes que tapaban rostros y toques de brillo que aportaban ese aura de misterio. Más adelante, sonó A mi manera de Guitarrica de la Fuente, y las plumas se convirtieron en protagonistas. Uno de los momentos más impactantes fue cuando una modelo apareció con una pieza de transparencias azul gris de seda, y justo tras ella Higinio pintó con pintura negra directamente sobre la capa, un acto arriesgado que simbolizaba la creación de un lienzo, un guiño a la idea central de la colección.

Diseños de Higinio Mateo. Imagen: Karen Daunis

La intensidad aumentó con Llorona de Fonso. Se pudieron ver detalles delicados como lacitos en las partes inferiores de los tules, y sin duda fue la propuesta con más estampado de toda la jornada. El cierre volvió a la canción de Guitarrica de la Fuente, con la presentación de un traje de novia que hacía referencia a un kimono chino, acompañado de un velo transparente negro. El desfile terminó con el clásico carrusel, y la modelo luciendo el traje nupcial provocó que el público se pusiera de pie. La jornada concluyó de manera emotiva con un abrazo entre Higinio y la modelo, cerrando así un espectáculo cargado de creatividad, técnica y emoción, un cierre que dejó el listón muy alto para el segundo día de la jornada.