Pablo Heras-Casado: “La música es el lenguaje más potente y universal que existe”

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Informa / Fotos: Jaume Gascó (2º)

Valencia.- El granadino Pablo Heras-Casado es uno de los directores españoles más internacionales y, sin duda, el más popular. Hace tan solo unos días debutó con la Orquesta de Valencia y aprovechando su visita a tierras valencianas firmó ejemplares de su libro A Prueba de Orquesta en un acto organizado por El Corte Inglés de Nuevo Centro. Una cita en el que se vio con su público y que sirvió para pudiésemos hablar con él de música, proyectos y de la vida misma.

– Pablo: ¿Cómo te está tratando Valencia?

Pues por ahora muy bien, no he venido muchas veces (solo 3) a Valencia pero tengo que decir que, en esta ocasión, estoy enamorado de vuestra ciudad. He podido pasar un poco más de tiempo aquí y tanto la propia ciudad, como la gente y las personas con las que estoy trabajando con la orquesta, me están haciendo pasar una semana estupenda.

-Has venido a firmar tu libro “A Prueba de Orquesta”. Un viaje -a lo largo de treinta capítulos- por tu vida. La vida musical del considerado director de orquesta español más importante de nuestro tiempo. ¿Qué ha supuesto escribir este libro autobiográfico?

Yo no lo definiría exactamente como un libro autobiográfico, aunque evidentemente me baso en mi trayectoria y experiencia. Pero digamos que esto es el hilo argumental para contar, para tratar de explicar y dar un poco de luz sobre lo que hace un director de orquesta y, sobre todo, cómo se llega a ser director de orquesta. Esta es una profesión bastante desconocida, en el sentido de que poca gente sabe muy bien de qué se trata y cómo se hace un director de orquesta, cómo se llega hasta aquí. En mi caso un camino y una trayectoria impensable en alguien que no nace rodeado de músicos y llega a esto. En el libro, además, aprovecho para hacer reflexiones entorno a la música y los músicos, hablando de una manera en la que cualquier persona -sea entendida o no- pueda disfrutar de ese trayecto y tenga la oportunidad de conocer mejor el mundo de la orquesta, el mundo de la música.

-Has dirigido un gran número de orquestas alrededor de todo el mundo. ¿Cómo afrontas dirigir cada vez a una orquesta diferente? ¿Lo ves como un reto?

Es un reto, evidentemente, y es algo que he estado haciendo durante los últimos quince años, y llevo veintitrés dirigiendo, pero sobre todo los últimos doce-quince años he estado por todo del mundo, prácticamente cada semana dirigiendo una orquesta diferente en un país diferente, con una cultura diferente o una filosofía diferente, y  es un reto tener la capacidad de adaptarse a la nueva disciplina, cultura, tradición musical. Pero a la vez es algo de lo que se aprende muchísimo porque mi profesión es, sobre todo, estar dispuesto a establecer un diálogo, a adaptarse, a partir de la base de unas ideas claras de una obra y ser capaz de encontrar puntos de diálogo y puntos en común. Por tanto,  tener la posibilidad de conocer a muchas orquestas diferentes te alimenta todavía más, esta capacidad de estar abierto de espíritu y del oído.

-Como decías, has vivido la música en lugares donde están presentes otras culturas: ¿crees que sigue siendo un lenguaje universal, por encima de idiomas?

Absolutamente. Es muy emocionante ver que no importa en que rincón del mundo estés cuando estás haciendo, por ejemplo, una sinfonía de Bruckner, que es producto de un momento muy particular en un lugar geográfico muy concreto. Hablamos de Bruckner, hablamos también de un producto cultural muy preciso y concreto que, en principio, esta hecha para un tipo de oyente con una cierta información, una cierta cultura, pero poder llevar a Bruckner a la costa oeste de EEUU, a Japón, a cualquier rincón del mundo y que, sin necesidad de mayor explicación, ni palabras, el mensaje de Bruckner, -como también puedo decir Mahler, Stravinski, Ravel- llegue al público y que entre los músicos nos comuniquemos simplemente con la partitura como medio de comunicación es maravilloso, y da igual si han pasado 150 años, como en el caso de Bruckner, como 400 años. El lenguaje todavía es suficientemente potente como para crear un canal de comunicación y, efectivamente, la música es el lenguaje más potente y universal que existe.

-Seguir tu trayectoria nos muestra a un hombre siempre en continuo movimiento. ¿Cómo logras conciliar tu profesión y la vida familiar?

Con planificación. Hay que organizarse. Yo pienso que todo el mundo tiene ese reto, en cualquier persona, aunque tenga un trabajo de ocho de la mañana a tres de la tarde debe planificarse, organizarse y claro, en mi caso esto es extremo. Hay que planificar mi vida profesional con mucha precisión y con ayuda, pero si se tienen claras las prioridades, pues mi trabajo y pasión es importante pero también mi familia, al final siempre se encuentra espacio para estar en casa, para implicar a los tuyos en lo que haces, integrarlos es importante y que no haya una separación. Además, tener una familia que lo apoye, lo entienda y esté presente es muy importante y de esa manera se convierte en algo fácil.

-Ya, por último, ¿cuáles van a ser sus próximos conciertos y cuál será el reto más ambicioso?

Bueno, después de Valencia vuelvo a casa. Sin embargo, la responsabilidad y los deberes de alguien como yo, no solo son en el escenario sino que tengo reuniones de programación, dirijo un importante festival en Granada… Todo hay que atenderlo… El siguiente viaje es a Londres con la Filarmónica de la ciudad y después de Londres viene Nueva York y luego Berlín. Como reto, pienso que cada semana es un reto, tiene un componente e intento que cada proyecto tenga su novedad y su reto que es lo que te hace crecer y avanzar. También tengo conciertos y grabaciones en Japón y Berlín y, además, la ópera la Valquiria de Wagner en Madrid en el Teatro Real. Esto para cualquier director es un reto enorme para el que ya estoy preparándome con mucha emoción e ilusión.