La burocracia retrasa las ayudas DANA en Valencia seis meses después del desastre

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Una de las localidades afectadas por la DANA días después de la catástrofe | CARLA MANSANET

Información de Carla Mansanet

El rugido del agua cesó hace meses, pero el murmullo del papel sigue sonando. Medio año después de la catástrofe, el lento engranaje administrativo mantiene en vilo a miles de familias que aún esperan las ayudas DANA para reconstruir sus vidas tras la riada que anegó la huerta sur de Valencia.

El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) asegura haber abonado 2.218 millones de euros para la cobertura de indemnizaciones tras la catástrofe y prevé cerrar el 95% de los expedientes antes de junio. Los datos estatales confirman haber desembolsado los 5.064 millones de los 16.000 a los que se comprometió el Gobierno. La Generalitat, por su parte, ha ejecutado cerca de 500 millones de los 1.000 presupuestados, según un balance publicado a finales de abril. No obstante, todo ello resulta insuficiente para los damnificados que siguen sin techo ni coche.

Para quienes perdieron la vivienda, la Generalitat mantiene un subsidio de 800 euros mensuales durante un máximo de doce cuotas, vigente desde el quince de noviembre y prorrogada hasta el treinta de junio de este año. El primer abono cubre el 30%, pero muchos solicitantes denuncian demoras de dos y tres meses en el ingreso. Ejemplo de ello es Àngels Paya, vecina de Alfafar: “La ayuda llegó, pero solo una parte; mientras tanto sigo en un piso provisional y los gastos se acumulan”.

“El cajón donde guardaba las escrituras salió flotando la tarde en que todo ocurrió. me exigen los originales y, evidentemente, no los tengo”

También Pilar Martínez, vecina de Massanassa, vive un auténtico vía crucis documental, puesto que la riada anegó la planta baja de su vivienda y se llevó flotando escrituras y recibos. “El cajón donde guardaba las escrituras, los recibos y el contrato de suministro salió flotando la tarde en que todo ocurrió. Ahora me exigen los originales y, evidentemente, no los tengo”, lamenta. Ese requisito retrasa, de momento, la concesión de la ayuda.

Ayuntamientos piden ventanilla única y pagos más ágiles

La carga también alcanza a las administraciones locales. Alfafar y Catarroja han reforzado plantillas para tramitar solicitudes y exigen una ventanilla única que evite duplicar formularios. “Necesitamos menos papeles y más anticipos; la fiscalización puede llegar después”, insiste Paya, vinculada con la Asociación Damnificados DANA Horta Sud Valencia.

En paralelo, el Colegio Notarial de Valencia ha expedido 13 mil actas gratuitas para certificar daños y escrituras empapadas. Su decano, José Carmelo Llopis, reconoce que el servicio telemático “se saturó los primeros días, pero sigue abierto para quien lo necesite”.

Fuera de las oficinas, la vida avanza a dos ritmos. Comercios y talleres que recibieron anticipos han reabierto entre andamios; otros, sin peritación, venden lo que pueden en locales prestados. En los polígonos, cientos de coches siniestrados esperan tasación definitiva mientras sus dueños pagan transporte público o créditos puente.

Expertos en gestión de catástrofes plantean una reforma legal que permita pagos automáticos con verificación posterior, similar al modelo francés. De momento, la propuesta no pasa del papel. Y ese, en la Valencia de después de la DANA, es el elemento que más tarda en secarse.