Jorge Silvestre (actor): “Necesitamos gente que cuente el mundo como es y que lo transmita de una manera artística porque si no es así, el ser humano colapsaría”

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Encuentro con Jorge Silvestre, Premio 'Un futuro de cine', en la Filmoteca.

Información: Marcos Nava / Imagen: Cinema Jove – Daniel García-Sala

El actor español, Jorge Silvestre, una de las promesas de nuestro cine, ha sido galardonado, recientemente, con el premio ‘Un futuro de cine’ en la 37ª edición de Cinema Jove de Valencia. Vinculado a dos importantes proyectos que verán la luz en los próximos meses: la comedia de vampiros ‘Hollyblood’, que se estrenará en las salas de cine el próximo 22 de julio y la serie televisiva ‘La ruta’ donde se retrata el fenómeno social de la música electrónica en València desde finales de los años ochenta hasta principios de los noventa, Silvestre ha participado también en películas como ‘Amar’ y ‘Asamblea’ y en series televisivas como ‘Gigantes’ y ‘Alba’. El Rotativo ha podido hablar con el actor y repasar de su mano su incipiente carrera profesional en el mundo audiovisual.

Jorge, algunos espectadores ya le han podido ver en películas como ‘Amar’ o en series como ‘Gigantes’, pero para quien no le conozca: ¿Quién es Jorge Silvestre?

Desde que fui adolescente no podría definirme de una manera, pero si trato ahora de definirme sería una persona que está en constante cambio, al que le gustan los retos y que se aburre con facilidad… Esa sería mi definición.

¿Qué adjetivo cree que le describe mejor?

Soy pasional. Tanto para lo bueno como para lo malo soy muy intenso, y mientras que para lo bueno me dejo llevar por las ganas de mejorar y la capacidad de ensoñación y de enfrentarme a retos, para lo malo es igual, y de repente hay cosas que dejan de interesarme algo y no le doy muchas vueltas.

¿Qué le llevó a dedicarse al mundo del cine, de la interpretación?

Cuando tenía 20 años andaba muy perdido y pasaba mucho tiempo en la calle con mis amigos. Siempre quise ser actor y era algo que no me permitía a mí mismo por el miedo al fracaso, hasta que lo encaré y me presenté a la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia (ESAT Valencia). Me seleccionaron y ahí empecé a formarme y a conocer este mundo. Realmente no me presenté con intención de ser actor y trabajar de ello, sino que me presenté porque siempre quise ser actor y qué mejor que ir a un sitio de actores, aunque nunca pensé que fuera un trabajo de verdad. Fui allí, queriendo probar, y se convirtió en una carrera profesional.

De su actual trayectoria, ¿cuál ha sido la experiencia en la que ha aprendido la lección más importante en su vida?

Creo que fue en mi primer trabajo donde me enfrenté a un rodaje emocional. Si fui a la ESAT, con pocas expectativas de trabajar, y era teatro, no me imaginaba en el cine. Después de la primera experiencia profesional me planteé que esto era una profesión y que tenía que trabajar por ello. Fue allí, en mi primer trabajo, porque hasta rodando la primera película pensaba que era algo que se iba a terminar y que no era para mí, pero fue después, cuando conseguí un representante, cuando me di cuenta de que tenía que tomar las riendas de todo lo que estaba creando, sin darme cuenta.

Supongo que tendrá actores en los que mirarse y a los que le gustaría parecerse, ¿no?

El actor que me ha acompañado toda la vida, desde que soy pequeño, es Leonardo DiCaprio. Recuerdo mucho ‘Titanic’ y siempre recuerdo su interpretación. Creo que, hasta en el fondo, estaba enamorado de él. Ahora lo veo y mi actual novia se parece un poco. Sería él, lo recuerdo mucho de pequeño porque hasta quería cortarme el cabello como él, pero no podía. Pensaba que era Leonardo.

Siendo su carrera incipiente, uno siempre tiene sueños: ¿Con qué director o con qué actores le gustaría compartir algún proyecto?

Me gustaría trabajar con Rodrigo Sorogoyen, otra vez con Enrique Urbizo, con quien tengo una buena relación y también me gustaría trabajar con Alberto Rodríguez. A nivel internacional me gustaría rodar a las órdenes de Tarantino, Guy Ritchie, porque me gusta lo canalla. Creo que muchas cosas que se consideran canallas, en el fondo son buenas y tienen un trasfondo subjetivo basado en la realidad, y eso me gusta. Parece que las películas más trascendentales tienen más significado, pero, a veces, eso no ocurre. Desde mi punto de vista hay películas menos formales que para crearse se basan en cosas de las que hay que hablar, aunque sea parodiando de modo satírico, por eso me gustaría trabajar con alguien como Guy Ritchie.

Cinema Jove de Valencia le ha galardonado con el premio ‘Un futuro de cine’. Este es su primer premio y se lo dan en casa, ¿cómo se siente? ¿Cómo lo ha recibido?

Es una locura. No lo estoy viviendo con responsabilidad, sino que lo estoy viviendo como un regalo y estoy muy agradecido por él. Lleno de felicidad y de que sea aquí. Cuando llegué a Valencia me di cuenta que amo a mi ciudad más de lo que creo y cuando recibí la noticia lo primero que pensé es que este festival es una maravilla, porque puedes pensar que muchas veces los premios se dan a gente que puede generar gran impacto y en este caso siento que es una decisión muy sincera porque yo no tengo la capacidad de arrastre de masas, por ahora, y la verdad es que me gustaría seguir trabajando como lo estoy haciendo ahora para que mi madre pueda alardear en el pueblo.

“Me gustaría seguir mejorando la vida de los demás, y quizás fue por eso por lo que me hice actor”

Es de Valencia, pero desarrolla su trabajo en Madrid, ¿es complicado estar entre dos ciudades?

Voy y vengo porque me encanta Valencia, pero Madrid es el centro neurálgico de las producciones. A mí me gustaría trabajar más en Valencia, pero es verdad que los proyectos que se desarrollan aquí están siendo un poco lastrados porque cuando vienen aquí a Valencia es para hacer un proyecto en el que no suelen contar con el talento valenciano, solo aprovechan las localizaciones, parece que cuesta confiar en los valencianos para levantar un proyecto o bien te llaman para papeles pequeños. Las producciones propias, además, suelen ser muy locales, pequeñas, no tienen intenciones muy grandes. Ojalá los directores que conozco y con los que estoy trabajando rompan esas dinámicas.

Todo rodaje tiene su intrahistoria, ¡seguro que tiene alguna anécdota que compartir!

En la primera película que rodé, ‘Amar’ de Esteban Crespo, el director me vio un poco bloqueado, y realmente lo que ocurría es que estaba sobrepasado, ya que era mi segundo o tercer día de rodaje. Tenía una escena que estaba en una discoteca, por lo cual se necesitaba tener energía y me pregunto qué me pasaba a lo que le respondí que estaba tenso porque no sabía cómo entrar en esa energía. El director me dijo que me fuera a correr y me diera una vuelta. Así lo hice, me puse a correr casi veinte minutos y como estaba tan nervioso no me di cuenta del tiempo transcurrido hasta que empecé a escuchar “¡Jorge!, ¡Moro!”, Moro era mi personaje, ¡Llevaba media hora perdido y había detenido el rodaje durante todo ese tiempo! El director me pregunto y me volvió a preguntar qué me estaba pasando, le respondí que estaba corriendo como me había dicho, pero él solo me dijo “una vuelta al set”. Al final, la escena salió muy bien.

¿Qué ha cambiado de los primeros rodajes a los actuales?

Yo creo que en lo que más he cambiado es que ahora disfruto del trabajo. Cuando empecé tenía muchos miedos, inseguridades, dudas y conforme van pasando los años voy disfrutando, divirtiéndome cada vez más. Es lo que más me interesa, pasármelo bien, sea el proyecto que sea, y encontrarle el punto para divertirme.

¿Queda algo del primer Jorge debutante en el cine?

Quizás lo que mantengo es aquella integridad conmigo mismo de tratar de hacer las cosas bien y anteponerme a las situaciones. Soy una persona que, como todos, tiene miedos y cuando me planto delante de la cámara trato de hacerlo lo mejor posible, no importa la circunstancia, sino que vamos a sacarlo adelante. Por el camino he aprendido muchas cosas desde el punto de vista de la técnica y, realmente, es lo que mantengo, la intención de ser un buen actor.

¿Cómo se ve dentro de cinco a diez años?

Si te soy sincero, no lo sé. Cuando llegué a Valencia para recibir el premio le dije a un amigo que no sabía si iba a ser actor toda mi vida. Sinceramente, me gustaría dedicarme a esto porque me divierte, me apasiona, pero no lo sé. Me gustaría influir aún más en la gente, y quiero pensar que todos y cada uno de los que estamos en este planeta tienen la capacidad de trascender y cambiar las cosas, un poco. A mí me gustaría seguir mejorando la vida de los demás, y quizás fue por eso por lo que me hice actor, por lo que me hacían sentir los actores cuando veía películas y es lo que quiero hacerle sentir a la gente.

Si pudiera decirle algo a su yo más joven, ¿qué le diría?

Que se equivoque todo lo que se tenga que equivocar. Se va a equivocar muchas veces, pero que esté tranquilo porque es lo que tiene que hacer. No le diría nada más.

Finalmente, mucha juventud está apostando, hoy en día, por el arte, y el festival de Cinema Jove es testigo de eso. ¿Tiene algún consejo para todo ese nuevo talento joven audiovisual?

Lo que le diría a la gente joven es que busque la manera de contar este mundo como sea. Intuyo que el mundo va a cambiar y, por eso, les pediría que busquen y encuentren su voz y sus inquietudes para seguir contando el mundo de una manera mágica. El arte no deja de ser una manifestación humana que nos hace sentirnos más vivos, nos hace vivir más vidas y disfrutar de la vida de una manera más plena. Y eso no va a cambiar nunca. No importa cuánto tiempo pase, si el cine cambia o el teatro desaparezca, pero vamos a seguir necesitando gente que cuente el mundo como es y que lo transmita de una manera artística porque si no es así, el ser humano colapsaría.