Los municipios afectados trabajan ya en planes de recuperación para conservar su identidad cultural tras los estragos de la DANA de 2024
Informa Pablo Torres
La DANA que azotó con especial intensidad a la comarca de l’Horta Sud dejó un saldo preocupante no solo en infraestructuras urbanas, sino también en el patrimonio cultural valenciano. Pueblos como Paiporta, Massanassa, Alfafar, La Torre, Picanya o Aldaia vieron cómo algunos de sus espacios históricos sufrían daños que aún se están evaluando. Aunque no se han perdido bienes de valor incalculable las consecuencias obligan a actuar con rapidez para preservar la identidad cultural de la zona.
Impacto patrimonial tras el temporal
Las lluvias torrenciales provocaron inundaciones prolongadas que afectaron tanto a bienes inmuebles de interés local como a estructuras que, sin ser consideradas monumentales, forman parte del entorno histórico de los municipios. La falta de drenaje en zonas urbanas y rurales expuso a estos bienes a una humedad constante que aceleró el deterioro de muros, cubiertas y elementos decorativos tradicionales.

En muchos casos, los ayuntamientos de l’Horta Sud han empezado a trabajar en colaboración con técnicos de patrimonio y arquitectos especializados en conservación. El objetivo es claro: evitar que los daños estructurales deriven en pérdidas patrimoniales permanentes. Las actuaciones iniciales se centran en estabilizar los edificios y elaborar diagnósticos completos del estado de conservación.
La DANA causó estragos en espacios culturales clave de l’Horta Sud. En el MUPA de Aldaia, se destruyeron abanicos del siglo XIX por la entrada de agua en los almacenes; en la Rajoleria de Paiporta, las filtraciones dañaron parte de la estructura del edificio; y en el Espai Cultural Antonia Mir de Catarroja, las inundaciones obligaron a reubicar obras contemporáneas ante el riesgo de deterioro, y dudan poder abrir en 2025.
La urgencia por proteger el patrimonio cultural valenciano se combina con la necesidad de asegurar las zonas afectadas para prevenir futuros incidentes similares. Por ello, además de las reparaciones inmediatas, se está planteando la incorporación de sistemas de drenaje más eficientes y soluciones constructivas adaptadas al cambio climático.
Reconstrucción con mirada sostenible
Uno de los retos principales de la reconstrucción es compatibilizar la modernización de infraestructuras con el respeto por los valores tradicionales. Las administraciones locales han manifestado su compromiso con una restauración fiel, que respete los materiales y técnicas originales, pero que incorpore elementos que permitan una mayor resiliencia frente a eventos climáticos extremos.
En este proceso se están priorizando las intervenciones en edificios que cumplen funciones comunitarias o que, por su ubicación, son elementos identitarios para los vecinos. La coordinación entre Generalitat, diputaciones y ayuntamientos está siendo clave para obtener financiación europea y canalizarla hacia proyectos de restauración ya aprobados o en fase de licitación.
La tragedia también ha servido para que muchos vecinos tomen conciencia del valor de su entorno. En palabras de técnicos implicados, la restauración no solo busca reparar estructuras, sino reforzar el vínculo emocional con el patrimonio que da sentido a las comunidades locales. Las visitas guiadas, charlas vecinales y actividades escolares están ayudando a fortalecer esta dimensión colectiva del proceso de recuperación.



