Los alcaldes de Paiporta y Albal comparten en la CEU UCH la experiencia municipal tras la DANA

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Información e imágenes: Laura Fargueta

La Universidad CEU Cardenal Herrera acogió este lunes la mesa redonda «La DANA, un año después» centrada en el balance de la gestión local tras la catástrofe que afectó gravemente a la provincia de Valencia. Celebrado en el Salón de Grados de la Biblioteca y moderado por Joel González, estudiante del Doble Grado en Periodismo y Ciencias Políticas, el encuentro ha reunido al alcalde de Paiporta, Vicent Ciscar; al alcalde de Albal, José Miguel Ferris; y al secretario general del Ayuntamiento de Paiporta, Augusto Castellote, en una conversación abierta sobre los retos que afrontaron sus municipios durante aquellos días y en los meses posteriores.

Los tres ponentes han coincidido en que la DANA les situó frente a una situación límite, sin precedentes recientes. Vicent Ciscar recordó que, durante los tres primeros meses, estuvieron centrados en la emergencia, bajo una dirección articulada desde la administración autonómica y el CECOPI. Aquel torrente de agua arrasó sectores enteros del municipio: «El nivel del barranco, desde las 17:30 hasta las 19:00, subió doce metros», relató. En la localidad de Paiporta, los datos indican que se produjeron 56 pérdidas humanas.

José Miguel Ferris revivió el propio día de la DANA: «Esa misma mañana decretamos el cierre de las actividades escolares y al aire libre en el municipio. Aquella noche evacuamos a 200 personas y se rescató a 50». Asimismo, ha reconocido que «la información no llegó. No existía una infraestructura suficiente para que la información llegase mejor», aludiendo a la falta de cobertura y de medios para difundir avisos de forma efectiva. Castellote incide en esta idea: «Sin información no hay decisiones. Durante la tragedia no había prácticamente cobertura y, ante otra catástrofe, aunque tengamos predisposición, no contamos con los medios necesarios para dotar previamente a la población de toda la información necesaria».

Del rescate a la reconstrucción

Tras la emergencia, los esfuerzos se centraron en la atención a las víctimas y en la recuperación de servicios esenciales. Ciscar detalló que, tras quedar inutilizado el comercio local, instalaron siete centros de reparto de alimentos: «Estuvimos simultaneando la limpieza con el reparto de comida». Ferris destacó que garantizar la movilidad se convirtió en un factor clave para salvar vidas y facilitar suministros básicos: «Dos prioridades: salvar vidas y despejar la vía pública», ha señalado.

Los responsables municipales han reclamado también mayor previsión y refuerzo de personal público: «La administración local necesita información, renovación y más medios», sostuvo Castellote.

Los tres coincidieron en la importancia de una coordinación interadministrativa sólida. Hubo buena cooperación durante las primeras semanas, pero los ponentes insistieron en que se requieren mecanismos estables, más allá de circunstancias políticas. Castellote planteó la necesidad de actualizar marcos normativos y tecnológicos: «Un proyecto interesante es integrar la Inteligencia Artificial en las administraciones para facilitar el acceso a la información por parte de la comunidad».

Además, analizaron el papel de los voluntarios, cuya ayuda fue fundamental, aunque la falta de coordinación provocó colapsos logísticos y la acumulación de material innecesario. «Si esa ayuda se hubiese coordinado desde las administraciones, los resultados hubiesen sido completamente diferentes», opinó Castellote.

Mirar al futuro con más preparación

El encuentro estuvo marcado por la reivindicación del compromiso de los empleados públicos durante la catástrofe. Vicent Ciscar defendió que la reconstrucción ha demostrado el valor de lo público y de quienes lo sostienen: «El poble no salva al poble. Soy un firme defensor de los medios públicos y de los políticos. Los alcaldes tenemos una cosa en común: que trabajamos para nuestros vecinos». En la misma línea, Ferris subrayó que la política local se ejerce desde la cercanía: «No conozco a ningún alcalde que no ame a su pueblo».

Reconstruir llevará tiempo, pero coinciden en que cada avance debe centrarse en reducir el sufrimiento de quienes aún padecen las consecuencias de la DANA. La experiencia obliga a reforzar los sistemas municipales de protección civil, recursos humanos y canales de comunicación. «Un nuevo plan de emergencias no puede quedarse en un cajón», en palabras de Ciscar.

Los tres concuerdan en que la memoria de lo ocurrido exige prevención constante, inversión pública y colaboración institucional para evitar que una tragedia de estas dimensiones vuelva a producirse.