Monseñor Juan Antonio Aznárez Cobo, Arzobispo Castrense, visita la Universidad CEU UCH en el Dies Academicus

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Información e imágenes Gonzalo Escrig

El paraninfo de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia acogió, recientemente, la visita del Arzobispado Castrense, Juan Antonio Aznárez Cobo quien protagonizó el ‘Dies Academicus’ en una charla titulada: ‘Un oasis en medio del conflicto’. Durante la presentación, el recto de la CEU UCH, Vicente Navarro de Luján enfatizó el papel del vicariato castrense, ya que, a su juicio, “es desconocido para la mayoría de jóvenes”. Un vicariato Castrense que desempeña una tarea sumamente importante no solo en el ámbito religioso, sino también en la ayuda humanitaria.

El arzobispo, con casi año y medio de experiencia en el cargo, destacó que la atención espiritual al ejército tiene una larga tradición que se remonta a la existencia misma de las Fuerzas Armadas. Desde la Edad Media, los sacerdotes brindaban apoyo espiritual a los soldados, incluso cuando no había ejércitos permanentes y, a medida que se organizaron los tercios españoles, los clérigos desarrollaron su labor pastoral junto a ellos.

La jurisdicción eclesiástica castrense adquirió importancia desde principios del siglo XVII y fue restablecida en 1940, tras haber sido prohibida durante el periodo de la República. Con el tiempo, se crearon diferentes cuerpos eclesiásticos para los ejércitos de tierra y del aire. Actualmente, la milicia goza de los servicios del arzobispado castrense, independientemente de la ubicación en la que se encuentren, gracias a su jurisdicción cumulativa ya que no está vinculado a un territorio concreto sino a las personas que forman parte de los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional

Aznárez Cobo enfatizó que su nombramiento como responsable de este arzobispado, “fue una sorpresa total” porque se trata de una diócesis personal y singular. En España existen, actualmente, 80 archidiócesis, pero esta es la única presenta características que la hacen particular porque su sede se encuentra en Madrid, cuenta con 82 sacerdotes que atienden un ámbito pastoral inmenso, pero su labor va más allá de las fronteras de España. Actualmente, hay once capellanes desplegados en territorios como Iraq, Líbano y Turquía, brindando apoyo espiritual a las tropas desplegadas en esas zonas. Asimismo, el vicariato mantiene una estrecha vinculación con la religiosidad popular y reconoce el peso significativo de los abuelos en el camino hacia la fe.

El arzobispo concluyó su intervención destacando uno de los principales retos para el futuro es la evangelización y el cuidado de la formación cristiana desde la infancia para aprovechar cada oportunidad y pedirle al Señor nuevas vocaciones, ya que existen muchas personas bautizadas que no conocen a Cristo ni han tenido un encuentro personal con él debido a la falta de lectura de las escrituras y de una vida de oración saludable.