Informa Lucía Valderrama / Imágenes: CongresoCyVP
La última jornada de la 27ª edición del Congreso de Católicos y Vida Pública ha tenido como protagonista a Julio Borges Junyent en sustitución de Lorent Saleh, activista venezolana que por salud no ha podido participar en el último momento. Antes de la clausura, se ha celebrado la Eucaristía en la capilla del colegio mayor San Pablo, la cual ha sido retransmitida en La 2 de RTVE y presidida por el arzobispo de Madrid el cardenal monseñor José Cobo. Tras ello, los asistentes han podido disfrutar de un desayuno de chocolate con churros en la carpa del patio del colegio mayor.

Antes de la presentación de Borges, Fernando Nistal, director ejecutivo de CEFAS, ha avanzado unas palabras de agradecimiento a todos los presentes, que al final ha recogido Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la ACdP: “A lo largo del Congreso, la esperanza se ha hecho visible y demostrando que el mal no prevalecerá”.
Julio Borges: “Templanza y Esperanza: el arte de ser libres”
“El totalitarismo tiene muchas caras. En Venezuela se vive el político”, con esta afirmación Julio Borges, ex presidente de la asamblea nacional de Venezuela, comenzó la conferencia de clausura. Destacó que el totalitarismo es una herida infectada. En ese sentido el exiliado recordó: “He visto el precio que se paga por la libertad. En Venezuela, hemos pagado un precio alto por mantenernos fieles a la verdad. Vivo desde hace tres años en España, el país de mis raíces, el país de la esperanza”.
También recordó las situaciones de los presos políticos como Lorent Saleh, premio Sájarov 2017, y que estuvo encarcelado durante 4 años. “Saleh creó un movimiento estudiantil para oponerse a la dictadura en Venezuela. Desde 2014 estuvo encerrado hasta 2018 en un lugar que los venezolanos llamamos la tumba, allí los presos están en sótanos con paredes blancas y luz artificial”, explicó Borges.

Pese a que puede parecer que el mal vence, el ex presidente de la Asamblea Nacional recordó que no tiene la última palabra y que la esperanza cristiana se da en la promesa. “María Corina Machado ha repetido que nosotros no hacemos una lucha política sino espiritual, porque los regímenes totalitarios se destruyen desde el liderazgo moral”, comentó el ponente que también destacó que el problema en el que vivimos es que el campo de batalla es la conciencia de cada persona. “La esperanza no es la convicción de que saldrá bien, la esperanza es que algo tiene sentido. Y algo que además es trascendente”, ha citado.
Por último, Borges también argumentó que la esperanza es la afirmación de que uno va a cambiar. “La esperanza no es inquietud, es acción en la que tú decides que vas a cambiar para usar un sentido trascendente. La lucha de la verdad se busca en las pequeñas cosas y la esperanza es un amor que no se rinde”. Y ha terminado animando a los presentes a que la esperanza es acción y no aceptar la mentira: el verdadero combate está dentro de nosotros mismos.





