Una información de María Francés
El pasado siete de marzo, el Museu de la Rajoleria abrió sus puertas tras permanecer cerrado durante más de cuatro meses. Lo hizo con ‘El paper de les falles per a ressorgir del fang’, una exposición sobre las Fallas como muestra de agradecimiento a los casales y a la sociedad civil que ayudó, en aquellos días, a las personas afectadas por la DANA. La muestra ha estado disponible durante el mes de abril.
Sin embargo, llegar al momento de la reapertura ha sido un proceso largo.“El reto era el día a día”, afirma Eva Sanz Gisbert, conservadora del museo. La tromba de agua rompió muros y cristales, y alcanzó los 2,5 metros de altura, anegando la segunda planta del museo, donde se encontraba la exposición permanente y un aula didáctica que había sido inaugurada apenas nueve días antes de la catástrofe.
La magnitud de la situación retrasó la restauración de la zona afectada por el agua. La conservadora relata: “El fango me llegaba por las rodillas y se había metido en las vitrinas; tuvimos que abrirlas una a una, recuperando todos los objetos que se encontraban en su interior”. Actualmente, todas las piezas recuperadas se encuentran en el Museu Valencià d’Etnologia (ETNO).
La exposición permanente contaba con cinco espacios. El primero estaba dedicado a la sociedad: la vida en Paiporta, la economía doméstica, los lugares de ocio, los juegos y juguetes, la escuela y las fiestas del municipio. El segundo espacio se centraba en la agricultura, el secano y el regadío, ‘les ceberes’ y ‘els herbassers’.


La muestra incluía también una sección dedicada a la industrialización, con especial atención a la industria textil, las fábricas de ladrillos y los talleres de ebanistería. Los dos últimos espacios trataban sobre la fábrica: la historia del Museu de la Rajoleria, los trabajadores y los conjuntos fabriles. Todo ello quedó inundado por el agua aquel 29 de octubre de 2024.
En los días posteriores a la catástrofe, la planta superior, que no había sido dañada por la DANA, se convirtió en un almacén de materiales de limpieza, un lugar al que acudían los voluntarios para recoger los utensilios necesarios con los que ayudar a los damnificados. “La prioridad en aquel momento era ayudar a la ciudadanía”, declara Sanz.
Sobre el Museu de la Rajoleria
El 5 de octubre del año 2000, este museo abrió sus puertas al público. Sin embargo, antes de ser un museo, fue muchas cosas más. En 1924 funcionaba como una fábrica de ladrillos y tejas, en los años 60 pasó a manos de los hermanos Pastor Gandul. Fue entonces cuando adquirió el nombre de Cerámica Valenciana.
Tres décadas más tarde, en 1994, el Ayuntamiento de Paiporta decidió adquirir los terrenos y comenzar un proceso de rehabilitación que se inició en 1997 y concluyó en el año 2000.
Un año más tarde, el museo pasó a formar parte del Sistema Valenciano de Museos de la Generalitat Valenciana. En 2011, sus hornos fueron incluidos en el Plan Nacional de Patrimonio Industrial, realizado por el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial. En la actualidad, también forma parte de la Xarxa de Museus Etnològics de la Diputació de València.




