Lucía González-Barandiarán: «Hay muchas formas de enseñar, pero lo que cala es el ejemplo y eso fue lo que me transmitió el CEU»

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Redacción: Eva Andreu / Imágenes: Eva Gascón

Lucía González-Barandiarán, Alumni de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha sido recientemente premiada por la Conferencia Episcopal Española (CEE) con el Premio Bravo a su trayectoria profesional en el mundo de la comunicación y el cine. Establecida en Madrid, Lucía nos cuenta en esta entrevista qué supone para ella este reconocimiento, nos descubre cual ha sido su evolución personal y profesional desde que salió de las puertas de “la casa”, el CEU de Valencia, así como su experiencia en la transmisión de valores a través del cine.

Lucía, ¿cómo has recibido el premio que te ha concedido la Conferencia Episcopal Española? ¿Qué supone para ti?

Este premio lo he recibido con mucha ilusión y gran sorpresa. Los premios Bravo concedidos por la Conferencia Episcopal son un acontecimiento muy seguido por mí porque son los galardonados son referentes en algunos campos profesionales, y esto, quizás, es porque me mueve comunicar. Para mí es un gran empujón personal y profesional porque ha habido dificultades que superar y con este premio he visto que el esfuerzo ha sido apreciado.

Se da la circunstancia de que este premio reconoce una trayectoria relativamente corta. Es sorprendente, ¿no?

Totalmente sorprendente. Había visto que se habían premiado empresas, proyectos, películas, y por ello me sorprendió tanto y me sentí especialmente querida y valorada. Ha sido un paso más para dar ese impulso y seguir adelante.

«La juventud el momento de tomar decisiones e ir valorando. Equivocarse y volver a empezar es algo natural»

Después de pasar por la universidad, ¿cómo has llegado a dónde estás hoy?

Aunque considero que todavía me queda mucho camino por recorrer, siempre he tenido un sueño y ese era el de comunicar buenas causas. Estudié Comunicación Audiovisual en el CEU de Valencia, una carrera que disfruté mucho, pero mi andadura profesional comenzó como periodista. Cuando finalicé mi etapa universitaria tenía el sueño de trabajar como periodista en Roma, como corresponsal, y así lo hice. En este momento conocí a un grupo de personas que me hicieron aprender mucho y que, gracias a esos contactos, pude viajar hasta Los Ángeles. Fue una oportunidad de oro para mí donde acabé trabajando en una productora de cine en la parte de comunicación y marketing. En ocasiones tienes intuiciones y muchos caminos que te gustaría seguir y es en la juventud el momento de tomar decisiones e ir valorando. Equivocarse y volver a empezar es algo natural. Mis decisiones me llevaron a conseguir oportunidades e ir abriendo mi camino.

El premio reconoce tu implicación con el cine, pero no un cine cualquiera sino un cine en valores y también espiritual. ¿Cómo y por qué surge esta especialización?

Desde niña siempre he sido muy cinéfila. Disfrutaba mucho viendo películas. Y aunque mi sueño era entrevistar a directores, fue en Los Ángeles donde me di cuenta de que la gente hacía cine con mensajes bonitos, con valores familiares, y que apostaban por la vida. Este hecho me dejó descolocada y ahí comenzó mi pensamiento acerca de lo bueno que era el cine como instrumento para comunicar. ¡Eso era justamente lo que yo quería hacer! Mis películas favoritas siempre fueron aquellas que tenían un mensaje bonito y que transmitían ciertos valores como es el caso de la película “Viven” que me dejó huella. Yo quiero que la gente sienta lo mismo que yo sentí al ver estas películas y así lo he intentado en este tiempo.

¿Se puede afirmar que tu especialización ha sido resultado de un proceso vital?

Absolutamente. Siempre he pensado que nunca podría comunicar algo en lo que no creyera. Esta es la clave. Y me siento feliz con el cine que hago y que intento traer. Puede tener más o menos éxito, pero es verdad que el hecho de recibir correos fruto del visionado de este trabajo es algo muy bonito. Me siento muy afortunada y muy agradecida por toda la gente que me ha ayudado en este camino ya que el cine es un mundo muy inestable a pesar de lo cual sigo dando mis pasos y lo disfruto.

¿Cómo ha influido en este camino tu paso por la Universidad CEU Cardenal Herrera?

Encontré en la Universidad CEU Cardenal Herrera profesores excepcionales y con mucha calidad humana, creo que eso es lo que transforma a las personas. Cada vez más estamos más alejados los unos de los otros, más pantallas que nos separan, pero cuando una persona te dedica su tiempo y te presta atención y ves que detrás hay una persona buena, además de un buen profesional, eso es lo que marca la diferencia. A la Universidad le debo mucho, el ambiente que se crea es diferente, hay mucha hermandad. Hay muchas formas de enseñar, pero lo que cala es el ejemplo y eso fue lo que me transmitió el CEU.

¿Qué tipo de características y dificultades tiene hacer este tipo de cine?

Este es un mundo difícil en el que “hacerse un hueco” es complicado porque las grandes superproducciones suelen tener más visibilidad que las independientes que son las que suelen traer este tipo de mensajes. Para aquellos que quieran hacer este tipo de cine tienes que querer vivir también algo parecido a lo comentado o tener una sensibilidad especial para poder escuchar y ver. Detrás de cada persona hay una historia. Creo que los mejores guiones son las historias reales. Hay que creer desde luego en lo que escribes, grabas y en lo que quieres contar y sobre todo no rendirte. Se trata de ser constante y que cada uno de nosotros sea consciente del poder que tenemos. Cuando vamos al cine y pagamos una entrada, estamos dando información de las tendencias conforme lo que se ha visto y en el fondo lo que estamos haciendo es cambiar el mundo.

Desde el punto de vista de la comunicación y el marketing, ¿cómo se logra esta visibilidad que has ido logrando?

Hay que intentar pensar un poco más allá, pararse a pensar. Vivimos corriendo y desde el punto de vista del marketing es necesario respirar para que las ideas vayan conformándose. En nuestro caso, ‘Bosco Films’ no es una productora grande y por ello hay que utilizar el ingenio para llegar al público.

«Siempre he pensado que nunca podría comunicar algo en lo que no creyera. Esta es la clave»

¿Existe una demanda real de este tipo de cine?

Sí hay demanda, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Actualmente, siguen primando otro tipo de historias que, aunque están bien, llevo trece años trabajando en esto y veo ilusión y gente comprometida. Hace falta conciencia por parte de los espectadores de la fuerza del cine y su importancia.

Para finalizar, Lucía, ¿qué te ha aportado el trabajo en la productora y, actualmente, tu experiencia al frente de la distribuidora ‘Bosco Films’?

Lo que me anima son los mensajes de los espectadores. Recuerdo cuando los leo a esa niña que vio la película “Viven” y buscó información de uno de los personajes reales que sobrevivió en el accidente Los Andes para intentar enviarle una carta por escrito. Ahora que lo pienso, yo también lo hice porque quería decirle que lo admiraba. Cuando algo crea ese efecto es lo que me anima a seguir adelante. Pienso que los éxitos no se valoran sólo económicamente. Cada correo me revitaliza y me hace creer en esos frutos que tienen este tipo de películas.