Sahraoui, Devota & Lomba, Anthias y Madame Sibarita protagonizan una Mediterranea Fashion Week de lujo y arte

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Una crónica e imágenes de Karen Daunis

La cuarta edición de la Mediterránea Fashion Week de Valencia abrió sus puertas este viernes en el Palacio de la Exposición en una experiencia que sumergió al espectador en una espacio de lujo y arte de la mano de los vestidos de Carlos Haro que daban la bienvenida al visitante. El espacio, sede oficial del evento, llenó su aforo con un público entregado.

La inauguración vino de la mano de Souraya Sahraoui desde Túnez. El brillo se convirtió en protagonista: una mezcla de prêt-à-porter de lujo con pequeños guiños a la alta costura en una paleta que mezclaba tonos neutros con colores vivos y unos vestidos azules de vuelo sedoso que dieron ese toque mediterráneo que convirtió la pasarela en la brisa tunecina. El cierre de Souraya sorprendió con vestidos de novia femeninos, poderosos y con un sello personal propio.

Siguió la pasarela con Devota & Lomba. La firma española que desde 1986 combina moda y arquitectura. Modesto Lomba, formado en sastrería, y Luis Devota, arquitecto, forman una dupla que se nota en cada detalle: cortes precisos, formas estructuradas y un minimalismo sofisticado que juega con esos volúmenes tan característicos.

En esta ocasión, la pasarela respiró aire mediterráneo. Predominaban los azules y blancos marineros con los mocasines en amarillo caoba haciendo referencia a la arena. Vestidos que recordaban la obra de Sorolla y captaron la atmósfera del verano valenciano. Cada pieza estaba pensada para resaltar la figura con elegancia y sencillez, sin perder la personalidad característica de la casa.

La propuesta de Anthias, de Marco Andrés Muñoz, trajo un aire tropical a la pasarela. Sus piezas prêt-à-porter se llenaron de estampados propios y una gama cromática que incluía blancos, verdes, marrones y toques de azul que combinaban con los detalles de rejilla en una clara alusión a los veranos relajados. La joyería tropical aportaba el toque final a los conjuntos.

Lo más curioso fue la mezcla de culturas: mientras la ropa gritaba Colombia, la música flamenca que acompañaba el desfile le daba un toque mediterráneo. Una combinación inesperada que funcionó a la perfección y reflejaba el lema de esta edición: la moda como diálogo entre culturas.

El cierre de esta primera jornada de la Mediterránea Fashion Week de Valencia vino protagonizado por Madame Sibarita, la joya de la corona. Fue el desfile que, sin duda, acaparó la mayor expectación de la tarde del viernes.Desde el primer momento se percibía la maestría en cada detalle: joyas y broches inspirados en la realeza, bordados y texturas minuciosas, todo trabajado a mano en India con materiales nobles y naturales.

La colección estaba inspirada en la cultura india fruto de los doce años que la diseñadora vivió en Calcuta. Unas piezas que transmitieron un aire oriental que realza la figura de la modelo convirtiéndola en una auténtica obra de arte. Ver desfilar las prendas juntas fue como contemplar una exposición en un museo. Un cierre perfecto que dejó al público con ganas de más y elevó las expectativas para este sábado en su segunda jornada. Madame Sibarita recordó que la moda puede ser placer, libertad y espiritualidad, y que una pasarela puede transportarnos a tierras lejanas.