Cientos de jóvenes proclaman en Roma el ‘Manifiesto de Jóvenes Cristianos de Europa’ por la unión de la Iglesia en Cristo

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Redacción ROTATIVO / Imagen: Vatican News

La basílica de Santa María in Trastevere ha acogido este viernes, en el marco del Jubileo de los Jóvenes, la proclamación del Manifiesto de Jóvenes Cristianos de Europa por el que cientos de jóvenes de todo el Mediterráneo han reivindicado su papel activo en la sociedad y en la Iglesia europea en un momento de nuestra historia en el que nos vemos sacudidos por la inestabilidad política, social, cultural y económica.  

La voz de cientos de jóvenes venidos de distintos países de Europa y del Mediterráneo se alzaron en este acto de proclamación del Manifiesto de los Jóvenes Cristianos de Europa, un documento audaz que pone a la juventud en el centro de una Europa envejecida y sacudida por la incertidumbre geopolítica.

Con el apoyo de la Conferencia Episcopal Española, la italiana, el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Archidiócesis de Santiago de Compostela, además de parroquias y movimientos eclesiales, el Manifiesto busca dar respuesta a las grandes preguntas de sentido que esta generación, tantas veces ignorada o tratada con condescendencia, lleva dentro.

Un camino hacia la redención

Este acto está enmarcado en la iniciativa Journey to Redemption (J2R2033) cuyas siglas recogen tres lugares y fechas claves en la Iglesia universal como son Roma 2025, Santiago 2027 y Jerusalén 2033, año en el que la Iglesia se prepara para celebrar el Jubileo extraordinario de 2033 dedicado a la Redención y con la que se pretende poner a Cristo en el centro de la juventud.

El Manifiesto ha surgido para dar respuesta al más del 70 % de los jóvenes europeos que entre 16 y 29 años se declaran no religiosos, la alta tasa de suicidios juveniles que se están produciendo en el mundo y la falta de horizonte y futuro que más de un 42 % de los jóvenes europeos sienten. Ante esto, la propuesta del Manifiesto y de esta iniciativa supone reunir a toda la juventud para unirse y rezar juntos, sin distinciones poniendo a Cristo en el centro, en la oración.

El acto contó con la intervención del cardenal Pier Battista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y estuvo presidido por monseñor Rino Fisichella quien llevó a los jóvenes el saludo del Papa León XIV y que hizo un llamamiento a la unión de todos los cristianos.