Informa: Lola Caballer e imágenes de Diego Estelles
El periodista Mateo Balín, especialista en la cobertura del terrorismo de ETA, protagonizó recientemente en la CEU UCH la conferencia “Las voces de las víctimas de ETA y la dignidad de la memoria”, celebrada en el Aula Magna de la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Una sesión que reunió a estudiantes de segundo curso del Grado en Periodismo y estuvo presentada por la vicedecana Anunciación Ramírez.
Balín centró su intervención en la autocrítica hacia los medios de comunicación durante los años de actividad de ETA. “Los medios hemos fallado al replicar sin pestañear lo que ETA decía, como si fuera una fuente autorizada”, reconoció. “Nos costó entender que el lenguaje tiene consecuencias y que cada palabra puede perpetuar o reparar una injusticia”. El periodista explicó cómo, durante décadas, los comunicados de la banda terrorista se difundieron sin contexto ni contraste, lo que facilitó la expansión de su relato. “Hasta 2006 no comprendimos que, si no dábamos contexto, su mensaje entraba limpio, sin respuesta”, señaló.
«informar con rigor también podía contribuir al final de ETA»
Durante la charla, Balín compartió su experiencia cubriendo juicios como el del caso Bateragune, celebrado en 2010, que marcó un punto de inflexión en la forma de informar sobre el terrorismo. “Ya no se juzgaba solo a quienes mataban, sino a quienes intentaban transformar la violencia en política. Para los periodistas fue una lección: entendimos que informar con rigor también podía contribuir al final de ETA”, explicó.
El ponente analizó además la evolución del lenguaje de ETA, entre 2006 y 2014, cuando la organización pasó de hablar de “lucha armada” a usar términos como “proceso” o “solución”. “Le comprábamos su discurso. Solo ahora entendemos que contar sin pensar es repetir sin entender”, subrayó. También reflexionó sobre la internacionalización del relato de la banda recordando cómo medios como la BBC o The New York Times publicaron sus comunicados. “Cuando la BBC difundió sus mensajes, supimos que algo estábamos haciendo mal: nadie les rebatía. El silencio también comunica”, afirmó.
Por su parte, la vicedecana Anunciación Ramírez destacó la relevancia formativa de este tipo de encuentros: “El periodismo no solo informa, también repara. La memoria de las víctimas forma parte de nuestra responsabilidad profesional y humana”. La jornada concluyó con un coloquio en el que los estudiantes debatieron sobre la importancia de contextualizar la información y mantener una mirada ética ante la violencia. Una reflexión necesaria para quienes se preparan para contar la verdad desde el compromiso y la memoria.





