Una entrevista de Karen Daunis / Imágenes: CLEC Fashion Festival
La diseñadora Isabel Peña, con su proyecto “Isabel is my name”, protagonizó recientemente uno de los desfiles de moda más performativos y emocionantes vividos en el CLEC Fashion Festival. Una performance donde la fragilidad y la fuerza se dieron la mano en prendas casi escultóricas, volúmenes abullonados, moños tirantes y rostros pintados de blanco reforzaban la teatralidad. Tras la muestra, la diseñadora habló con El Rotativo sobre el trabajo presentado en Valencia y su concepto de moda.
“Isabel is my name” une danza contemporánea, moda y arte. ¿Cómo nació esa necesidad de entrelazar estos tres lenguajes y en qué momento descubriste que podían dialogar entre sí?
Nació de la necesidad de combinar distintos lenguajes para crear un discurso más potente. Desde siempre he trabajado en las tres disciplinas: danza, moda y arte, y sentí que al mezclarlas podía generar algo único.
Tu trabajo propone un cuerpo que comunica y se transforma. ¿Cómo re-imaginas el cuerpo desde la danza y cómo lo vistes desde la moda?
Re-imagino el cuerpo transformándose siempre, proponiendo nuevas formas de habitar la belleza femenina. Me interesa salirnos de ese estereotipo normatizado que vemos en pasarela y proponer algo más disruptivo, que haga reflexionar sobre el cuerpo de la mujer. Desde la moda, busco vestir esos cuerpos de forma que potencien su expresividad, su fuerza y su singularidad, celebrando la autenticidad más que un ideal impuesto.
En tus obras hablas de inclusión, diversidad, empoderamiento y transformación. ¿Cómo se materializan esos conceptos dentro de tu lenguaje creativo?
Se materializan en cuerpos potentes y artísticos, en crear mujeres empoderadas desde su mundo interior, no desde lo externo. No hablo de empoderamiento como se usa hoy en día, sino de empoderarse con su arte, con su esencia, con quiénes son realmente.
«Desde la moda, busco vestir los cuerpos de forma que potencien su expresividad, su fuerza y su singularidad, celebrando la autenticidad más que un ideal impuesto»
Has transitado desde el Teatro Municipal de Santiago hasta festivales locales como el CLEC. ¿Qué aprendizajes te han dejado esos distintos escenarios?
Estos distintos escenarios me han enseñado a disfrutar del proceso y a valorar la importancia del entorno: los amigos, el apoyo, el cariño y la contención son fundamentales para que el arte pueda florecer. Cada cultura ofrece una mirada diferente, y aprender a adaptarme a esos contextos me ha permitido crecer tanto personalmente como artísticamente.
Ganaste el Premio Talento Emergente Super Star 2024 en CLEC. ¿Qué significó para ti ese reconocimiento dentro de tu trayectoria artística y personal?
Fue una sorpresa y, al mismo tiempo, un reconocimiento muy importante a mi labor artística. Me hizo sentir que mi trabajo encontró un espacio, un cobijo, y que la sociedad está abierta a recibir propuestas nuevas y diferentes. Eso me da motivación y confianza para seguir explorando y creando.
Mirando hacia el futuro, ¿cómo imaginas la evolución de “Isabel is my name”?
Me gustaría tener más contacto con la mujer, con la clienta, con la persona real. Ver cómo trasladar el arte y la pasarela a lo cotidiano, vestir a la mujer, conectarme directamente con ella. Ese es mi futuro inmediato.
Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría dar desde tu experiencia en CLEC?
Desde CLEC me gustaría transmitir que el arte y la creatividad pueden abrir caminos nuevos, que vale la pena arriesgarse y mostrar lo que uno tiene por dentro. Que la autenticidad y la fuerza interior son lo que realmente mueve al público, y que cada mujer puede expresarse y transformarse a su manera, sin seguir patrones ni moldes.





