Informa Lucía Valderrama / Imágenes: CEU UCH
El miércoles 29 de octubre se cumplió un año de la catástrofe de la Dana en Valencia. En recuerdo de todos los afectados, difuntos, familiares, y en especial por los pertenecientes a la comunidad universitaria del CEU, se celebró en el Paraninfo de la universidad una misa, en la que participaron alumnos, PAS, PDI, decanos, vicerrectores y el rector. Una celebración emotiva, en la que se ofreció el sufrimiento de todos los presentes. Además del ofrecimiento por los afectados, se trató de recordar el hecho que cambió a la ciudad de Valencia para que no caiga en el olvido.
Comenzó con unas palabras del profesor Remigio Beneyto en la que recordó a todos el día que se vivía: un año de la Dana. También participó el coro de pastoral de la universidad que animó la celebración. En el momento de la homilía, el capellán mayor de la universidad, Domingo Pacheco, hizo referencia a la esperanza, el sufrimiento y cómo el cristiano debe acogerlo.

Explicó que, pese a todo el sufrimiento que acarrearon los hechos sucedidos hacía un año, el cristiano debe hacer del sufrimiento esperanza, y recordó que el mismo Cristo en la tierra había sufrido, y había anunciado que no iba a ser un camino sencillo. Abrazó con sus palabras a los presentes y, aludiendo al patrón de la comunidad CEU, San Pablo, recalcó que “la esperanza no defrauda” y que debemos seguir trabajando y rezando por el avance de la situación. Si bien son unos hechos extraordinarios y de gran dureza, debemos saber integrarlos en nuestra vida y hacer de ellos camino de santidad. Animó a que todos nos ayudaramos siempre y que tengamos tendidas las manos al que sufre.
En la oración de los fieles o momento de las peticiones, se rezó con más insistencia por las víctimas y cercanos, en especial por los de la UCH, por la pronta recuperación de las zonas afectadas y por la buena disposición de cada uno de nosotros para su mejora. Y, de nuevo, por saber hacer del sufrimiento esperanza.
La celebración de la Eucaristía no fue un acto aislado, sino que sigue a otros tantos organizados por la UCH y la Fundación CEU desde el momento de los hechos. En el colegio se unieron todos, alumnos y profesores, para rezar a la vez por las víctimas. El curso anterior se celebró otra Eucaristía y un minuto de silencio, además de todas las actividades realizadas por Pastoral y Voluntariado y las donaciones de la propia universidad.





